miércoles, 22 de diciembre de 2010

Análisis de la cooperación

Terminando el año nos parece interesante volver sobre temas que fueron tratados, tal vez en otra dimensión, pero tratados al fin, sobre la economía social devenida en las entidades sin fines de lucro que representan las cooperativas.

Es por eso que decimos que corresponde interpretar que a la cooperación la examinamos siempre desde su presencia y su esencia subjetiva y por eso al hacerlo, no ignoramos sus orígenes y la raíz de su nacimiento en una etapa de la historia previa a la aparición del capitalismo.

Preguntarnos si esa raíz tenía injertos del socialismo utópico es lo menos que nos puede asombrar, hay muchos antecedentes sobre el tema que así lo atestiguan valiendo la pena mencionar a algunos de ellos; tales como su participación en el movimiento rochdaleano en 1844.

En una economía predominante por el avance incipiente del capitalismo, (el cooperativismo aparece precisamente como una respuesta a la Revolución Industrial que pretendía llevarse por delante a todo lo que se opusiese a ella), para mejorar la vida de los asalariados en un sistema que comenzaba a mostrar que tendría vocación excluyente, al dar por sobre entendido que no todos los actores podían habitar el escenario económico planteado.

Al exponer de manera explícita la exclusión dejaba en claro que el luchar contra ella debía ser una de las tareas primarias que debía afrontar la cooperación, y con el correr del tiempo fue afirmando la idea que las cooperativas podían ser el brazo mas fuerte en lo económico y el antídoto para combatir a la concentración y la exclusión inaugurando la etapa de ser las únicas entidades que incluían en lugar de excluir.

En la medida que se fue instalando el proceso capitalista en el mundo las cooperativas demostraron su eficacia para ir resolviendo las situaciones generadas por el nuevo sistema llenando los puestos de trabajo dejados vacíos por el vendaval implícito de su influencia.

Por si esto fuera poco, como efecto deseado del mecanismo infernal desatado por ese proceso se instalaron políticas aleatorias que nacieron a su amparo, tales como el liberalismo en primera instancia y recalando mas adelante en su hijo prodigo que antepuso al nombre la palabra neo.

Todo lo demás es historia reciente y las consecuencias también, porque el nuevo sistema, a través de las privatizaciones y la concentración de empresas cerró el círculo vicioso de la desocupación y por lógica consecuencia aparecieron los excluidos.

La cooperación en esa instancia demostró ser un brazo fuerte en lo económico y el antídoto para combatir a la concentración y la exclusión, al ser las únicas entidades que incluían en lugar de excluir, siendo la respuesta adecuada para enfrentar la globalización y el neoliberalismo., definido por muchos como el matrimonio degenerado de los últimos tiempos.

Las cooperativas pasaron de ser un mecanismo necesario para resolver los problemas de la sociedad como organizaciones sociales de contenido solidario, a constituirse en entidades que por ser una mezcla de mitad pragmatismo y mitad sueño contribuyen en mucho a sostener la valoración del acto cooperativo y de la actividad de servicio que este tiene como actividad principal, siendo además una vía adecuada para asegurar la paz y garantizar la democracia.

Mucho más podría decirse sobre la cooperación pero es digno de señalar sin embargo que la propuesta de la entidad cooperativa demuestra, que si bien todos los bienes son intangibles ésta propone algo superior como la propiedad común, eje central de su filosofía humanista.

Segundo Camuratti

sábado, 11 de diciembre de 2010

Volver a los Principios

No siempre el agua derramada tiene que estar sucia, depende de cómo y donde cae, porque lleva implícita la intención y el color del cristal con que se mira.

Esto surge en todos los órdenes de la vida pero prima demasiado cuando se analiza el quehacer cooperativo.

Los exegetas del purismo dialéctico confunden en la mayoría de los casos la verdadera esencia del actuar cooperativo y sus principios rectores, partiendo de la base de ignorar el verbo colectivo y el contenido que lleva la calidad intrínseca del conjunto del movimiento dinámico que lo integra; verbigracia, nunca el individualismo en la acción y la dirección puede ser llamado cooperativo.

