jueves, 3 de septiembre de 2015

Apuntes para un debate


Enumerando algunos de los temas principales, sin ignorar que hay muchos otros que deben nacer de las inquietudes de los cooperadores que militan y  gestionan cooperativas y ansíen un movimiento cooperativo adecuado a los tiempos que se viven actualmente; porque dentro de los principios que le dan vida hay uno que es esencial; formar al individuo para que entienda porque tiene que ser cooperador partiendo de la base de la solidaridad.
Si bien es cierto que el ser humano mientras viva puede aprender, es mejor si aprende para vivir, y para eso desde muy temprana edad tiene la escuela; sin pretender ser reiterativos seguiremos insistiendo con aquello de que si bien el ser es producto de un acto cooperativo, este no nace cooperativista, la vida es quien lo  hace.
No es redundante entonces analizar que es lo que debe adquirir en la enseñanza que lo lleve al estadio solidario de la cooperación y esto cae por su propio peso: la enseñanza cooperativa en la escuela desde la infancia.
Quién la impide; muchos factores que comienzan con la decisión de encauzarla que debe ser política, si es que el encuadramiento dirigencial político se ubica dentro de la organización democrática de gobierno.     
Pero la educación cooperativa llego al fin de la hora de espera para introducirse dentro de la sociedad, no pueden existir mas artimañas de ninguna especie que frenen el proceso educador de un sistema que ha demostrado la incidencia que ejerce en bien de la comunidad.
Lo que decimos no significa que la ignorancia de la educación cooperativa prime dentro de la sociedad, existe un sistema de enseñanza difusa en un sinnúmero de lugares que no se expresan con metodologías integradas que construyan un modelo asimilable en el ámbito del país,  para desarrollar normas coherentes y de envergadura uniformes.
Aquí no cabe argüir el argumento del federalismo que transforme en islas o cotos cerrados el tema vital de la enseñanza; cuando hablamos de Nación este hecho de por sí trasciende al federalismo.
Cosa distinta es que la educación tenga que adecuarse a las variables socio-económicas de provincias muy disímiles en su estructura geográfica con rentas y recursos distintos pero la matriz debe ser una sola  en un país que se precie de nación.
Han transcurrido muchos años desde la promulgación de la ley madre de la educación argentina, la 1420 originada en 1884, en la cual ya se mencionaba la enseñanza cooperativa a través del Consejo General de Educación creado por esa ley.
Debe ser tarea del Congreso de la Nacion via de Diputados y Senadores, tomar el toro por las astas colocando el tema como prioritario e inducirlo hasta las últimas consecuencias, para lograr instalarlo de una vez por todas en el ámbito de todo el país de manera orgánica a través  de la escuela pública.

