martes, 13 de octubre de 2015

Cooperativismo, donde estás?



Estuvimos un tiempo más que prudencial en las gateras   pero como no pasó nada de lo esperado Sentido Solidario siente la necesidad de decir algunas cosas especialmente como opinión, porque eso es lo que nos corresponde teniendo en claro que en este momento  importante de la vida del país,  creemos que el movimiento cooperativo tiene  puestos los pantalones  largos y sería bueno que próximamente como se va a producir el acto electoral más importante que fija la Constitucional Nacional, eligiendo la autoridad máxima, es decir un nuevo Presidente, hubiese sido bueno que el movimiento cooperativo en su conjunto se hubiese  expresado dando su opinión, no de los candidatos porque eso le incumbe  a todo el pueblo soberano, pero  sí sobre el estado del movimiento, de lo que piensa, interesa o necesita el sector cooperativo para poder cumplir con la tarea acorde que le permita  avanzar en el espacio solidario de la cooperación y para bien del país, en todo sentido como un camino de ida y vuelta que cierre la ecuación.
No escapa al conocimiento del país la importancia del sector cooperativo y cuanto incide en lo económico y por ende en lo social, la participación de la economía social como expresión clara y contundente que despliega para el desarrollo de la nación, que no puede pasar desapercibido en el conjunto general de la actividad productiva.
Por lo tanto la envergadura  del movimiento cooperativo debería despertar la preocupación del sector gubernamental para tenerlo en cuenta, como actor vigente y factor predominante e indispensable  para el desarrollo económico, a menos que se piense que es solo una entelequia o una vidriera para mostrarlo al mundo.
Pero el sentido común demuestra que es un complemento necesario que debe ser apreciado por siempre y para siempre, porque la política en función de gobierno no puede desdeñar mirando para otro lado o como si no existiese cuando se habla de planificación en la economía.
Pero hete aquí que a veces los viejos refranes no son tenidos en cuenta cuando tienen medios para dar ejemplos, de como se debe actuar en la vida olvidando palabras del lenguaje  que a veces hay que tenerlas presente, una de esas palabras es viceversa que esta en el lenguaje castellano pero hay que pregonar siempre con el ejemplo “ Si la montaña no va a Mahoma,  Mahoma va a la montaña”.
Expresión grafica que el decir popular lo expresaría vulgarmente así:  “si el gobierno no va al movimiento cooperativo, el movimiento cooperativo va al gobierno”,  o el camino esta cortado por un puente roto?, esto da para pensar  como vivimos o como actuamos cuando intervienen las instituciones.
Segundo Camuratti


jueves, 1 de octubre de 2015

A Floreal Gorini


Dentro de pocos días, el 3 de octubre habrá de cumplirse  11 años de la desaparición de quien fuera uno de los más destacados dirigentes del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, Floreal Gorini.
Es por eso que no podemos estar ausentes desde la columnas de Sentido Solidario para rendirle el justiciero homenaje  recordatorio a quien fuera el más claro ideólogo  de un largo periodo de tiempo en la vida del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos.
Pareciera que al paso de los años  se alejan  los recuerdos pero esto no es así, porque el paso del tiempo lo incorpora más que nunca en un nivel superior, quizás al servicio de la nostalgia,  como hecho perenne  que no se amortiza con una ceremonia que no puede ser una clausura cumplida por el décimo  aniversario de la desaparición de Floreal Gorini. 
El tiempo pasa velozmente pero no podemos dejarnos arrastrar por el; siempre se hace necesario anclarnos  en temas que trasciende una panacea que si bien mitiga el dolor del corazón, despeja los sentidos para seguir valorando los puntos de partida de los acontecimientos trascendentes, que los lideres supieron desplegar en su actividad creadora para mejorar la condición de vida de los seres humanos.
La política se torna ambivalente y puede correr en todos los sentidos cuando sabe ubicar  el antes y el después, en la ardua tarea del trabajo por el bien común de la gente.
No cabe ninguna duda, que Floreal  fue un político de raza  con ideas  y principios claros  en su tarea como ciudadano porque nunca ato  el caballo detrás del carro,  y en determinados momentos de su historia  la tarea política fue construir los medios para resolver  las necesidades del hombre a través de la cooperación, pero dejo bien en claro que jamás utilizo la cooperación para construir espacios políticos para su ego personal.
Con idea tras idea el construyó un pensamiento, que luego edifica la importancia que esta conlleva en la construcción de la coherencia humana y política, que constituye el ejemplo simple del vivir como se piensa.
La importancia del acto colectivo de la cooperación  radica cuando esas ideas, no solo se utilizan para transitar la vida de uno,  sino que se convierte en herramienta fundamental y faro luminoso para transmitir luz hacia ese cociente colectivo en lineamientos con un alto contenido social en beneficio de la sociedad  en su conjunto.
Los mismos principios  que marcaron la integridad de su conducta llevaban implícitos  la inteligencia hecha carne, que supo definir con claridad y seriedad cual debía ser la salida  para resolver situaciones, teniendo siempre presente aquello de que el fin no justifica los medios.
Desde entonces el itinerario de su vida fue marcado en un solo sentido, la defensa de los intereses de sus iguales y por eso no tuvo términos medios, siempre sus consignas, su actitud y su trabajo, estuvieron encaminados con un único objetivo, el bien común de los que menos tienen.
Esa vocación de servicio lo llevo a incorporarse al movimiento cooperativo de créditos que estaba emergiendo, precisamente justo cuando comenzaba a  manifestarse que faltaba financiamiento a través del crédito en el campo popular para su desarrollo, y el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos iniciaba entonces la inmensa  tarea de construir  un sistema financiero cooperativo alternativo al bancario para que sirviera a los sectores populares.
Su obra esta a la vista, por lo tanto no se puede negar la tarea realizada  con tesón y si se quiere con humildad y  valentía  propia de un trabajador social para el bien de un conglomerado colectivo que demuestra lo que puede hacer la cooperación.
“Hay hombres que luchan un día y son buenos: Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”. Bertold Brech

