martes, 5 de octubre de 2010

Homenaje a un conductor

Precisamente el día 3 de octubre, se cumplió un aniversario más, el sexto, de la desaparición de Floreal Gorini, uno de los dirigentes más importantes de la historia del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, y porque no decirlo, del movimiento cooperativo argentino, por lo tanto, es una fecha emblemática que no podemos olvidar desde el espacio participativo de Sentido Solidario.


Cabalmente en las circunstancias actuales de desconcierto que atravesamos es cuanto mas se nota la ausencia de alguien que nos dejó, por la ley de la vida, posiblemente cuando mas lo necesitábamos como conductor, para transitar etapas muy difíciles en la existencia del país.


Solo tres palabras: ética, utopía, transformación, encierran la trilogía de la enorme construcción ideológica que el llevó a cabo, en sus muchos años de fecunda labor en todos los lugares en los cuales actuó; Gremialismo, movimiento sociales, cooperativo y en la política.


Debemos reconocer que tuvo la capacidad y la constancia, de saber transmitir el legado de su pensamiento a través de sus escritos, que hoy nos sirven como manual de tareas y nos permiten continuar a muchos en esa misma línea, que no es otra que la búsqueda de las salidas necesarias para construir otro modelo de país.

La palabra escrita no miente y sirve para certificar que decía o pretendía hacer en distintas ocasiones. Allí quedaron grabados los mensajes claros y precisos de las profundas convicciones que sostenía, y que fueron expresadas a lo largo, podemos decir, de toda su actuación, cuidando siempre no desvirtuar los principios en los cuales creía.


Supo decir en sus trabajos: “Del análisis crítico del momento que vivimos, saldrá la base ética de la sociedad del futuro, que los cooperadores debemos ayudar a construir”.

“Se necesita un abnegado idealismo, una fuerte creencia en los valores éticos de la utopía para abordar la causa de una transformación social que libere a los hombres de toda atadura, de toda explotación, de toda humillación y de toda injusticia”.


Pero las expresiones mas concretas sobre lo que se vivía, y lo que el pensaba de nuestro país y del mundo las dijo en el claro discurso pronunciado el 22 de noviembre de 2002, en el acto de inauguración del Centro Cultural de la Cooperación.


“Aprovechando la caída del socialismo real, y el fuerte debilitamiento de los movimientos sociales en el mundo y el desvío ideológico de los partidos social demócratas a posiciones neoliberales, los ideólogos del sistema, pretendieron decretar el fin de las ideologías e instalar el pensamiento único para perpetuar su hegemonía; sus epígonos se ilusionaban con poder detener la historia anclándola en el falso paraíso del mercado.


Si realmente aspiramos a una transformación profunda, revolucionaria, de la sociedad argentina, debemos intensificar la lucha cultural, para impulsar el desarrollo de la subjetividad cultural.


Necesitamos gestar un pensamiento opuesto al dominante a la aceptación de la globalización como algo inevitable.

El actual orden es un hecho histórico social de época, no es eterno, supone dependencia, desigualdad, libre movimiento de los capitales pero prohibición para el traslado de las personas que necesitan trabajar.


Necesitamos contraponerle un pensamiento distinto, alternativo, capaz de generar y desarrollar una salida diferente, a favor de los pueblos y de los derechos humanos, por ello necesitamos construir un pensamiento crítico, transformador y de izquierda”.


En el diagnostico de la situación que realizaba quedaban en claro las consignas sobre las que se debía trabajar para modificar la apremiante realidad que transitaba el país en ese entonces. Podremos decir que se ha avanzado en muchos de los aspectos allí planteados, pero que aún hay un largo camino a transitar para poder decir que las cosas han sido resueltas.


Recordar a Floreal Gorini a través de sus escritos, es la mejor manera de rendirle Homenaje.


Segundo Camuratti

martes, 28 de septiembre de 2010

EDITORIAL Septiembre 2010


El editorial correspondiente al mes de septiembre analiza hechos magnificados por las circunstancias políticas que lo atraviesan, desde un absurdo que quizás nunca hubiésemos pensado ni deseado en nuestro país.