Segundo Camuratti






sábado, 29 de agosto de 2015

Mensaje sobre el acto solidario


Entendemos que ha llegado el momento para deducir que significa cuando ponemos bajo el rotulo de sentido solidario lo que estamos escribiendo en estos mensajes, haciendo conocer opiniones personales con planteos que pueden ser discutibles en toda instancia y dimensión, sin perder de vista el análisis del elemento subjetivo.
Hoy más que nunca se hace necesario debatir y trabajar en la difusión de las ideas, para lograr que estas se constituyan en el baluarte y el aporte del pensamiento del imaginario colectivo en el esclarecimiento sobre que modelo debe incorporar la sociedad para establecer el equilibrio social.
Debemos instalar en la conciencia el sentido de que los sectores populares sean quienes lideren los movimientos sociales –siempre los más que menos tienen- con instrumentos de transformación, es decir las ideas, reivindicando el hecho de asumir la modificación del actual sistema injusto y carente de equidad en la distribución de la riqueza, por otro más solidario
Para disimular su condición, la intolerancia de los que niegan la transformación, fabrica argumentos cuando no los tiene para sostener al modelo, pero la historia enseña que se podrá atrasar el reloj pero no se puede impedir que el tiempo avance
Los cooperadores no podemos de ninguna manera, aceptar esta realidad con resignación, como una fatalidad de la naturaleza o la antinomia del destino.
Se debe tener en claro algo que es inherente a la persona humana y que ni la revolución tecnológica ni el adelanto de la ciencia podrá reemplazar, a menos que este avance logre sustituir en todos los órdenes al individuo transformándolo en un robot; la solidaridad.
Damos por descontado que el sujeto solidario al cual nos referimos trasciende el acto cooperativo – ya de por si incluido- ingresando dentro del quehacer de los individuos en su comportamiento de la sociedad donde habita.
Para hacerlo más sencillo de comprender diríamos que debemos tener en cuenta que la solidaridad no es caridad, porque es muy frecuente comprobar que se confunden estas cualidades como sinónimos.
La solidaridad se encuadra en una acción recíproca, es dar para recibir, como un hecho propio del sentimiento humano tanto en lo material como en lo social. De la misma manera deducimos también que el trabajo, -elemento esencial en la producción de riqueza- es producto social. Por lo tanto desde distintas esferas y en múltiples actividades diferentes, todos trabajamos para el producto social.
Este producto social después va teniendo propietarios que se quedan con él y otros que se quedan sin nada, estos últimos son quienes luego de toda una vida de trabajo están en un alto porcentaje con su jubilación por debajo de la línea de pobreza junto a los restantes convertidos en indigentes o marginales, siendo éste el fenómeno más saliente de nuestra época.
Siempre a sido así en la vigencia del capitalismo, pero ahora el drama es más conmovedor que nunca, siguen faltando políticas que lleven a la reinserción social de los excluidos aunque se diga que no, porque el patrón distributivo de la riqueza instalado actualmente esta divorciado de la equidad.
Para que esto se de así solo hay un responsable, el estado, porque no interviene como debe en la economía a través de leyes y mecanismos regulatorios, pero también equitativos, que permitan constituirse en el eje principal de la producción y la distribución de la riqueza.
La equidad en todos los órdenes de la vida de un país es el único argumento que nos puede llevar a incorporar la solidaridad dentro de la sociedad para lograr salidas concretas y verdaderas en la actual situación, por eso decimos; “Sin solidaridad nunca abra futuro”.

        Segundo Camuratti


miércoles, 26 de agosto de 2015

Punto de inflexión?


Analizando la actual coyuntura se  debería tomar posición en un punto de inflexión que dé comienzo a una nueva era, en la determinación del que hacer del movimiento cooperativo argentino para construir un futuro distinto, que nos lleve a lograr la integración de las corrientes y especificidades detrás de los principios cooperativos e instando  la participación personal de los dirigentes  para  actuar en la gestión política, pero no partidista, del  sector para mejorar las condiciones  del movimiento dentro de la economía social bregando en su defensa y desarrollo, pero separando en todo momento la partidocracia militante personal en que se actúa en la vida privada.
Si no se da vuelta la hoja y se comienza a afirmar el andar del movimiento cooperativo en la verdadera orientación de su accionar independiente y universal, encarrilando la vertiente multiclasista y autónoma como organismo sectorial de la economía social amparado en los principios claros que le dan vida, entendiendo que el desarrollo se debe constituir en el pilar de la unidad de personas que trabajan por el bien común.
Entendemos que es hora de volver a las fuentes para reflotar  la esencia que se ha ido perdiendo con el paso del tiempo, porque los largos años de la influencia del neoliberalismo despaciosamente a logrado insertar metodologías de trabajo economicistas, que han contaminado la función del trabajo colectivo transformando la cultura del nosotros en el yo individualista del mercado dejando de lado el agente social que le da vida.
El factor y la participación de los asociados en el gobierno y la gestión de la cooperativa a dejado de ser el motor de la función social de las entidades, divorciándolas del sentido humanista del sistema laboral colectivo en el trámite de la empresa cooperativa, no comprendiendo que en la economía social la democracia y eficiencia son compatibles en el mercadeo del trabajo.
La educación cooperativa debe ser el principal bastión para empoderar el gobierno y la gestión cooperativa con su participación, marcando la diferenciación sistemática del modelo cooperativo con las economías de mercado teniendo siempre presente que el cooperativista no nace; se hace.
El último capitulo de  larga extensión de un proceso que siempre quedara en la historia del movimiento cooperativo argentino, esta por finalizar sin penas ni gloria para  el cooperativismo  que una vez más pierde la oportunidad de reivindicarse, por las muchas desazones que tuvo que deglutir en su transito por la lavada historia que podrán escribir algunos dirigentes que se auparon a la política partidista, dejando de lado los principios que decían sostener sobre la cooperación, que quisieron dormir el sueño de los justos para no tener que enfrentar la epopeya de la integración.