Esto hace que al no tenerlo en cuenta desvirtúan la naturaleza del conglomerado social al reemplazar el interés común por la voluntad sustantiva del individuo.

Estas deformaciones llevan en la práctica a la anulación del órgano principal de gobierno de las entidades que hacen de la integración el eje conductor de su vigencia trastocando el medio por el fin, casi siempre justificándolo en la falta de participación del colectivo en lugar de alentarla.

De allí deviene la perdida principal del sentido de pertenencia de los adherentes al sistema terminando en la anulación práctica del nosotros general por el yo del propio criterio.

Sucede a veces que el giro urgente de los acontecimientos lleva a abandonar la impronta de cambiar lo importante por lo perentorio haciéndole mucho mal a las entidades, por lo tanto se hace indispensable respetar los estatutos y el respectivo orden de responsabilidades que le competen a aquellos que asumen el deber de velar por los intereses asociativos.

La importancia y el respeto de la educación cooperativa debe ser la base de sustento del modelo cooperativo en todas sus instancias, so pena de que se lleve por mal camino a las cooperativas, provocando el desprestigio de entidades que deben ser rectoras por su conducta dentro de la sociedad como ejemplo de lo que significa el trabajo sin fines de lucro.


Segundo Camuratti

martes, 30 de noviembre de 2010

EDITORIAL noviembre 2010


Tal como lo decidimos en su momento corresponde evaluar mensualmente aquellos acontecimientos importantes referidos a temas cooperativos y de la economía social que venimos reflejando en nuestro espacio comunicativo.

Si bien es cierto que el cooperativismo en nuestro país peca por su humildad al no dar a conocer con la frecuencia que debiera sus realizaciones, (valor fundamental a ser tenido en cuenta porque la labor cooperativa es muy difícil que aparezca en los medios de comunicaciones que no pertenecen al movimiento por que no son actividades lucrativas): estas construcciones existen y son muchas e importantes.

En el nivel continental se ha producido un acontecimiento importante a tener en cuenta llevado a cabo en nuestro país entre los días 22 y 26 del presente mes.

En esos días mencionados se realizó en la ciudad de Buenos Aires la XVII Conferencia Regional de la Alianza Cooperativa Internacional de las Americas, “Compromiso cooperativo para la preservación del Planeta”.

Temas como este señalan la visión estratégica del cooperativismo en el orden internacional que atraviesa la necesidad de los países para que se apliquen políticas activas sobre cuestiones cruciales que debe enfrentar la humanidad en defensa del ecosistema donde habita.

Esta preocupación no es casual: de muchos años a esta parte, cada vez más, la cooperación además de atender al desarrollo de las entidades cooperativas como entes de servicio para resolver los problemas colectivos de la sociedad en determinados aspectos, pretende avanzar en el supuesto de que ella no puede constituirse solo como un fin en si mismo, porque el eje central del acto solidario que la enmarca es lograr el bien común para mejorar la calidad de vida de la membresía que la compone.

Es cierto que avanzar sobre estos temas puede llevar a los países muchos años para su concreción y por eso la cooperación lo toma como estratégico; lo que se quiere mostrar es que no se puede gobernar sobre las coyunturas, sino que se deben elaborar proyectos de largo plazo que deben cumplirse.


Segundo Camuratti

viernes, 19 de noviembre de 2010

Cooperativismo, en que andás?


Estamos llegando a fin de año y se hace necesario hacer una evaluación, dentro de lo posible, de los avances, y porque no en algunos casos retrocesos, que se pueden dar dentro del movimiento cooperativo argentino referidos especialmente a la identidad de las instituciones.

Si tomamos en cuenta que el estancamiento en niveles relativos de un movimiento es un retroceso, debemos preocuparnos y analizar que es lo que está pasando.