Segundo Camuratti

sábado, 19 de septiembre de 2015

El valor de las palabras




Aunque parezca superfluo muchas palabras no adquieren el valor absoluto cuando  se las dice o se las escribe si no están acompañadas del adjetivo que determine hasta donde llega su influencia.
La palabra democracia es una de ellas porque se la incorpora en el léxico y se la toma como el súmmum de una acepción totalizadora del significado que se pretende darle.
Cuando en función de gobierno se incorpora la palabra democracia se da por sobre entendido que se aplica como referente máximo del reaseguro que tiene el individuo para el goce pleno de los derechos.
Y esto no es así, porque debería estar acompañada del adjetivo que le marque donde comienza y termina su función para que se entienda lo que quiere decir.
Porque si no solo define una doctrina política a favor del sistema de gobierno en que el pueblo ejerce la soberanía mediante la elección libre de sus dirigentes.
Luego estos dirigentes en nombre de esa democracia son los que gobiernan y el pueblo es solo espectador pasivo de lo que ellos hacen.
No pretendemos hacer juego de palabras pero si demostrar el valor que se le adjudica a la palabra, que incorporada, no dice claramente lo que representa; no es el súmmum de la garantía universal, solo una parte.
Democracia es una cosa cuando va adjetivada por representativa, otra por republicana, o participativa o distributiva; ese arco lingüístico tiene que unirse para darle  el contenido y la garantía que debería tener el individuo cuando se la expresa en función de actos de gobierno con vigencia plena para asegurar beneficios al individuo.
En cambio otras palabras llenan ese arco que decíamos anteriormente porque son totalizadoras en cuanto a la función que cumplen
Una de ellas es la palabra cooperación y sobre ella queremos explayarnos para demostrar la incidencia que  tiene cuando se la pronuncia y se la ejerce.
La cooperación representa en si un factor incluyente que lleva inmerso el esfuerzo propio y la ayuda mutua en cualquier cosa que se instale en el imaginario colectivo para mejorar la vida de las personas, cerrando el capitulo para lograr el goce del individuo contribuyendo a resolver  los cuatros adjetivos; republicana, participativa, distributiva y además representativa porque incorpora el elemento fundamental cuando admite la unidad en la diversidad superponiendo el verbo convivir por sobre el valor político.
Cuando se habla de cooperación se instala el alo que cierra la acepción indicativa que abarca todo, el uno y lo otro, como expresión máxima de la tolerancia al interpretar el conjunto de valores que contribuye a solucionar las necesidades que llevan implícito al goce del individuo en un distinto modelo  que al ser compartido contribuye a  armonizar la vida
Por lo tanto cuando se instala la palabra cooperación es el indicativo claro de que el individuo puede lograr alcanzar todo lo que se propone sin tener que adjetivarla, adquiriendo así un valor absoluto.
Segundo Camuratti

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Defender el cooperativismo es otra cosa