Todo camina ateniéndose a un refrán, (creemos de autor desconocido pero que viene al caso), “para que hacerlo fácil si lo podemos hacer difícil”.


Se han trastocado las cosas de tal manera que subvierten el sentido común universal de los estamentos democráticos que fija la Constitución Nacional, de modo que los dirigentes políticos han llegado a dirimir las cosas y discuten las ideas no en los lugares correspondientes al estrato gubernamental sino a través de la Red Social del Twitter, como si fuese un juego o un entretenimiento.


Ha desaparecido la sensibilidad política del gobernante haciendo el papel del que gobierna per se y no para el bien del país; la discusión razonada ya no existe, la reemplaza el epíteto agravante a la condición humana del que no piensa como él.

Los que ayer aplaudían la justicia, hoy son los primeros en denostarla porque los fallos no se ajustan, no a la ley sino a sus intereses particulares.


El respeto al individuo como persona y la preocupación por los demás, tal cual lo plantea el movimiento cooperativo, no ha servido como ejemplo en aquellos que por haber sido elegidos en actos electorales para gobernar, se creen los dueños de la verdad y por lo tanto no admiten la verdad ajena haciendo juicios de valor por la vanidad propia de su ego personal.


Mientras todo esto sucede, el hombre común soporta a ambiguos vendedores de ilusiones, que ofrecen los famosos espejitos de colores que los colonizadores de los países originarios de América entregaban a cambio de llevarse sus riquezas.


Falta aún el transcurso de un largo año para los próximos comicios, tiempo suficiente para que aquellos que pretenden acceder al gobierno del país comiencen a sembrar en terreno fértil, es decir, resolver los problemas existentes en amplios sectores de la sociedad, especialmente aquellos que menos tienen, si es que pretenden cosechar algo.


Segundo Camuratti

jueves, 23 de septiembre de 2010

Tiempos de análisis

No se trata de hacer historia pero bueno es tener en cuenta lo que decía Eduardo Galeano: cuando nos vacían de memoria, nos vacían de futuro, por lo tanto vale la pena analizar los acontecimientos trascendentes que se dieron dentro del movimiento cooperativo y en el país que nos sirvan de antecedentes para seguir construyendo en el movimiento de cara al futuro.


En las actuales circunstancias es necesario ubicar al cooperativismo en nuestro país y el marco económico y social de miras al mañana.


La ciencia y la tecnología han alcanzado niveles inimaginables, multiplicando los conocimientos acumulados en toda la historia anterior. El ojo inquieto del investigador puede llegar hasta los remotos confines del cosmos y escudriñar la intimidad de la materia.

La ingeniería genética puede crear nuevas especies y acelerar los procesos naturales para aumentar y perfeccionar los frutos de la tierra y sin embargo, hay pueblos enteros que sufren carencias de las cosas indispensables para vivir.


El dominio monopólico de los mercados se extiende a expensas de los derechos de la ciudadanía y la identidad cultural de la Nación. La esencia del problema es filosófica y principalmente política. ¿Que sociedad se quiere construir y para quién?, es la pregunta clave.


El movimiento cooperativo de nuestros días vive una circunstancia inédita, crucial y decisiva de su historia: como nunca, en mas de un siglo y medio de existencia, las entidades de la economía solidaria confrontan su ideario y su gestión cotidiana con fuerzas globalizadas y avasalladoras que persiguen obsesivamente la acumulación de riqueza, el privilegio y el poder absoluto.


Dado este esquema es imprescindible definir con claros conceptos los lineamientos ideológicos con los cuales transitan las cooperativas, teniendo en cuenta que estas son las organizaciones con más capacidad para administrar las contradicciones internas y externas por las diversidades humanas que integran.


