viernes, 4 de julio de 2014

Educación cooperativa pública


Se escribe de mucho tiempo a esta parte sobre la educación cooperativa como elemento motivador, muchas veces con acento teórico y otras como referencias concretas, de la experiencia acumulada por los procesos cooperativos que subsistieron y subsisten aun, desarrollados algunos y otros como entes autóctonos, que sin hacer juicio de valor ecuménico de los mismos en su funcionamiento, concurren y giran inevitablemente en la ruleta del concierto armónico como fuerza de trabajo social en la búsqueda de satisfacer necesidades propias del individuo, ante las carencias derivadas  por la inequitativa distribución de la riqueza del sistema capitalista, sin tener en cuenta la trascendencia económica y social que este hecho tiene en sí  mismo y su incidencia dentro de la sociedad como modelo a instalar dentro de las comunidades.
En épocas normales no se vislumbra, como debería ser en todo país organizado como tal, la incidencia ni la premura de avanzar para procrear en el incentivo social proyectos de largo plazo que se anticipen al porvenir, para movilizar lo incierto que representa la inacción política e ideológica que sostiene el estatus quo para no realizar nada en positivo que contribuya a cambiar las cosas.
La ambivalencia política nunca arriesga por todas y todos, solo lo hace a titulo personal si eso le permite avanzar en la escalada que lo lleve a mejorar sus diversos intereses, menos aún cuando son sus propios intereses, no los del país, los que están en juego.
La falta de visión política sobre el país global es la que impidió, y lo sigue haciendo, que el cooperativismo no ocupe el verdadero lugar que le corresponde dentro de la estructura socio-económica que se merece.
El cooperativismo tiene que afrontar luchas desiguales dentro del esquema capitalista sin apoyo sustancial de los sectores gobernantes, porque es tomado como uno más de los espacios económicos que disputan la plusvalía de la riqueza, de un estado ambivalente que no distingue sus propios intereses.
La ley que le dio origen al ordenamiento de la enseñanza en nuestro país,  N° 1.420 promulgada el 8 de julio de 1884 llamada de educación común, gratuita y obligatoria, ya planteaba en su  texto la enseñanza de la educación cooperativa.
Dentro de 4 días se cumplirán 130 años de su promulgación y aún no esta  instalada como tal la educación cooperativa en todo el país, por lo tanto no es común, ni gratuita ni obligatoria como se proclamo al aprobarla.
Esos 130 años de gobernantes que parecieran provenir de castas sociales superiores que no pertenecen a un mismo pueblo global y que a veces se constituyen en amos y señores de un enjambre feudal que se sienten colmenas, son los responsables directos del daño hecho a la sociedad.
Deberíamos enumerar cuantos gobiernos pasaron desde entonces, y como castigo, colocarlos en las listas negras del cooperativismo del país.
Segundo Camuratti