Vivimos momentos trascendentes en la vida del país y cada día que transcurre notamos que el avance de la politización influye en la actitud de las entidades cooperativas, que están siendo cooptadas por mecanismos que no solo arrastran ideológicamente a los dirigentes, sino también a las entidades embanderándolas en procesos que desvirtúan la esencia de la diversidad conceptual, que debe asumir la membresía de la cooperativa encasillando lo colectivo con partidismos selectos.

Incide en todo esto la penetración, que puede ser legítima si no estuviese condicionada, por los subsidios que se dan conllevando la carga subjetiva intencionada del apoyo político, direccionando una deformación del sistema.

En diversos sitios cooperativos podemos encontrar referencias sobre el movimiento que llegan hasta la crítica, de cooperadores dando cuenta de las necesidades no cumplidas por los organismos rectores, tanto del estado como de las entidades de grado superior, por la inacción respecto de lo que pasa con la educación cooperativa, prácticamente ausente de la escuela pública en muchas provincias del país.

Cuando hacemos centro en la educación del individuo, esta no puede pasar solo por el clásico programa de los ministerios respectivos, sino que falta el acompañamiento en la página curricular de la escuela pública la materia sobre el cooperativismo; ¿o es acaso que no interesa educar personas con sentido solidario para modificar la cultura individualista formada durante tantos años?

¿Formaremos educadores que conociendo los temas sobre las bondades del cooperativismo sean capaces de trasladarlo a los educandos?

El país que crece solo en los índices económicos olvidando la necesidad del cambio cultural modificatorio de la conducta de sus habitantes, se miente a si mismo: junto a la economía debe crecer el individuo como sujeto central del progreso social.

Además, para completar el cuadro sinóptico que cierre la ecuación sobre las necesidades del movimiento cooperativo nos preguntamos; ¿no habrá llegado la hora, después de tanto tiempo y en la etapa que transitamos, (que puede ser de transición para otro modelo de país), que los dirigentes cooperativos llamen a un nuevo Congreso Argentino de la Cooperación para debatir sobre el modelo que anhela el cooperativismo, un país mas equitativo y solidario?

A no ser que se sientan satisfechos de lo actuado hasta el presente y bajen las persianas, convencidos que ellos más no pueden ni saben hacer, si eso es así deberían decirlo.

Segundo Camuratti

martes, 2 de noviembre de 2010

EDITORIAL Octubre 2010


El editorial del mes de octubre adquiere en estas circunstancias un matiz muy especial porque fue atravesado por acontecimientos inesperados no tenidos en cuenta por el imaginario colectivo marcado por la impronta del fallecimiento del ex Presidente de la Nación Dr. Néstor Kirchner, hecho que trasciendió en lejos cualquier noticia producida durante el mes.

Como toda actividad de un hombre político relevante se hace muy difícil elaborar juicio de valor sobre su persona en cuanto la exposición pública de su alto cargo esta referida a su actuación, al haber sido designado en determinado momento de la historia del país como Presidente de los argentinos, luego Diputado Nacional y mas tarde Secretario del Organismo Unasur en Latinoamérica.

Es por eso que nos hemos tomado algunos días, tratando de estabilizar el acontecimiento, librándolo de los motivos emocionales que en muchos casos pueden desestabilizar las opiniones.

No podemos hacernos cargo de las infinitas voces que circularon en los días que duró el duelo, a favor y en contra, porque siempre hemos tomado en cuenta, cuando de hombres públicos se habla, no en lo que se dice sino en lo que hicieron en determinados momentos de su actuación o gestión, como quiera llamársele, entendiendo que solo la posteridad será la encargada de juzgar y pronunciar su veredicto.

No cabe ninguna duda el dramatismo que provocó su inesperado fallecimiento, no esperado por nadie teniendo en cuenta su edad; pero son circunstancias que en la mayoría de los casos la señal es marcada por el destino de cada uno.

La lectura de los hechos debe hacerse sin subjetividad, porque la muerte no la tiene y no es abstracta porque tiene realidad propia, por lo tanto puede entenderse pero no lamentarse.

