sábado, 11 de diciembre de 2010

Volver a los Principios

No siempre el agua derramada tiene que estar sucia, depende de cómo y donde cae, porque lleva implícita la intención y el color del cristal con que se mira.

Esto surge en todos los órdenes de la vida pero prima demasiado cuando se analiza el quehacer cooperativo.

Los exegetas del purismo dialéctico confunden en la mayoría de los casos la verdadera esencia del actuar cooperativo y sus principios rectores, partiendo de la base de ignorar el verbo colectivo y el contenido que lleva la calidad intrínseca del conjunto del movimiento dinámico que lo integra; verbigracia, nunca el individualismo en la acción y la dirección puede ser llamado cooperativo.

Esto hace que al no tenerlo en cuenta desvirtúan la naturaleza del conglomerado social al reemplazar el interés común por la voluntad sustantiva del individuo.

Estas deformaciones llevan en la práctica a la anulación del órgano principal de gobierno de las entidades que hacen de la integración el eje conductor de su vigencia trastocando el medio por el fin, casi siempre justificándolo en la falta de participación del colectivo en lugar de alentarla.

De allí deviene la perdida principal del sentido de pertenencia de los adherentes al sistema terminando en la anulación práctica del nosotros general por el yo del propio criterio.

Sucede a veces que el giro urgente de los acontecimientos lleva a abandonar la impronta de cambiar lo importante por lo perentorio haciéndole mucho mal a las entidades, por lo tanto se hace indispensable respetar los estatutos y el respectivo orden de responsabilidades que le competen a aquellos que asumen el deber de velar por los intereses asociativos.

La importancia y el respeto de la educación cooperativa debe ser la base de sustento del modelo cooperativo en todas sus instancias, so pena de que se lleve por mal camino a las cooperativas, provocando el desprestigio de entidades que deben ser rectoras por su conducta dentro de la sociedad como ejemplo de lo que significa el trabajo sin fines de lucro.


Segundo Camuratti

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