Segundo Camuratti 

sábado, 1 de agosto de 2015

Siempre Cooperativismo

Plantear que las cooperativas son  el brazo más fuerte  que con solidaridad en lo económico y lo social en lo humano es   el verdadero hecho que sirve como antídoto para   combatir  la concentración y la exclusión  es una razón absoluta y  además es una consigna valedera del mundo de hoy porque es la regla de oro al ser   entidades que incluyen en lugar de excluir en pleno siglo  XXl, y  encolumnan  los hechos comunes que rodean  los ángulos  salientes de la utopía.
Al observar que hoy en día, a raíz de los procesos de privatizaciones originados por la influencia de las políticas neoliberales que azotaron a muchos países llenando las calles de excluidos, supieron imponer su influencia para revertir las situaciones en etapas difíciles de la sociedad;  es por eso que la sociedad debe tener conciencia y considerar que las tareas que desarrollan las cooperativas como organizaciones  sociales,  pueden garantizar la vigencia  de una democracia  coherente y participativa a través de sus principios rectores.
Teniendo en cuenta que la cooperación en su momento fue la respuesta a la Revolución Industrial, excluyente por esencia,  ahora deben seguir siendo  la respuesta al neoliberalismo y la globalización, que algunos cooperadores definieron sin ninguna duda como  el matrimonio degenerado de las últimas décadas, por ser también  ejemplo de exclusión.
En las actuales circunstancias las cooperativas deben ser los agentes que convaliden y aseguren la vigencia de la paz y el trabajo, porque las mismas son una mezcla de mitad pragmatismo y mitad sueño y por lo tanto contribuyen a servir en  defensa de esa economía  solidaria garantizando la armonía para construir un mundo mejor.
En lo que corresponde a la cooperación  podemos examinarla  desde su presencia y de su esencia subjetiva por eso para hacerlo no debemos ignorar sus orígenes y la raíz de su nacimiento en una etapa de la historia previa a la aparición del capitalismo.
Para aquellos que hicieron la valoración del acto cooperativo y de la actividad de servicio que este tiene como actividad principal, podría ser un sacrilegio que alguien tratase de ubicarlo en la confrontación de ideas a un sistema, el capitalismo, dentro del cual en muchas situaciones y lugares logra funcionar; pero jamás  podrá anteponer el egoísmo individualista clasista, al acto solidario de la cooperación.
Preguntarnos si esa raíz tenía injertos del socialismo utópico es lo menos que nos puede asombrar, hay muchos antecedentes sobre el tema que así lo atestiguan, vale la pena mencionar algunos de ellos demostrativos de esa realidad; socialistas utópicos participaron del núcleo de las  28 personas que luego  se dio en llamar “Los Equitativos Pioneros de Rochadle”.    
Sin embargo la propuesta de la entidad cooperativa acepta que si bien todos los bienes son  intangibles, sigue proponiendo la propiedad común de las entidades como eje central de su filosofía humanista.
Segundo Camuratti