El gobierno actual tiene identidad autentica y orgánica y en consecuencia es dueño de las medidas que pueda tomar dentro de las leyes que lo faculta la constitución nacional para cumplir con los objetivos que se proponga.

Solo nos cabe enviar nuestras sentidas condolencias a la Señora Presidenta y a sus familiares.


Segundo Camuratti

miércoles, 27 de octubre de 2010

La función del cooperativismo

De tanto en tanto es bueno volver sobre los temas teniendo presente que el racconto puede, mas que nada, evocar algunas cosas que deben ser vistas como una fotografía indeleble de la realidad para sostenerlas en el tiempo.

El cooperativismo se merece esto y mucho más; ha transitado una larga etapa de realizaciones institucionalizadas durante casi dos siglos de vida afrontando en su trayectoria, (que no fue un lecho de rosas), sorteando todos los escollos que se fueron presentando sin perder su esencia cualitativa llena de humanismo.

En este camino debemos avanzar con ideas superadoras que consoliden el sistema cooperativo y avancen mejorando el sistema que lo contiene.

Ideas que deben llevar hacia un estadio superior al actual en la construcción de un nuevo organigrama en la concepción de la cooperación.

Se suele decir por muchos que se debe lograr una mejor distribución de la riqueza y una mejor calidad de vida, esto como pensamiento es abstracto, la solidaridad que pregona la cooperación debe pasar de dilucidar problemas puntuales del individuo a través de la cooperativa a un fase superior para resolver los problemas generales de ese individuo, por lo tanto la cooperación debe propender a llevar al asociado a un cambio cultural de su sistema de vida, hacia un modelo distinto de sociedad.

La cooperativa debe pensar y contribuir a resolver problemas tales como la salud, la educación, la alimentación, el esparcimiento y la garantía que asegure su libertad de pensar, por lo tanto, la orientación de su trabajo debe realizar un viraje en la metodología actual para cambiar su accionar.

Ya no podemos hablar de los dos pinos que deben crecer paralelos y simultáneos, uno empresario, y el otro institucional de manera excluyente.

Los dos pinos que son un ejemplo emblemático de la cooperación deberán mantenerse, pero en su denominación deberíamos aplicar ese viraje que mencionábamos anteriormente; uno de los pinos debe seguir representando el quehacer económico como identificación de la empresa colectiva, pero el otro tiene que trascender para pasar de ser solo la representación de lo institucional para convertirse en mensajero político en la nueva situación.

Posiblemente para algunas corrientes de opinión de la cooperación esto suene como apostata, pero no es así, lo que debemos tener en cuenta es que hoy el mundo a cambiado. A quienes piensan así podemos decirles que pueden quedarse tranquilos: No pretendemos cambiar la cualidad intrínseca de la cooperación pero sí la manera en que la cooperativa debe actuar ante la nueva realidad hoy emergente.

La unípolaridad de la globalización también funciona a través de dos caminos, lo económico y lo político, en defensa de sus intereses llevándonos a una sociedad compuesta solo por opulentos y marginados.

En lo económico en la construcción de la concentración empresaria para eliminar a los pequeños y medianos empresarios, (llámense rurales ó urbanos) no subsidiarios de ella y en lo político la exacerbación del individualismo para destruir la solidaridad en la sociedad. A este sistema que podemos definir como perverso no podemos enfrentarlo con armas desiguales.

A la concentración el movimiento cooperativo puede oponer, como lo hizo en muchas oportunidades con señalado éxito, la integración, pero a lo político no se lo puede enfrentar con ambigüedades; debemos enfrentarlo con las mismas armas y estas no pueden ser otra que la política, no debemos ruborizarnos por ello tal cual suena, política, pero bien entendida como tal.

Que políticas? las consensuadas por los cooperadores para resolver los problemas que afectan al conjunto de la sociedad, que no son otros, (como lo decíamos antes) que la salud, la educación y la alimentación; además del esparcimiento para despejar los sentidos y así con tranquilidad poder pensar colectivamente tras los objetivos que los lleven a la liberación económica y social para lograr un mejor sistema de vida.