miércoles, 18 de junio de 2014

A mitad de año

Acercándonos  a mediados de año, es importante hacer un análisis sobre la situación y las perspectivas del movimiento cooperativo y es nuestro deber hacerlo. Estamos observando la existencia de una revalorización, desde hace un tiempo si se quiere prolongado, del cooperativismo.
Desde el Estado, desde las organizaciones sociales y desde la sociedad misma se expresa también el reconocimiento y la importancia adquirida por la economía social y solidaria.
Entendemos que ha dejado de ser cosa rara en el ideario colectivo, el tema de la cooperación y de la economía social. Esto ha sido producto, probablemente, de la sucesión de crisis que ha sufrido nuestro país y de la capacidad de respuesta que ha demostrado el sector de la economía solidaria.
La expansión del concepto y su concepción altruista constituye una oportunidad y una amenaza al mismo tiempo, que nos faculta a pensar que ésta debe bregar para cumplir un rol positivo y activo dentro del movimiento cooperativo en su accionar, pero además, cuidar para que el sector no sea utilizado como una herramienta de explotación o evasión, o que al mismo tiempo, sirva solo para amortiguar el conflicto social.
Integrantes de la sociedad e inmersos en ella, los cooperadores deben esforzarse por instalar en la conciencia cooperativa el factor determinante que conlleve a producir un cambio cultural de transformación social.
Es por ello, que el solo hecho de estar vinculados al servicio de esa sociedad que mencionamos, nos habilita para opinar con autoridad, sobre todos los aciertos y los errores que se generan en la conducción del país, y las propuestas concretas para atacar los problemas que de una u otra forma, afectan a vastos sectores de la sociedad.
Haciendo nuestro el principio fundamental que esgrime la cooperación, el interés por la comunidad, nos lleva a la necesidad de involucrarnos y hacer frente desde las ideas, a los problemas sociales relacionados con los altos índices de pobreza e indigencia, la extrema desigualdad, las diversas formas de discriminación y la exclusión social.
Las cooperativas han demostrado ser actores imprescindibles en la construcción de alternativas que lleven a los países a lograr equilibrios sociales que nos conduzcan a una más equitativa distribución de la riqueza.
El doble carácter de la cooperativa, entendidos estos como empresa eficiente y movimiento social, nos permite analizar y entender desde el punto de vista de la solidaridad, que otro modelo de país es posible.
Por lo tanto los cooperadores en nombre de su adhesión implícita en el devenir cooperativo, tiene y está en condiciones de desarrollar proyectos destinados a promover una estrategia de cambios esenciales, inspirados en los valores de la solidaridad, la justicia y la democracia, en la búsqueda de una proyección que permita construir una Argentina capaz de garantizar la justicia social para todos, a través de una equitativa distribución de los ingresos que asegure una vida digna para el conjunto de la población.
En concreto, se trata de asegurar la alimentación, el trabajo decente, la salud, la educación y la vivienda para todos. Al mismo tiempo, es clave para el presente y el futuro del país el ejercicio pleno de la soberanía, para insertarnos en el mundo contemporáneo a partir de una estrategia verdaderamente patriótica, con independencia y dignidad.
Este es, en principio, el escenario en el cual nos encontramos y frente al cual, como individuos preocupados por la sociedad, debemos intensificar nuestra creatividad y el protagonismo desde la cooperación. Las herramientas a utilizar para llevar a cabo tamaño emprendimiento son muchas y variadas, pero la esencial es lograr la alineación de todos aquellos sectores que, con unidad en la diversidad, (muy promocionada en estos días pero no puesta en practica), estén dispuestos a poner manos a la obra y trabajar por un estadio común.
Cuando decimos unidad o integración no significa que se pretenda eliminar las diferencias para concretarla, sino reconociéndolas y respetándolas, trabajar juntos por un proyecto que debe ser común. Mientras tanto lo esencial sería el continuar embarcados en la actividad principal que es la batalla cultural; nada se podrá lograr si el imaginario colectivo no recobra la capacidad de memoria y el interés por pensar.
La batalla cultural nos tiene que llevar a buen puerto si la ponemos en práctica cotidianamente, porque si somos capaces de modificar la manera de pensar, (si nos convencemos que el individualismo extremista que se pretendió inculcar a través del neoliberalismo exacerbado es nocivo porque  aun anida en sectores del espectro social), y afirmamos el derecho de las personas a su individualidad en un contexto de solidaridad, fraternidad y socialización, habremos recorrido la mitad del camino para llegar al cambio cultural.
Segundo Camuratti
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

lunes, 16 de junio de 2014

Cinco años en la Web



Hace exactamente cinco años, en junio de 2009, decidimos iniciar el  contacto con la sociedad incursionando vía de  la Web a través de un Blog, titulado "Sentido Solidario"cuya intención primordial era hacer conocer opiniones propias sobre el movimiento cooperativo, su origen, su esencia y su proficua tarea solidaria para resolver problemas de la sociedad en determinados sectores sociales y además, a la vez, acompañar la actividad de distintos movimientos sociales identificados con la economía social.

Entendemos que hemos transitado un año más aportando elementos, tal  como decíamos, con conocimientos ciertos sobre los temas esbozados en las 34 entradas realizadas hasta el presente, es decir, no tocando de oído sino exponiendo desde lo vivido como experiencia dentro de los diversos  movimientos cooperativos, tanto en el orden nacional como en el internacional, auscultando lo bueno y lo malo de lo realizado por ellos hasta el presente.

El objetivo fue y sigue siendo la intención de demostrar con fundamentos, que la pretensión no es solamente exponer críticas sobre lo que se hace mal, (sino además alertar desde el juicio constructivo sobre lo que no se hace) haciendo propuestas para resolver los problemas  pendientes que hoy en día  deben afrontar las cooperativas.