Por lo tanto las cooperativas son las más indicadas para llevar a sus integrantes a desarrollar servicios para lograr satisfacer las necesidades básicas del individuo tales como: resolver la seguridad emocional, la seguridad económica y las necesidades sociales demostrando lo que se es capaz de hacer.

Conseguir la motivación para el trabajo entre los jóvenes y los adultos en la búsqueda de integración generacional como cosa esencial para amalgamar al sujeto de integración social de cara al porvenir, entendiendo por acción que la cooperativa no debe ser solo un tema de los mayores, sino que la cooperativa necesita un modelo de inserción activa de los jóvenes para mantener la sostenibilidad del cooperativismo.


Incitar a los jóvenes a intervenir en los deportes, el arte y la música, las actividades académicas y también las políticas aplicando la enseñanza de la cooperación desde el preescolar a través de lo lúdico hasta la misma Universidad. No divorciar nunca lo social de lo empresarial: es la cooperativa quien nos enseña a tener actitudes distintas, en primera parte como individuos y en segundo lugar como políticos.


En estas instancias la tarea principal de las cooperativas debiera ser fidelizar al asociado, es decir conseguir atraerlo a través de talleres, cursos, charlas, participación en ferias, emprendimientos cooperativos y en todos los temas comunes que instruyen al individuo para desarrollar su personalidad.


La respuesta clave y sin interrogantes es: solo la cooperación bien entendida puede contribuir a construir con equidad una sociedad distinta para todos, más justa y solidaria.

SegundoCamuratti

jueves, 16 de septiembre de 2010

Integrar la diversidad



No estamos hablando del escenario político, allí diríamos unidad en la diversidad teniendo en cuenta que ello también es necesario, sino de otro sector cuya magnitud y valor social esta llamado a ser uno de los baluartes que pueden resultar ideales para resolver muchos de los problemas apremiantes de la humanidad; estamos citando a la cooperación.

Aunque parezca fácil decir integración esta no lo es; el tema se hace difícil porque aun no están dadas las condiciones estructurales dentro del actual sistema cooperativo, por lo tanto sigue siendo una materia pendiente.

Es obviamente conocido que dentro de sus características de entidades de servicios sin fines de lucro, las cooperativas y los distintos movimientos donde pueden estar integradas, tanto sean locales, regionales, nacionales o quizás universales, no revisten cualidades uniformes en su andamiaje y por ende en su funcionamiento.

Podríamos decir para ser ecuánimes al descifrar el concepto anterior que si bien en su mayoría respetan los principios esenciales que conforman la organización de la entidad cooperativa, deben afrontar las características económicas y sociales del lugar donde están actuando y respetar, lo que no es poco, el armado legal que las rigen que además no son uniformes ni compatibles generalmente.

De allí lo único genérico que conllevan es la actividad de servicio que brindan a sus asociados para resolver las necesidades de la propuesta estatutaria que le da origen.

Por eso decíamos anteriormente que se hace difícil integrarlas dentro de la estructura general impuesta por los hechos dentro del movimiento cooperativo, especialmente del país.

El armado institucional del movimiento cooperativo argentino no incursiona utilizando todos los mecanismos que brinda la ley que las rige, porque las entidades cooperativas de grado superior, especialmente las de segundo grado, han adoptado por lo general actitudes sectoriales y verticales de acuerdo a la especificidad de la rama cooperativa que las cobija, independientemente de la ubicación geográfica que las cooperativas ostentan, buscando defender la actividad económica y social especifica del sector.

Por lo tanto se hace difícil por ejemplo, establecer cadenas integrando cooperativas de trabajo o productivas de distintas ramas con aquellas cooperativas que utilizan esos mismos insumos para industrializarlos o venderlos en locales cooperativos; lo mismo pasa con las cooperativas de servicio.

No podemos hablar de integración si la ley que las rige desde el 02/05/1973, es decir 37 años, todavía aún no a elaborado la reglamentación de la norma que rija a las cooperativas de trabajo. ¿Qué a hecho el movimiento cooperativo en su conjunto para insistir, si insistir, a las autoridades para que esto se cumpla?