Cuando se analizan determinados comentarios en la búsqueda de argumentos que permitan discernir la intencionalidad que estos conllevan, circunstanciales o no, hay que separar los temas y hacerlos detenidamente a través de todos los elementos que estos contienen, sin eludir ninguno, para no ser parciales en la apreciación y correr el riesgo de negar la dimensión subjetiva que implica lo real.
Cuando hablamos de la realidad no podemos obviarla, por mas que queramos, porque sino equivocaríamos las conclusiones a las que pretendemos llegar para encarrilar nuestro pensamiento.
Conocemos la diversidad del marco ideológico que hoy existe en nuestro país y además, tenemos claro los avances y retrocesos que se produjeron desde el 2001 a la fecha, donde la pulseada para modificar la matriz del sistema vigente sigue aun viva, y si los acontecimientos no empujan las decisiones adecuadas para cambiar el rumbo lo será por mucho tiempo más; dentro de este contexto no podemos pensar que el sistema baje la guardia fácilmente y calme los ataques a los sectores que le son adversos.
En este entorno si se quiere negativo el cooperativismo no tiene las condiciones adecuadas para funcionar y desarrollarse como entidades de economía social en sus diversos niveles específicos, comenzando con la cooperativa de base institucionalizada, e incorporada luego en entidades de segundo y tercer grado en escala ascendente en el movimiento cooperativao
Pero este esquema existencial muestra en su agrupamiento legal la distorsión que existe en el sector cooperativo denunciando en su encuadre a supuestas entidades matriculadas que nada tienen que ver ni hacer con la esencia cooperativa bien entendida, cosa planteada en varias oportunidades desde adentro o desde afuera que hasta ahora nadie se atreve a desmentir.
Si el movimiento cooperativo no asume un estado superior al conocido hasta el presente en la construcción de un nuevo esquema funcional, que es pasar de lo local a lo global, veremos aparecer los siempre eternos fantasmas que despotrican con medias verdades al sistema cooperativo y que se lanzan a rodar  dañando las virtudes de la identidad cooperativa ajustada a derecho. No actuar en consecuencia teniendo en cuenta esto sería como darle más pasto a las fieras.
Será inútil que confesos y legítimos cooperadores bien intencionados, y entidades de renombre salgan a mostrar las aptitudes de las cooperativas asociadas con proclamas defensivas sobre los honestos intereses de honestas cooperativas; el imaginario colectivo no conoce donde radica el bien o el mal, solo piensa en el cooperativismo en general sin hacer distingos, por lo tanto todos entran dentro de la misma bolsa y allí comienza a tomar cuerpo aquello de que “por algo será lo que se dice sobre las cooperativas”, hecho que una vez instalado es muy difícil desmontar.
La credibilidad pública es el aval más importante que puede y debe exhibir la identidad cooperativa para argumentar y mostrar una gestión cristalina ante la sociedad, es por eso que el cooperativismo requiere seriedad en todas las etapas de su construcción: desde la organización de la cooperativa dentro de la ley respectiva, hasta su funcionamiento una vez instalada operando en la sociedad.
Por lo tanto si los organismos integrantes del estadio político gobernante, (tanto nacional como provinciales), que tienen a su cargo el control de las entidades cooperativas inscriptas legalmente no actúan de acuerdo a la ley en el control del estatus correspondiente a cada una de esas entidades, serán los responsables directos y tendrán que hacerse cargo de su equivocada gestión.
La impronta de esos errores en cooperativas de primer grado deben ser comunicados ante la cooperativa de grado superior si es que está afiliada a alguna de ellas, (haciéndolo en función de carga pública para defender el sistema), para  conseguir que se ordene el sistema cooperativo y se investigue la falencia susodicha; a menos que la influencia de algunos subsidios insinúen o pretendan acallar las voces de los reclamos tratando cosas por la izquierda y no al derecho.
La responsabilidad de que existan cooperativas transgresoras de la ley i/o truchas   recae en la mala praxis de los gobiernos que no aplican la ley que las rige como corresponde, por omisión o por obscuros intereses  que manejan el sistema políticamente para beneficio propio i/o  electorales; en estos casos es  seguro que si el factor político consigue atravesar lo orgánico de las entidades se abre  las puertas a la corrupción.
Por eso decimos que el cooperativismo bien entendido, especialmente las cooperativas de grado superior, deberían asumir más la responsabilidad que les cabe generando un nuevo esquema funcional que trascendiendo lo local pase a actuar en lo global, bregando para consolidar la buena salud del movimiento.
De no ser así, el movimiento cooperativo en sí mismo se haría cómplice de los sectores que se dedican a denostar la cooperación para defender intereses propios y espurios, a menos que se tenga que pensar  que el corrupto es el estado.
Segundo Camuratti