Nunca nos asaltaron aquellas dudas del famoso personaje de Shakespeare, el ser o no ser;  siempre estuvimos convencidos de lo que queríamos ser y hacer, en consecuencia por eso trabajamos;  supimos acompañar el proceso contando desde el inicio con la protección del  blindaje que nos   proporciona al actuar el genuino  acto cooperativo, enmarcado este en el amplio gesto  solidario de la cooperación.

Las fuerzas morales de las que nos hablaba ese gran maestro de la juventud argentina de nuestra época - haciendo honor al tiempo vivido – José Ingenieros, aún están vivas e intactas y nos involucran defendiendo los principios cooperativos, únicos preceptos que validan la cooperación como elemento transformador de la sociedad.

Si el movimiento cooperativo consiguió soportar durante tantos años el bombardeo del individualismo exacerbado, saliendo airoso en la cruzada para converger  la sociedad hacia un mismo fin: lograr establecer un sistema de actividades que llevasen a generar un mayor bienestar en la vida de los seres humanos.  

Al simple efecto de incorporar un marco adecuado a nuestras opiniones, en el tiempo a venir,  seguiremos tratando de analizar  todos aquellos temas o  actos que afecten, directa o indirectamente al proyecto solidario, y por lógica consecuencia por reflejo de los mismos, a la sociedad en su conjunto. Ojala podamos seguir con la idea de contribuir a construir un mundo con un sujeto humano único y fraternal, que se inscriba en los objetivos ideológicos por los que han luchado los cooperativistas de muchas generaciones.
 Segundo Camuratti

miércoles, 11 de junio de 2014

Pensando en futuro



Dentro del cooperativismo no existe la necesidad primaria de inventar nada nuevo; todo pasa por perfeccionar y desarrollar los elementos conducentes a cambiar el carácter pertinente, para colaborar e introducir la realidad del sentido de pertenencia en lo global a partir de la conciencia, para mejorar el andamiaje que lo consagre como elemento indispensable para consolidar el progreso y el crecimiento del factor solidario, como vía esencial  para modificar  el sistema social imperante y la calidad de vida del individuo.
No cabe ninguna duda que para completar una idea lo primario pasa en bucear sobre la génesis o la matriz de ese concepto, analizando que es lo se busca al pretender incursionar en otros niveles,  mejorando la red conducente que afiance los resultados que deben acompañar al proceso reivindicativo inicial.
Pero debemos ser concientes que desarrollar un proceso o ampliar la actividad del mismo no es una formula mágica que se ajusta por un método mecánico  lineal, porque los actores del programa cubren un amplio universo que concentra las más innumerable expectativas y ajustes que están involucrados por dos elementos fundamentales; los derechos humanos del individuo y la economía como soporte intangible de la subsistencia.
Partiendo del ensamble de la actividad colectora de los emprendimientos cooperativos y pasando por ese homogéneo  pensamiento, encolumnado dentro los principios concretos de la educación cooperativa constituidos como fuerza real y motor generador de energía solidaria.
Para unir con sólidos eslabones el sentido de pertenencia y el acto solidario de la cooperación, se hace  indispensable incorporar en la instrucción del individuo la versión cooperativa en el ámbito global del derecho  institucional, para que la educación publica y gratuita sirva para encausar el precepto  ideal del dar para recibir; expresado en el camino de ida para extender la mano del servicio, y luego recoger  la ayuda mutua de los frutos de la huella abierta como vuelta de ese hecho reciproco.
Ese basamento debe ser el medio más adecuado para transitar la metamorfosis social incorporando un modelo de economía superior con sentido armónico, que signifique  un freno para los tabúes provocados por el capitalismo economicista generado por el avance del dinero por sobre el hombre,  pretendiendo marcar  los parámetros históricos del comportamiento humano.
Poner las cosas en su lugar es el paso primordial para encauzar una metodología diferente ,que acumule  la energía subjetiva que permita modificar  el entramado social, para instaurar un patrón de gestión cooperativo que alimente a la sociedad con una distribución de la riqueza distinta y con mayor equidad.
Segundo Camuratti