La organización vertical solo trasciende a su especificidad para beneficiar a sus asociadas, (cosa que no está mal) no entendiendo que el movimiento cooperativo va a existir solamente si tiene la amplitud de establecer una comunidad que no haga distingo de sectores, en vez de que cada cual cultive su quinta propia, y trabaje para una salida de conjunto del movimiento cooperativo.

Por si fuera poco la globalización de la economía por propia gravitación ha instalado un nuevo escenario dentro del contexto de la economía social, con metodologías de mercado que en muchos casos distorsionan la función de las cooperativas, haciendo que esa integración vertical ya no alcance a resolver la ecuación para lo cual se constituyó.

Mientras la integración vertical del movimiento se de únicamente sobre la especificidad de rama será difícil integrar el movimiento cooperativo en su conjunto, a menos que se produzca un aggiornamento de sus dirigentes que les permita entender que se hace necesaria una apertura horizontal que trascienda la verticalidad existente.

Una integración horizontal que no puede ni debe inquietar de ninguna manera la función de las entidades de segundo grado, sino que tiende a ampliar el espectro de complementación cooperativa que habrá de reforzar la presencia del acto solidario en los distintos ámbitos en que actúe.

Puede que estas consideraciones necesiten la apertura de un debate amplio para que puedan ser comprendidas, pero es bueno tener en cuenta que el desafío que debe enfrentar el movimiento cooperativo en esta etapa de cambios, especialmente la integración, merece el aporte de innovaciones que lo adecuen a la hora actual sin perder su esencia solidaria y su capacidad de servicio dentro del sector de la economía social.

¿No será acaso que se ha equivocado el camino pretendiendo integrar desde arriba cuando hay que empezar a hacerlo desde abajo?.

Segundo Camuratti

lunes, 30 de agosto de 2010

EDITORIAL Agosto 2010

No es fácil cuando llegamos a los días finales de cada mes elegir aquella noticia o tema importante que permita establecer un análisis y posiblemente desarrollar comentarios con opinión, cuando las circunstancias vividas en el transcurso de 30 días privilegien ser expuestas.

Metidos a esto, notamos que los variados acontecimientos que se producen de manera constantes e importantes a la vez, consiguen aportar abundantes noticias que nos darían pié para desarrollar largos escritos y cumplir con el cometido con efectos no buscados hasta el presente; esos hechos demostrativos nos podrían obligar a llevar de ahora en adelante, a emitir otras editoriales durante el transcurso del mes, cosa que analizaremos.

El perfil a tener en cuenta para lo que nos propusimos desde esta columna exige establecer prioridades sobre temas que por su incidencia son materia permanente de examen, porque ellos hacen al sentir del aspecto solidario y al efecto que estos mismos producen dentro de la sociedad.

El asunto más paradigmático viene de arrastre porque ya lo tratamos anteriormente: el 82 % móvil para el pago de las jubilaciones mínimas y ante este hecho concreto en sí tenemos que tomar partido porque no podemos ser ambivalentes al opinar.

Discerníamos en la columna del mes pasado el estado de situación de los jubilados que amerita la recomposición de los haberes para reubicarlos dentro de una digna vivencia: por eso volvemos a reafirmar que la aplicación del 82 por ciento del salario mínimo, vital y móvil es un reclamo absolutamente justo y un objetivo que es posible, si se quiere, alcanzar.

Lamentablemente el espectro político del país, especialmente aquellos en función de gobierno, se vuelven a ubicar nuevamente sobre el haber jubilatorio en la discusión antinómica del se puede o no se puede, (sin antes analizar si se debe), que se produjo en el año 2008 sobre la rentabilidad agraria; allí la disputa fue retenciones si o retenciones no, cuando la discusión correspondía hacerla sobre si el Estado debe intervenir o no en la economía para equilibrar el rédito de distintos sectores.