jueves, 3 de septiembre de 2015

Apuntes para un debate


Enumerando algunos de los temas principales, sin ignorar que hay muchos otros que deben nacer de las inquietudes de los cooperadores que militan y  gestionan cooperativas y ansíen un movimiento cooperativo adecuado a los tiempos que se viven actualmente; porque dentro de los principios que le dan vida hay uno que es esencial; formar al individuo para que entienda porque tiene que ser cooperador partiendo de la base de la solidaridad.
Si bien es cierto que el ser humano mientras viva puede aprender, es mejor si aprende para vivir, y para eso desde muy temprana edad tiene la escuela; sin pretender ser reiterativos seguiremos insistiendo con aquello de que si bien el ser es producto de un acto cooperativo, este no nace cooperativista, la vida es quien lo  hace.
No es redundante entonces analizar que es lo que debe adquirir en la enseñanza que lo lleve al estadio solidario de la cooperación y esto cae por su propio peso: la enseñanza cooperativa en la escuela desde la infancia.
Quién la impide; muchos factores que comienzan con la decisión de encauzarla que debe ser política, si es que el encuadramiento dirigencial político se ubica dentro de la organización democrática de gobierno.     
Pero la educación cooperativa llego al fin de la hora de espera para introducirse dentro de la sociedad, no pueden existir mas artimañas de ninguna especie que frenen el proceso educador de un sistema que ha demostrado la incidencia que ejerce en bien de la comunidad.
Lo que decimos no significa que la ignorancia de la educación cooperativa prime dentro de la sociedad, existe un sistema de enseñanza difusa en un sinnúmero de lugares que no se expresan con metodologías integradas que construyan un modelo asimilable en el ámbito del país,  para desarrollar normas coherentes y de envergadura uniformes.
Aquí no cabe argüir el argumento del federalismo que transforme en islas o cotos cerrados el tema vital de la enseñanza; cuando hablamos de Nación este hecho de por sí trasciende al federalismo.
Cosa distinta es que la educación tenga que adecuarse a las variables socio-económicas de provincias muy disímiles en su estructura geográfica con rentas y recursos distintos pero la matriz debe ser una sola  en un país que se precie de nación.
Han transcurrido muchos años desde la promulgación de la ley madre de la educación argentina, la 1420 originada en 1884, en la cual ya se mencionaba la enseñanza cooperativa a través del Consejo General de Educación creado por esa ley.
Debe ser tarea del Congreso de la Nacion via de Diputados y Senadores, tomar el toro por las astas colocando el tema como prioritario e inducirlo hasta las últimas consecuencias, para lograr instalarlo de una vez por todas en el ámbito de todo el país de manera orgánica a través  de la escuela pública.

