Dentro de pocos días, el 3 de octubre
habrá de cumplirse 11 años de la
desaparición de quien fuera uno de los más destacados dirigentes del Instituto
Movilizador de Fondos Cooperativos, Floreal Gorini.
Es por eso que no podemos
estar ausentes desde la columnas de Sentido Solidario para
rendirle el justiciero homenaje
recordatorio a quien fuera el más claro ideólogo de un largo periodo de tiempo en la vida del
Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos.
Pareciera que al paso de los
años se alejan los recuerdos pero esto no es así, porque el
paso del tiempo lo incorpora más que nunca en un nivel superior, quizás al
servicio de la nostalgia, como hecho
perenne que no se amortiza con una
ceremonia que no puede ser una clausura cumplida por el décimo aniversario de la desaparición de Floreal
Gorini.
El tiempo pasa velozmente
pero no podemos dejarnos arrastrar por el; siempre se hace necesario
anclarnos en temas que trasciende una
panacea que si bien mitiga el dolor del corazón, despeja los sentidos para
seguir valorando los puntos de partida de los acontecimientos trascendentes,
que los lideres supieron desplegar en su actividad creadora para mejorar la
condición de vida de los seres humanos.
La política se torna
ambivalente y puede correr en todos los sentidos cuando sabe ubicar el antes y el después, en la ardua tarea del
trabajo por el bien común de la gente.
No cabe ninguna duda, que
Floreal fue un político de raza con ideas
y principios claros en su tarea
como ciudadano porque nunca ato el
caballo detrás del carro, y en
determinados momentos de su historia la
tarea política fue construir los medios para resolver las necesidades del hombre a través de la cooperación, pero dejo
bien en claro que jamás utilizo la cooperación para construir espacios
políticos para su ego personal.
Con idea tras idea el construyó un
pensamiento, que luego edifica la importancia que esta conlleva en la
construcción de la coherencia humana y política, que constituye el ejemplo
simple del vivir como se piensa.
La importancia del acto
colectivo de la cooperación radica
cuando esas ideas, no solo se utilizan para transitar la vida de uno, sino que se convierte en herramienta
fundamental y faro luminoso para transmitir luz hacia ese cociente colectivo en
lineamientos con un alto contenido social en beneficio de la sociedad en su conjunto.
Los mismos principios que marcaron la integridad de su conducta
llevaban implícitos la inteligencia
hecha carne, que supo definir con claridad y seriedad cual debía ser la
salida para resolver situaciones,
teniendo siempre presente aquello de que el fin no justifica los medios.
Desde entonces el itinerario
de su vida fue marcado en un solo sentido, la defensa de los intereses de sus
iguales y por eso no tuvo términos medios, siempre sus consignas, su actitud y
su trabajo, estuvieron encaminados con un único objetivo, el bien común de los
que menos tienen.
Esa vocación de servicio lo
llevo a incorporarse al movimiento cooperativo de créditos que estaba
emergiendo, precisamente justo cuando comenzaba a manifestarse que faltaba financiamiento a través del crédito en
el campo popular para su desarrollo, y el Instituto Movilizador de Fondos
Cooperativos iniciaba entonces la inmensa
tarea de construir un sistema
financiero cooperativo alternativo al bancario para que sirviera a los sectores
populares.
Su obra esta a la vista, por lo tanto no
se puede negar la tarea realizada con
tesón y si se quiere con humildad y
valentía propia de un trabajador
social para el bien de un conglomerado colectivo que demuestra lo que puede
hacer la cooperación.
“Hay hombres
que luchan un día y son buenos: Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay
quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la
vida, esos son los imprescindibles”. Bertold Brech
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