Allí el Estado demostró que se puede y lo hizo sobre el sector agrario con inequidad, porque lo tendría que haber hecho además con otros sectores de ingresos extraordinarios y no los utilizó para resolver la situación, cosa que pareciera no se animó a hacer porque aquí no cabe la dicotomía sino razón de equidad.

Esto demuestra que cuando se quiere se puede, esta acción por comparación, da a entender por ende que la aplicación del 82 % para el ajuste en las jubilaciones es posible, insistimos a menos que no se quiera, porque si se quisiese se encontrarían los mecanismos apropiados para llevarlo a cabo.

Existen infinidad de lugares que permiten, tomando las medidas y previsiones correspondientes haciendo prevalecer la equidad, para extraer los recursos pertinentes que no impidan cumplir con las necesidades de un sector social que integra prácticamente al 15 % de la población del país.

Pareciera que se transitará un camino difícil en el proceso de llegar a un entendimiento o salida decorosa para encausar este anhelo de los jubilados: zanjada la primera etapa por la vía de la Cámara de Diputados de la Nación, sus integrantes por mayoría aprobaron un proyecto positivo sobre la cuestión, que ahora deberá ser elevado para su tratamiento a la Cámara de Senadores de la Nación para su discusión.

Pero la preocupación latente es que si sale aprobada la ley posiblemente deba sortear escollos importantes ante la propuesta de diversos integrantes de la dirigencia del partido gobernante de que se aplique el veto Presidencial para abortar la Ley. Esperamos que en las circunstancias que se avecinan prime la sensatez y el sentido común en los actos de gobierno. Los jubilados solo pueden ser la variable de ajuste en proyectos neo liberales, nunca en esquemas populistas.

Segundo Camuratti

jueves, 19 de agosto de 2010

Construir un país con solidaridad


No es la primera vez que hablamos sobre el tema de la solidaridad en nuestro espacio, tampoco va a ser la última, porque de no hacerlo estaríamos negando principios claros que hemos sostenido durante muchas décadas.

También es lógico pensar que el supuesto que pregonamos no va ser fácil instalar en una sociedad sometida, igualmente por varias décadas, por la presión emanada por una ideología que lleva inmersa en su esencia el factor del individualismo como actor principal de su naturaleza de origen.

Pero como el ideario cooperativo se nutre de un pensamiento distinto sobre el modelo de sociedad que debe asumir la persona humana, para mantener su vigencia y la vivencia de la misma, es quien debe tratar de hacer posible lo imposible buscando todos los medios a su alcance, para encolumnar a quienes asuman la difícil tarea colectiva de avanzar para lograrlo.

Es el factor colectivo, como motor de desarrollo en distintas actividades, el que enriquece y fortalece no solo la producción de los hechos, sino que colabora en la tarea de la creación que necesita el ser humano para progresar en todos los niveles.

De la misma manera que en su momento dijimos que el cooperativista no nace, sino que el mismo se hace, hoy decimos que la solidaridad se construye paso a paso con los mismos argumentos expuestos anteriormente; si actuamos igual se puede lograr.

Por lo tanto la cooperación bien entendida debe convertirse en la verdadera antitesis del individualismo neoliberal modificando la manera de pensar de los individuos en la cruzada de solidarizar el contexto social actual para transformar la realidad.

Decimos esto porque existe una base teórico práctica en el día de hoy que solo la tienen las cooperativas como verdaderas exponentes de la unidad en la diversidad, por ser esta la única herramienta que ha logrado ser funcional y armónica al permitir convivir a los individuos en el medio multifacético del mundo actual.

Analizando la historia, en el Congreso Centenario de la Alianza Cooperativa Internacional en 1.995, se ajustan a la realidad de un mundo cambiante algunos de los Principios Cooperativos, especialmente el séptimo, e incorpora dentro de valores que le dan vida al mismo cuatro palabras que llevan a institucionalizar con fuerza de ahí en más el acto solidario; “preocupación por la comunidad”.

