Mucho se ha escrito y se seguirá escribiendo sobre la
educación cooperativa, como soporte de un movimiento social apegado al
ejercicio de la economía de sectores que siempre tuvo problemas de subsistencia,
especialmente en países como Argentina, organizado con raíces netamente
capitalistas.
Fundamentando la educación cooperativa como
herramienta impulsora para generar y procrear ciudadanos con naturaleza
solidaria se fue instalando el trabajo colectivo de su accionar en las entidades cooperativas;
pero a la vez se hizo necesario desde el mismo momento colocar un paraguas protector
que acompañara la cobertura de los instrumentos
adecuados para lograr desarrollarla.
Tarea nunca fácil por la diversidad de los nuevos factores que intervenían para edificar algo con
diseños que si bien eran abstractos y ambiguos, debían servir para introducir
en el ser humano el mágico artificio de
instalar argumentos específicos consustanciados con la subjetividad humana de
la solidaridad.
Estos hechos casi siempre se
producen en aquellas pequeñas cosas que nacen en el imaginario encuentro
de las necesidades y la creación de los
individuos, (cuando
no existe la asistencia de legislaciones
que aseguren la vigencia de la equidad en la construcción de un modelo distinto
de país), o talvez para resolver problemas de determinados sectores sociales de hombres y mujeres integrad@s que
querían vivir debajo del sol, trabajando
para si y además por la comunidad que luego terminan armando grandes construcciones
sociales partiendo desde lo incierto.
Esto debe servir como ejemplo a la sociedad de que
nada ni nadie esta vedado mientras existan individuos que piensen en el prójimo,
en la alternativa primaria de vivir con
ansias de integrar un mundo mejor, predispuestos a avanzar en ese camino para bien
de la humanidad.
Mucha agua a corrido bajo los puentes del universo en
el perfeccionamiento y en el arte no abstracto de servir sin mirar a quien,
para asegurar un andar pacifico y coordinado a seres humanos que aspiran a
vivir en asociación y respeto solidario. Solo la dimensión y el transcurso del tiempo llevaran luego a valorar los hechos que se
producen a través de los resultados obtenidos, cuando el esfuerzo se vuelca para conseguir un fin predeterminado
que conduce al beneficio común de la sociedad.
Segundo Camuratti
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