viernes, 16 de mayo de 2014

La escuela en la educación cooperativa



La enseñanza del cooperativismo en las escuelas ha sido un anhelo histórico en nuestro país que no ha logrado todavía concretarse en su cabal pretensión, salvo casos aislados que responden a esfuerzos personales o institucionales especiales, pero no a una sistematización generalizada, eficiente y sostenida en el tiempo.
Si bien existe el consenso de la afinidad en el marco axiológico del cooperativismo y del Sistema Educativo Argentino, y se reconoce las cualidades formativas y pedagógicas de la práctica cooperativa a través del ejercicio de sus principios y su modelo de gestión democrática, no se ha logrado resolver la problemática de la formación de recursos humanos que puedan hacerse cargo de las inclusiones curriculares necesarias en todos los niveles académicos.
Ya la Ley Nacional de Educación Común N°1420 sancionada en 1884, adelantándose a su época, estableció entre las atribuciones y deberes del Consejo Nacional de Educación: “Promover y auxiliar la formación de bibliotecas populares y de maestros, lo mismo que la de asociaciones y publicaciones cooperativas de la educación común” (art.57.inc18). Además señaló entre las funciones de cada “Consejo Escolar de distrito: promover, por los medios que crea conveniente, la fundación de sociedades cooperativas de la educación y de las bibliotecas populares del distrito” (art.42 inc 4°).
Tras antecedentes legislativos provinciales (por ejemplo en la Provincia de Buenos Aires la Ley 5111 de 1946 dispone la enseñanza obligatoria de la cooperación en las escuelas oficiales o particulares, la capacitación del personal docente y la creación de cooperativas escolares) a nivel nacional se logró el 30 de octubre de 1964 la sanción de la importante Ley de Educación Cooperativa N°16.583, que declara “de alto interés nacional la enseñanza de los principios del cooperativismo”(art.1°). Esta Ley tuvo dos reglamentaciones, la última fue el Decreto N° 2.176 de 1986 con el que se pretendió dar impulso a una norma con más de un cuarto de siglo de sanción.
Los esfuerzos fueron arduos, y los resultados no han sido acordes a ellos. Casi 20 años después se sanciona el Decreto 1171/2003 que actualmente constituye el régimen legal que dispone el objetivo del Estado por dar cumplimiento a esta necesidad de que el cooperativismo sea un contenido teórico práctico en los planes de enseñanza.
Necesidad cuya conciencia de su existencia, como vimos es centenaria, y compartida desde las órbitas del Sistema Educativo y del Movimiento Cooperativo argentino. Los considerandos y el articulado del Decreto 1171/2003 sintetizan lo que hemos venido exponiendo.
Muy pocas propuestas están implantadas en este momento en las escuelas del país, pero también es cierto que el movimiento cooperativo argentino tampoco vuelca esfuerzos coordinados para presionar antes los sectores políticos del estado, llámense ministerio de educación y/o  otras alternativas políticas que le incumben para generar  leyes sistemáticas que hagan centro en la educación cooperativa para instalarla de una vez y por todas para beneficio  del país.
Lo actual es más de lo mismo; pareciera que nubes de humo negras siguen cubriendo el cielo de la educación cooperativa que impiden ver que es lo que  se hace para no difundir la educación cooperativa en las escuelas para bochorno del país y los cooperadores
Segundo Camuratti

lunes, 12 de mayo de 2014

La educación cooperativa y su misión



Mucho se ha escrito y se seguirá escribiendo sobre la educación cooperativa, como soporte de un movimiento social apegado al ejercicio de la economía de sectores que siempre tuvo problemas de subsistencia, especialmente en países como Argentina, organizado con raíces netamente capitalistas.
Fundamentando la educación cooperativa como herramienta impulsora para generar y procrear ciudadanos con naturaleza solidaria se fue instalando el trabajo colectivo de su accionar en las  entidades cooperativas; pero a la vez se hizo necesario   desde el  mismo momento colocar un paraguas protector que acompañara  la cobertura de los instrumentos adecuados para lograr desarrollarla.
Tarea nunca fácil por la diversidad de los nuevos  factores que intervenían para edificar algo con diseños que si bien eran abstractos y ambiguos, debían servir para introducir en el ser humano el mágico  artificio de instalar argumentos específicos consustanciados con la subjetividad humana de la solidaridad.
Estos hechos casi siempre se  producen en aquellas pequeñas cosas que nacen en el imaginario encuentro de las necesidades y la  creación de los individuos, (cuando no existe la asistencia de  legislaciones que aseguren la vigencia de la equidad en la construcción de un modelo distinto de país), o talvez para resolver problemas de determinados sectores sociales de  hombres y mujeres integrad@s que querían vivir debajo del sol,  trabajando para si y además por la comunidad que luego terminan armando grandes construcciones sociales partiendo desde lo incierto.
Esto debe servir como ejemplo a la sociedad de que nada ni nadie esta vedado mientras existan individuos que piensen en el prójimo, en la alternativa primaria  de vivir con ansias de integrar un mundo mejor, predispuestos a avanzar en ese camino para bien de la humanidad.
Mucha agua a corrido bajo los puentes del universo en el perfeccionamiento y en el arte no abstracto de servir sin mirar a quien, para asegurar un andar pacifico y coordinado a seres humanos que aspiran a vivir en asociación y respeto solidario.  Solo la dimensión y el transcurso del tiempo  llevaran luego a valorar los hechos que se producen a través de los resultados obtenidos, cuando  el esfuerzo se vuelca para conseguir un fin predeterminado que conduce al beneficio común de la sociedad.
Segundo Camuratti

