miércoles, 26 de agosto de 2015

Punto de inflexión?


Analizando la actual coyuntura se  debería tomar posición en un punto de inflexión que dé comienzo a una nueva era, en la determinación del que hacer del movimiento cooperativo argentino para construir un futuro distinto, que nos lleve a lograr la integración de las corrientes y especificidades detrás de los principios cooperativos e instando  la participación personal de los dirigentes  para  actuar en la gestión política, pero no partidista, del  sector para mejorar las condiciones  del movimiento dentro de la economía social bregando en su defensa y desarrollo, pero separando en todo momento la partidocracia militante personal en que se actúa en la vida privada.
Si no se da vuelta la hoja y se comienza a afirmar el andar del movimiento cooperativo en la verdadera orientación de su accionar independiente y universal, encarrilando la vertiente multiclasista y autónoma como organismo sectorial de la economía social amparado en los principios claros que le dan vida, entendiendo que el desarrollo se debe constituir en el pilar de la unidad de personas que trabajan por el bien común.
Entendemos que es hora de volver a las fuentes para reflotar  la esencia que se ha ido perdiendo con el paso del tiempo, porque los largos años de la influencia del neoliberalismo despaciosamente a logrado insertar metodologías de trabajo economicistas, que han contaminado la función del trabajo colectivo transformando la cultura del nosotros en el yo individualista del mercado dejando de lado el agente social que le da vida.
El factor y la participación de los asociados en el gobierno y la gestión de la cooperativa a dejado de ser el motor de la función social de las entidades, divorciándolas del sentido humanista del sistema laboral colectivo en el trámite de la empresa cooperativa, no comprendiendo que en la economía social la democracia y eficiencia son compatibles en el mercadeo del trabajo.
La educación cooperativa debe ser el principal bastión para empoderar el gobierno y la gestión cooperativa con su participación, marcando la diferenciación sistemática del modelo cooperativo con las economías de mercado teniendo siempre presente que el cooperativista no nace; se hace.
El último capitulo de  larga extensión de un proceso que siempre quedara en la historia del movimiento cooperativo argentino, esta por finalizar sin penas ni gloria para  el cooperativismo  que una vez más pierde la oportunidad de reivindicarse, por las muchas desazones que tuvo que deglutir en su transito por la lavada historia que podrán escribir algunos dirigentes que se auparon a la política partidista, dejando de lado los principios que decían sostener sobre la cooperación, que quisieron dormir el sueño de los justos para no tener que enfrentar la epopeya de la integración.

Segundo Camuratti 

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