Segundo Camuratti

martes, 5 de octubre de 2010

Homenaje a un conductor

Precisamente el día 3 de octubre, se cumplió un aniversario más, el sexto, de la desaparición de Floreal Gorini, uno de los dirigentes más importantes de la historia del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, y porque no decirlo, del movimiento cooperativo argentino, por lo tanto, es una fecha emblemática que no podemos olvidar desde el espacio participativo de Sentido Solidario.


Cabalmente en las circunstancias actuales de desconcierto que atravesamos es cuanto mas se nota la ausencia de alguien que nos dejó, por la ley de la vida, posiblemente cuando mas lo necesitábamos como conductor, para transitar etapas muy difíciles en la existencia del país.


Solo tres palabras: ética, utopía, transformación, encierran la trilogía de la enorme construcción ideológica que el llevó a cabo, en sus muchos años de fecunda labor en todos los lugares en los cuales actuó; Gremialismo, movimiento sociales, cooperativo y en la política.


Debemos reconocer que tuvo la capacidad y la constancia, de saber transmitir el legado de su pensamiento a través de sus escritos, que hoy nos sirven como manual de tareas y nos permiten continuar a muchos en esa misma línea, que no es otra que la búsqueda de las salidas necesarias para construir otro modelo de país.

La palabra escrita no miente y sirve para certificar que decía o pretendía hacer en distintas ocasiones. Allí quedaron grabados los mensajes claros y precisos de las profundas convicciones que sostenía, y que fueron expresadas a lo largo, podemos decir, de toda su actuación, cuidando siempre no desvirtuar los principios en los cuales creía.


Supo decir en sus trabajos: “Del análisis crítico del momento que vivimos, saldrá la base ética de la sociedad del futuro, que los cooperadores debemos ayudar a construir”.

“Se necesita un abnegado idealismo, una fuerte creencia en los valores éticos de la utopía para abordar la causa de una transformación social que libere a los hombres de toda atadura, de toda explotación, de toda humillación y de toda injusticia”.


Pero las expresiones mas concretas sobre lo que se vivía, y lo que el pensaba de nuestro país y del mundo las dijo en el claro discurso pronunciado el 22 de noviembre de 2002, en el acto de inauguración del Centro Cultural de la Cooperación.


“Aprovechando la caída del socialismo real, y el fuerte debilitamiento de los movimientos sociales en el mundo y el desvío ideológico de los partidos social demócratas a posiciones neoliberales, los ideólogos del sistema, pretendieron decretar el fin de las ideologías e instalar el pensamiento único para perpetuar su hegemonía; sus epígonos se ilusionaban con poder detener la historia anclándola en el falso paraíso del mercado.


Si realmente aspiramos a una transformación profunda, revolucionaria, de la sociedad argentina, debemos intensificar la lucha cultural, para impulsar el desarrollo de la subjetividad cultural.


Necesitamos gestar un pensamiento opuesto al dominante a la aceptación de la globalización como algo inevitable.

El actual orden es un hecho histórico social de época, no es eterno, supone dependencia, desigualdad, libre movimiento de los capitales pero prohibición para el traslado de las personas que necesitan trabajar.


Necesitamos contraponerle un pensamiento distinto, alternativo, capaz de generar y desarrollar una salida diferente, a favor de los pueblos y de los derechos humanos, por ello necesitamos construir un pensamiento crítico, transformador y de izquierda”.


En el diagnostico de la situación que realizaba quedaban en claro las consignas sobre las que se debía trabajar para modificar la apremiante realidad que transitaba el país en ese entonces. Podremos decir que se ha avanzado en muchos de los aspectos allí planteados, pero que aún hay un largo camino a transitar para poder decir que las cosas han sido resueltas.


Recordar a Floreal Gorini a través de sus escritos, es la mejor manera de rendirle Homenaje.


Segundo Camuratti