sábado, 25 de julio de 2015

Para que no haya malos entendidos



Cuando se ha transitado cerca de medio siglo dentro de un movimiento cooperativo inspirado en claros principios institucionales, se han visto y escuchado tantas cosas, que memoria de por medio, nos habilita para elaborar opiniones sobre temas que el imaginario colectivo honesto y sincero del integrante común del movimiento cooperativo, debe discernir donde empieza y termina el acto solidario de la cooperación.
Jamás en su larga trayectoria de casi dos siglos el cooperativismo  admitió  las medias tintas, por eso estableció sus códigos funcionales a través de la elaboración de sus principios, que con ajustes en el tiempo para mejorarlos aun siguen vigentes.
Sabedores por experiencia que nada es eterno, que el mundo en su avance cambia modelos de vivencia y convivencias, posiblemente en alguna instancia precisa tendrá que modificar o cambiar  cosas para ajustar su funcionamiento a las necesidades humanas de ese nuevo mundo, pero nunca dejará de establecer principios claros sobre su visión y misión que no serán otras que mejorar la situación de vida de quienes se cobijen en el.
Pero lo que se vive actualmente es la realidad existente de un movimiento que aglomera en argentina más de 10 millones de adeptos y eso es bueno; debemos tenerlo en cuenta porque resulta un buen botín para piratas sociales que quieran apropiarse de el con fines no  confesos.
Cuando en los países florecen las dificultades, por mala praxis de los gobiernos o por los desastres de la naturaleza, algunos conductores solo pretenden salvar lo que se pueda, sin equidad ni ejercicio social; cualquier medida que permita soportar el temporal es buena, así se tergiverse lo construido.
Lo dijimos desde antaño, la cooperación no es caridad y para que esta sirva para la sociedad debe mantenerse dentro de la estructura principista que la contiene, con actitudes genuinas y colectivas, entendiendo que la principal virtud es su funcionamiento y administración  gestionada por los propios asociados, inmersos en el acto solidario de dar para recibir.
Por lo tanto no puede ni debe exigir subsidios para funcionar;  necesita leyes adecuadas para poder funcionar dentro de un determinado esquema social que respete su esencia y si llegase a necesitar apoyo del estado, estos deben ser desarrollados de acuerdo a su carácter intrínseco colectivo como pueden ser  los créditos especiales y/o promociónales al igual de cualquier emprendimiento social y deben ser devueltos al estado  o a quien  los aporta.
Hasta ahí tenemos la figura cooperativa encuadrada en los cánones clásicos de la cooperación, que le ha dado vida y crecimiento hasta el presente.
Pero los países tienen además otras necesidades y una mirada propia sobre como resolver las situaciones generales que lo afecten en determinados momentos de la historia; especialmente la exclusión social, la indigencia, la pobreza, etc. y en su afán de resolver los problemas correspondientes al estado mezclan los tantos; en vez de incorporar nuevas ideas  copia mal las que ya tiene en esos casos   optando livianamente por aquello de “para que inventar  lo que se tiene a mano” desvirtuando la escena cambiando la cooperación por asistencialismo muchas veces sin equidad ni miramientos y sin saber porque se lo hace.
Segundo Camuratti

viernes, 10 de julio de 2015

Día Internacional de las Cooperativas ACI



DECLARACIÓN POR EL DÍA INTERNACIONAL DE LA COOPERACIÓN     ACI.   4 de julio de 2015      93° Dia Internacional
La igualdad es un valor fundamental que garantiza que todo el mundo pueda cosechar los beneficios del desarrollo económico y social. Seguimos viviendo en un mundo en el que reina la desigualdad: según datos recientes el 0,7% de la población mundial posee el 44% de toda la riqueza, mientras que el 70% sólo posee el 3%. En todo el mundo sigue habiendo personas que son objeto de discriminación por razón de sexo, edad, religión o condiciones socioeconómicas, entre otros factores.
Desde el principio, la equidad ha sido uno de los ejes del movimiento cooperativo. Gracias a la creación de las cooperativas, personas de todo el mundo han podido escoger un modelo democrático de negocio que fomenta la igualdad.
Ya en 1846 Eliza Brierley se convirtió en la primera mujer miembro de la The Rochdale Equitable Pioneers Society (Sociedad Equitativa de los Pioneros de Rochdale) en un momento en que las mujeres no solían tener propiedades. Sin embargo, el estatuto de la sociedad de 1844 afirmaba que no había ninguna diferencia entre hombres y mujeres miembros, estableciendo las normas que fueron posteriormente adoptadas por las cooperativas de todo el mundo.
Hoy en día se cuentan más de 2,6 millones de cooperativas con más de mil millones de miembros, tres veces más con respecto a los accionistas directos de las empresas propiedad de los inversores. Además, 250 millones de personas son empleadas o se sustentan a través de estas cooperativas. Las 300 cooperativas más grandes han generado ingresos anuales de 2,2 billones de dólares (lo equivalente al PIB de la séptima economía más grande del mundo) y el movimiento está creciendo rápidamente, sobre todo en países emergentes como Brasil, India y China.
En una cooperativa la palabra igualdad tiene tres significados:
1. Ser miembro es algo libre y voluntario (sin discriminación de ningún tipo) y a cada miembro le corresponde un voto, garantizando así que la estructura y el control de la cooperativa sean equitativos. A diferencia de las empresas propiedad de los inversores, en una cooperativa la igualdad es un beneficio para sus miembros y no depende de la capacidad financiera de una persona.
2. Una cooperativa trabaja para atender a las necesidades y aspiraciones de sus miembros y para promover el desarrollo sostenible de toda la sociedad. El papel de las cooperativas en la lucha para sacar a la gente de la pobreza es innegable. De hecho, las cooperativas distribuyen la riqueza que ellas mismas generan de forma más justa y equitativa.
Sólo para poner un ejemplo, un proyecto cooperativo en Senegal ha mejorado la seguridad alimentaría para un millón de personas en 60 comunidades rurales, mejorando los ingresos familiares un 250% y reduciendo un 35% los casos de niños y niñas con peso inferior al normal.
3. Mientras desempeñan sus actividades, las cooperativas ofrecen a todo el mundo (productores, trabajadores, consumidores) la oportunidad de atender a sus necesidades y aspiraciones, integrarse mejor en la sociedad y tener acceso a bienes, servicios y beneficios que de otra forma no podrían tener. Además, esta cultura de la igualdad permite a las cooperativas reflejar la diversidad de la gente a la que sirve.
Promoviendo la igualdad de género; dando oportunidades a los jóvenes; integrando a las minorías en el mercado laboral; favoreciendo la transición de la economía informal a la economía formal; reduciendo las diferencias salariales; dando más poder económico a los pobres; fomentando la igualdad de acceso a recursos fundamentales como agua, energía, educación, servicios financieros entre muchos otros, las empresas cooperativas pueden demostrar a diario que se pueden tomar decisiones para volcar el paradigma actual e integrar la igualdad en el proceso de desarrollo económico y social.
En todos los sectores de la economía hay historias de éxito en el campo de la igualdad: cooperativas de crédito que comparten sus beneficios financieros directamente con sus miembros gracias a una mayor rentabilidad del ahorro; créditos a tipos más bajos de interés y precios más bajos; cooperativas de salud que proporcionan modelos sanitarios más asequibles y accesibles para las poblaciones más marginadas; cooperativas eléctricas que atienden a zonas rurales garantizando un acceso básico a la energía en sitios donde otras empresas no contemplarían la prestación de servicios y el desarrollo de una actividad empresarial; cooperativas minoristas de consumo que permiten el acceso a alimentos asequibles, de alta calidad y sostenibles como productos orgánicos o de Comercio Justo; cooperativas y mutuas que ayudan a poblaciones.
                                          Alianza Cooperativa Internacional ACI

