jueves, 1 de octubre de 2015

A Floreal Gorini


Dentro de pocos días, el 3 de octubre habrá de cumplirse  11 años de la desaparición de quien fuera uno de los más destacados dirigentes del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, Floreal Gorini.
Es por eso que no podemos estar ausentes desde la columnas de Sentido Solidario para rendirle el justiciero homenaje  recordatorio a quien fuera el más claro ideólogo  de un largo periodo de tiempo en la vida del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos.
Pareciera que al paso de los años  se alejan  los recuerdos pero esto no es así, porque el paso del tiempo lo incorpora más que nunca en un nivel superior, quizás al servicio de la nostalgia,  como hecho perenne  que no se amortiza con una ceremonia que no puede ser una clausura cumplida por el décimo  aniversario de la desaparición de Floreal Gorini. 
El tiempo pasa velozmente pero no podemos dejarnos arrastrar por el; siempre se hace necesario anclarnos  en temas que trasciende una panacea que si bien mitiga el dolor del corazón, despeja los sentidos para seguir valorando los puntos de partida de los acontecimientos trascendentes, que los lideres supieron desplegar en su actividad creadora para mejorar la condición de vida de los seres humanos.
La política se torna ambivalente y puede correr en todos los sentidos cuando sabe ubicar  el antes y el después, en la ardua tarea del trabajo por el bien común de la gente.
No cabe ninguna duda, que Floreal  fue un político de raza  con ideas  y principios claros  en su tarea como ciudadano porque nunca ato  el caballo detrás del carro,  y en determinados momentos de su historia  la tarea política fue construir los medios para resolver  las necesidades del hombre a través de la cooperación, pero dejo bien en claro que jamás utilizo la cooperación para construir espacios políticos para su ego personal.
Con idea tras idea el construyó un pensamiento, que luego edifica la importancia que esta conlleva en la construcción de la coherencia humana y política, que constituye el ejemplo simple del vivir como se piensa.
La importancia del acto colectivo de la cooperación  radica cuando esas ideas, no solo se utilizan para transitar la vida de uno,  sino que se convierte en herramienta fundamental y faro luminoso para transmitir luz hacia ese cociente colectivo en lineamientos con un alto contenido social en beneficio de la sociedad  en su conjunto.
Los mismos principios  que marcaron la integridad de su conducta llevaban implícitos  la inteligencia hecha carne, que supo definir con claridad y seriedad cual debía ser la salida  para resolver situaciones, teniendo siempre presente aquello de que el fin no justifica los medios.
Desde entonces el itinerario de su vida fue marcado en un solo sentido, la defensa de los intereses de sus iguales y por eso no tuvo términos medios, siempre sus consignas, su actitud y su trabajo, estuvieron encaminados con un único objetivo, el bien común de los que menos tienen.
Esa vocación de servicio lo llevo a incorporarse al movimiento cooperativo de créditos que estaba emergiendo, precisamente justo cuando comenzaba a  manifestarse que faltaba financiamiento a través del crédito en el campo popular para su desarrollo, y el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos iniciaba entonces la inmensa  tarea de construir  un sistema financiero cooperativo alternativo al bancario para que sirviera a los sectores populares.
Su obra esta a la vista, por lo tanto no se puede negar la tarea realizada  con tesón y si se quiere con humildad y  valentía  propia de un trabajador social para el bien de un conglomerado colectivo que demuestra lo que puede hacer la cooperación.
“Hay hombres que luchan un día y son buenos: Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”. Bertold Brech

Segundo Camuratti

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