Si partimos de la base del séptimo principio de la cooperación que recomienda la preocupación por la comunidad dentro del quehacer cooperativo, notamos que la actividad de la cooperativa no termina resolviendo la necesidad de la membresía como un fin en si mismo, trascendiendo por reflejo sobre el bien común de la sociedad y eso no es otra cosa que impulsar en la actividad cooperativa la actitud solidaria.

Esto lleva a lograr espacios de integración en objetivos comunes compartiendo ámbitos vivenciales con métodos sociables cuyos contenidos temáticos pueden incorporar aspectos de socialización en la estrategia cooperativa.

La construcción de nuevos modelos requiere la asistencia de factores de trascendencia como una educación que haga centro y ponga énfasis en tres pilares esenciales; tales como el pensar, el sentir y el hacer.

Una educación que debe terminar con el no se puede y resuelva la controversia “adultos-juventud” e incorpore de una vez por todas a los jóvenes en la verdadera función de la cooperativa formando nuevos dirigentes para un movimiento que necesita abrir espacios ideológicos desprendidos de las pesadas mochilas que frenan su desarrollo.

Segundo Camuratti

jueves, 5 de agosto de 2010

Avance Cooperativo

Tiempo atrás dimos a conocer que en el mes de septiembre del año pasado se realizó la 1ª Cumbre Cooperativa de las Américas en la ciudad de Guadalajara, México, para analizar la situación del movimiento cooperativo en el orden continental, donde el día final de la misma se dio a conocer la Declaración de Guadalajara, digna de tener en cuenta por lo sustancioso y profundo de los análisis y las sugerencias realizadas en esa oportunidad.

Decíamos también que esas resoluciones tomadas en Guadalajara no debían ser solo una expresión de deseos de los dirigentes presentes en la misma, sino que el compromiso asumido en la ocasión de hacer realidad lo propuesto debería ser puesto en marcha para bien del movimiento cooperativo.

Felizmente algunas materias ya se están poniendo en marcha y esto nos alegra mucho porque las noticias que llegan demuestran el avance que está tomando el accionar de la juventud cooperativa sobre un tema esencial que hace a la calidad de vida del planeta; el medio ambiente, amenazado por la disciplinada tenacidad en la busqueda del lucro de la sociedad de mercado.

Este hecho también muestra la decisión que va asumiendo el contexto cooperativo relacionado con la importancia que adquiere la incorporación en primera línea de la juventud, muchas veces ninguneada por dirigentes que no entendían que para mantener la perpetuidad del movimiento se hacían indispensables los recambios generacionales.

La primera acción ya está en marcha, por eso decíamos que nos alegramos del hecho haciéndolo conocer tal cual se nos transmitiera recientemente desde la Alianza Cooperativa Internacional de las Américas.

“Juventud Cooper-Activa intercambia experiencias en proyectos ambientales.

Como actividad preparatoria para la XVII Conferencia Regional “Compromiso Cooperativo para la Preservación del Planeta”, 224 jóvenes, procedentes de diversos países del continente americano, ligados al movimiento cooperativo participaron activamente en la Video Conferencia

“Juventud Cooper-Activa por la preservación del ambiente” por el Comité Regional de la juventud de la ACI Américas.
Participaron jóvenes de Argentina, Canadá, Costa Rica, México, Panamá, Perú y Republica Dominicana.
Los cuales tuvieron la oportunidad de intercambiar experiencias y conocer sobre proyectos exitosos emprendidos por ellos mismos en sus países de origen, relacionados con: el reciclaje, campañas de limpieza, jardines botánicos, y otras actividades de conservación del ambiente.
Los jóvenes, haciendo uso de las nuevas tecnologías, interactúan para conocer y enriquecerse de las experiencias de trabajo de sus pares en otros países, abordando temas relacionados con el cooperativismo y la preservación del medio ambiente.
Los jóvenes están asumiendo su rol de aportar y sumar esfuerzos en beneficio del mundo y del mismo movimiento cooperativo.”
(Seguiremos informando)

Segundo Camuratti