El editorial del mes de octubre adquiere en estas circunstancias un matiz muy especial porque fue atravesado por acontecimientos inesperados no tenidos en cuenta por el imaginario colectivo marcado por la impronta del fallecimiento del ex Presidente de la Nación Dr. Néstor Kirchner, hecho que trasciendió en lejos cualquier noticia producida durante el mes.
Como toda actividad de un hombre político relevante se hace muy difícil elaborar juicio de valor sobre su persona en cuanto la exposición pública de su alto cargo esta referida a su actuación, al haber sido designado en determinado momento de la historia del país como Presidente de los argentinos, luego Diputado Nacional y mas tarde Secretario del Organismo Unasur en Latinoamérica.
Es por eso que nos hemos tomado algunos días, tratando de estabilizar el acontecimiento, librándolo de los motivos emocionales que en muchos casos pueden desestabilizar las opiniones.
No podemos hacernos cargo de las infinitas voces que circularon en los días que duró el duelo, a favor y en contra, porque siempre hemos tomado en cuenta, cuando de hombres públicos se habla, no en lo que se dice sino en lo que hicieron en determinados momentos de su actuación o gestión, como quiera llamársele, entendiendo que solo la posteridad será la encargada de juzgar y pronunciar su veredicto.
No cabe ninguna duda el dramatismo que provocó su inesperado fallecimiento, no esperado por nadie teniendo en cuenta su edad; pero son circunstancias que en la mayoría de los casos la señal es marcada por el destino de cada uno.
La lectura de los hechos debe hacerse sin subjetividad, porque la muerte no la tiene y no es abstracta porque tiene realidad propia, por lo tanto puede entenderse pero no lamentarse.
El gobierno actual tiene identidad autentica y orgánica y en consecuencia es dueño de las medidas que pueda tomar dentro de las leyes que lo faculta la constitución nacional para cumplir con los objetivos que se proponga.
Solo nos cabe enviar nuestras sentidas condolencias a la Señora Presidenta y a sus familiares.
Segundo Camuratti
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