                 

miércoles, 1 de julio de 2015

Día Internacional de la Cooperación


93° Día  Internacional de las cooperativas
Bueno es recordar que quienes llevaron la moción de instituir un día para recordar el significado de la cooperación fueron los representantes argentinos que concurrieron al congreso de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) realizado en Suiza en la ciudad de Basilea en septiembre de 1921, adoptándose allí producto de esa propuesta, conmemorar en todo el mundo el Día Internacional de la Cooperación. Luego de algunos vaivenes para unificar la fecha adecuándola a un orden mundial, la reunión del Comité Ejecutivo de la Alianza realizado en 1922 estableció definitivamente la celebración acordando la fecha, a la estacionalidad del primer sábado de julio de cada año. "Para que en una misma fecha en todo el mundo, se demostrase la solidaridad de los cooperadores y la eficacia de su organización como medio de emancipación económica y garantía de paz universal".
Como lo hacemos anualmente los cooperadores en Argentina no podríamos dejar de pasar desapercibido el Día Internacional de la Cooperación, en este caso el nonagésimo tercero, un homenaje que los cooperadores rendimos para recordar un sistema que representa el sentir de un amplio sector de la humanidad, que con su actividad y actitud, enaltece a las personas y contribuye al desarrollo humanista de quienes lo practican.
Celebrarlo significa además reunirnos con la trascendencia de una doctrina, que ha contribuido en mucho a inculcar dentro de la sociedad el genuino acto de la solidaridad.
Es un alto en el camino que lo hacemos teniendo en cuenta que esta evocación, no puede representar otra cosa que el homenaje correspondiente a rememorar el acontecimiento, porque este día no modifica en general por sí la esencia de lo que significa la cooperación; la construcción se hace de manera permanente, día a día, poniendo en práctica y aplicando los principios y los valores que le dan vida.
Partimos de la base de que el sentido de la cooperación representa la oposición al individualismo extremista que domina a la sociedad, especialmente la actual; que sin desmerecer un ápice lo colectivo contribuye a afirmar el derecho de la persona a su individualidad, en un contexto de solidaridad y fraternidad, rechazando el pragmatismo que hace del utilitarismo el medio que pretende encarnar como criterio de verdad en el pensamiento del individuo.
No es eventual ni tampoco nuevo, podría decirse que la cooperación siempre estuvo presente en la vida del ser humano desde que tuvo uso de la razón.
Hoy mas que nunca debemos trabajar en la difusión y debate de las ideas, llevando a que éstas se constituyan en el aporte y el baluarte de nuestro entendimiento para el esclarecimiento de la comunidad, esa tarea es indispensable dentro de una sociedad que de muchos años a esta parte esta siendo influenciada mediaticamente por quienes, en el mejor de los casos proponen cambiar algo tratando de cuidar de que lo que se cambie no perjudique sus intereses, que no son precisamente los intereses de los sectores que menos tienen.
Estamos transitando etapas preocupantes en el camino de la recuperación del país dentro de múltiples contradicciones que hacen temer el modelo de lo que se desea o pretende como país.
Pareciera que el eje central sobre el que giran los proyectos político-económicos, no es otro que el crecimiento del país global, sin tener en cuenta las diversidades que se dan en las distintas capas sociales que conforman el marco social.
Solo el avestruz comete el error de esconder la cabeza para no ver la realidad porque por mas que se vayan acortando las distancias en determinados sectores, a este ritmo, las brechas tienen tal magnitud que llevará muchos años cerrarlas, en tanto importantes sectores sociales sufren las consecuencias.
Si no se pasa de la etapa global a lo local no hay solución ni salida, porque el tema es uno solo, no es que no se pueda sino que no se quiere, o no se tiene la valentía para hacerlo.
La dinámica que pretende introducir el capitalismo a través de sus políticas, intenta evidenciar que el crecimiento económico es el elemento esencial para generar bienestar, pero está demostrado que este crecimiento económico no produce por sí sólo condiciones de progreso social para todos, ya que se presenta acompañado de la exclusión y la inequidad social en el más alto nivel.
Quiérase aceptarlo o no en menor o mayor medida, estamos siendo afectados por la globalidad de una crisis que trasciende fronteras.
Se hace necesario repasar hechos por los cuales el movimiento cooperativo viene trabajando de mucho tiempo a esta parte, en la búsqueda de salidas a las necesidades que determinados sectores sociales demandan.
Es relevante en esta etapa analizar que  cada vez más personas están eligiendo el modelo de empresa cooperativo para responder a las nuevas realidades económicas.
¿Por qué son las cooperativas capaces de sobrevivir e incluso prosperar en situaciones de crisis e incluso más allá?
Porque este es el verdadero  modelo; la empresa cooperativa es un modelo de empresa alternativo que en lugar de centrarse en los beneficios, se centra en las personas, incrementando el poder de las personas en el mercado, mientras guía sus operaciones sobre la base de los valores y principios cooperativos y solidarios.