martes, 6 de mayo de 2014

Cooperativismo y educación



Bueno es volver a tenerlo en cuenta porque en blogs anteriores tratamos el tema sobre las distintas corrientes ideológicas de las que se nutre el universo cooperativo, y por lo tanto no debemos identificarlas como entes de pensamiento uniforme, que si bien son respetables  por que apuntan todas hacia el mismo fin, no  suelen conformar un universo único.
Por otra parte sería un error pretender en un mundo unipolar hoy, que la educación cooperativa constituya un andamiaje que trascienda el objeto social de la corriente que lo impulsa al generalizar criterios diversos o dispersos.
En tanto el movimiento cooperativo continúe tal cual funciona actualmente predicando la integración y esta sea solo formal, lo primero y preferible que se puede aplicar para difundirla, es una educación cooperativa que conlleve en la práctica como hecho ineludible e inexcusable, enarbolando los principios rectores que le dieron vida a la cooperación en su origen y prioricen la integración cooperativa y su diversidad en su máxima extensión.
Lo secundario pero que no le va en zaga por la importancia que tiene, es el rol que debieran asumir en el ordenamiento institucional del cooperativismo  sus dirigentes en la implantación de lo que significa la educación cooperativa.
La esencia del problema educativo transita por andariveles internos y externos de la identidad de la cooperativa, partiendo desde la base del sector social y terminando dentro del sector económico.
Desde lo interno corresponde considerar la ventaja si bien es repetitivo el mensaje, de lo que significa obrar en conjunto por la propia voluntad de los interesados ayudándose los unos a los otros, es decir cooperando para obtener mejores resultados por el accionar colectivo, mas que a través del esfuerzo individual.
Para poder introducir la idea de actuar así en la gente, ésta debe entender porque tiene que cooperar y como hacerlo adecuadamente; es aquí donde debe aparecer la ecuación de la educación cooperativa y por lo tanto, este es el principio sustancial y requisito fundamental para aplicarla.
Aunque pueda aparecer como elemento preconcebido y natural, en la práctica no está demostrado de manera evidente que esto  se entienda como hecho colectivo, y dandose así en todas partes.
Aquí debemos considerar los distintos enfoques que se dan dentro del movimiento cooperativo sobre como debería desarrollarse la educación cooperativa, teniendo en cuenta el como y el porque en los factores orientativos de la línea programática que asuma la función de la entidad cooperativa, y si ella es la que se corresponde separando  lo colectivo de lo individual.
Hemos sostenido siempre, porque esto está escrito, con argumentos precisos el doble carácter que debe asumir la identidad de la cooperativa, ser una “empresa eficaz y eficiente con contenido social” explicando con esto el cómo y el porqué; lo decimos con claridad para que se entienda que la educación cooperativa debe ser sostenida apuntalando esta concepción principista con equidad y sin desvíos.
Puede existir y esta probado que así sea, el motivo de producir en distintas circunstancias una afectación en la enseñanza de la educación cooperativa valorando excesivamente al como sin analizar el porqué.
Es decir, el espíritu de la enseñanza se concentra principalmente en el concepto administrativo de la empresa cooperativa en lo técnico y económico ha modo de objeto principal, (el “como”) lo que no es malo, pero deja de lado el educar de manera eficiente en el sentido real del movimiento cooperativo como instrumento de transformación en la manera de pensar del sujeto que la integra para mejorar la condición de vida colectiva, (el “porqué”) lo que es mejor.
Esta manera especifica de encarar la educación promueve un desacople específico que ignora ese doble carácter con que definimos el funcionamiento de la entidad cooperativa  en el deber ser: “empresa eficaz y eficiente con contenido social”.
Segundo Camuratti