Segundo Camuratti






sábado, 29 de agosto de 2015

Mensaje sobre el acto solidario


Entendemos que ha llegado el momento para deducir que significa cuando ponemos bajo el rotulo de sentido solidario lo que estamos escribiendo en estos mensajes, haciendo conocer opiniones personales con planteos que pueden ser discutibles en toda instancia y dimensión, sin perder de vista el análisis del elemento subjetivo.
Hoy más que nunca se hace necesario debatir y trabajar en la difusión de las ideas, para lograr que estas se constituyan en el baluarte y el aporte del pensamiento del imaginario colectivo en el esclarecimiento sobre que modelo debe incorporar la sociedad para establecer el equilibrio social.
Debemos instalar en la conciencia el sentido de que los sectores populares sean quienes lideren los movimientos sociales –siempre los más que menos tienen- con instrumentos de transformación, es decir las ideas, reivindicando el hecho de asumir la modificación del actual sistema injusto y carente de equidad en la distribución de la riqueza, por otro más solidario
Para disimular su condición, la intolerancia de los que niegan la transformación, fabrica argumentos cuando no los tiene para sostener al modelo, pero la historia enseña que se podrá atrasar el reloj pero no se puede impedir que el tiempo avance
Los cooperadores no podemos de ninguna manera, aceptar esta realidad con resignación, como una fatalidad de la naturaleza o la antinomia del destino.
Se debe tener en claro algo que es inherente a la persona humana y que ni la revolución tecnológica ni el adelanto de la ciencia podrá reemplazar, a menos que este avance logre sustituir en todos los órdenes al individuo transformándolo en un robot; la solidaridad.
Damos por descontado que el sujeto solidario al cual nos referimos trasciende el acto cooperativo – ya de por si incluido- ingresando dentro del quehacer de los individuos en su comportamiento de la sociedad donde habita.
Para hacerlo más sencillo de comprender diríamos que debemos tener en cuenta que la solidaridad no es caridad, porque es muy frecuente comprobar que se confunden estas cualidades como sinónimos.
La solidaridad se encuadra en una acción recíproca, es dar para recibir, como un hecho propio del sentimiento humano tanto en lo material como en lo social. De la misma manera deducimos también que el trabajo, -elemento esencial en la producción de riqueza- es producto social. Por lo tanto desde distintas esferas y en múltiples actividades diferentes, todos trabajamos para el producto social.
Este producto social después va teniendo propietarios que se quedan con él y otros que se quedan sin nada, estos últimos son quienes luego de toda una vida de trabajo están en un alto porcentaje con su jubilación por debajo de la línea de pobreza junto a los restantes convertidos en indigentes o marginales, siendo éste el fenómeno más saliente de nuestra época.
Siempre a sido así en la vigencia del capitalismo, pero ahora el drama es más conmovedor que nunca, siguen faltando políticas que lleven a la reinserción social de los excluidos aunque se diga que no, porque el patrón distributivo de la riqueza instalado actualmente esta divorciado de la equidad.
Para que esto se de así solo hay un responsable, el estado, porque no interviene como debe en la economía a través de leyes y mecanismos regulatorios, pero también equitativos, que permitan constituirse en el eje principal de la producción y la distribución de la riqueza.
La equidad en todos los órdenes de la vida de un país es el único argumento que nos puede llevar a incorporar la solidaridad dentro de la sociedad para lograr salidas concretas y verdaderas en la actual situación, por eso decimos; “Sin solidaridad nunca abra futuro”.

        Segundo Camuratti


miércoles, 26 de agosto de 2015

Punto de inflexión?


Analizando la actual coyuntura se  debería tomar posición en un punto de inflexión que dé comienzo a una nueva era, en la determinación del que hacer del movimiento cooperativo argentino para construir un futuro distinto, que nos lleve a lograr la integración de las corrientes y especificidades detrás de los principios cooperativos e instando  la participación personal de los dirigentes  para  actuar en la gestión política, pero no partidista, del  sector para mejorar las condiciones  del movimiento dentro de la economía social bregando en su defensa y desarrollo, pero separando en todo momento la partidocracia militante personal en que se actúa en la vida privada.
Si no se da vuelta la hoja y se comienza a afirmar el andar del movimiento cooperativo en la verdadera orientación de su accionar independiente y universal, encarrilando la vertiente multiclasista y autónoma como organismo sectorial de la economía social amparado en los principios claros que le dan vida, entendiendo que el desarrollo se debe constituir en el pilar de la unidad de personas que trabajan por el bien común.
Entendemos que es hora de volver a las fuentes para reflotar  la esencia que se ha ido perdiendo con el paso del tiempo, porque los largos años de la influencia del neoliberalismo despaciosamente a logrado insertar metodologías de trabajo economicistas, que han contaminado la función del trabajo colectivo transformando la cultura del nosotros en el yo individualista del mercado dejando de lado el agente social que le da vida.
El factor y la participación de los asociados en el gobierno y la gestión de la cooperativa a dejado de ser el motor de la función social de las entidades, divorciándolas del sentido humanista del sistema laboral colectivo en el trámite de la empresa cooperativa, no comprendiendo que en la economía social la democracia y eficiencia son compatibles en el mercadeo del trabajo.
La educación cooperativa debe ser el principal bastión para empoderar el gobierno y la gestión cooperativa con su participación, marcando la diferenciación sistemática del modelo cooperativo con las economías de mercado teniendo siempre presente que el cooperativista no nace; se hace.
El último capitulo de  larga extensión de un proceso que siempre quedara en la historia del movimiento cooperativo argentino, esta por finalizar sin penas ni gloria para  el cooperativismo  que una vez más pierde la oportunidad de reivindicarse, por las muchas desazones que tuvo que deglutir en su transito por la lavada historia que podrán escribir algunos dirigentes que se auparon a la política partidista, dejando de lado los principios que decían sostener sobre la cooperación, que quisieron dormir el sueño de los justos para no tener que enfrentar la epopeya de la integración.

Segundo Camuratti