Al hacerlo, están demostrando que el negocio cooperativo es sostenible y que las empresas basadas en valores éticos, pueden tener éxito y contribuir a la recuperación económica sostenible.
Economistas, el mundo académico y la comunidad internacional están desesperados buscando respuestas sobre la forma de estimular una recuperación mundial y, al hacerlo, están empezando a cuestionar el actual modelo económico que ha perdido la confianza de los responsables políticos, así como de la mayoría de las personas.
Se trata de analizar la regulación de los mercados y en particular, de las instituciones financieras, para garantizar operaciones más éticas y transparentes.
En su búsqueda, sin embargo, también están redescubriendo y reconociendo el potencial de las cooperativas para contribuir de manera significativa a un nuevo sistema económico.
También reconocen su contribución a la recuperación de los países, y cada vez más, estimulan a sus ciudadanos a considerar las empresas cooperativas para sus finanzas, para incrementar su productividad y su bienestar general.
El movimiento cooperativo tendrá que trabajar con los responsables políticos de la vida del país para garantizar que se reconozca la naturaleza específica de las cooperativas, comprendiendo su naturaleza contraria al riesgo y con una respuesta política consistente que garanticen que no salgan perjudicadas por los cambios en el entorno regulatorio; sólo con políticas apropiadas las cooperativas seguirán siendo capaces de impulsar la recuperación nacional.
El movimiento cooperativo se enfrenta a una oportunidad sin igual. Debe superar el reto y demostrar que el modelo alternativo de empresa cooperativa es el mejor interprete para solucionar los problemas de las sociedades a través de su principal basamento; la economía social.
Para terminar nos resta preguntarnos; ¿Conocerán estas realidades y serán tenidas en cuenta estas consideraciones cuando asuman los nuevos legisladores electos en la jornada electoral del 27 de octubre en nuestro país? Si lo hacen, se hará justicia.
En tanto decimos  “Bienvenido el día 4 de julio de 2015, Día Internacional de las Cooperativas, celebrémoslo en paz y armonía”.
Segundo Camuratti