jueves, 23 de septiembre de 2010

Tiempos de análisis

No se trata de hacer historia pero bueno es tener en cuenta lo que decía Eduardo Galeano: cuando nos vacían de memoria, nos vacían de futuro, por lo tanto vale la pena analizar los acontecimientos trascendentes que se dieron dentro del movimiento cooperativo y en el país que nos sirvan de antecedentes para seguir construyendo en el movimiento de cara al futuro.


En las actuales circunstancias es necesario ubicar al cooperativismo en nuestro país y el marco económico y social de miras al mañana.


La ciencia y la tecnología han alcanzado niveles inimaginables, multiplicando los conocimientos acumulados en toda la historia anterior. El ojo inquieto del investigador puede llegar hasta los remotos confines del cosmos y escudriñar la intimidad de la materia.

La ingeniería genética puede crear nuevas especies y acelerar los procesos naturales para aumentar y perfeccionar los frutos de la tierra y sin embargo, hay pueblos enteros que sufren carencias de las cosas indispensables para vivir.


El dominio monopólico de los mercados se extiende a expensas de los derechos de la ciudadanía y la identidad cultural de la Nación. La esencia del problema es filosófica y principalmente política. ¿Que sociedad se quiere construir y para quién?, es la pregunta clave.


El movimiento cooperativo de nuestros días vive una circunstancia inédita, crucial y decisiva de su historia: como nunca, en mas de un siglo y medio de existencia, las entidades de la economía solidaria confrontan su ideario y su gestión cotidiana con fuerzas globalizadas y avasalladoras que persiguen obsesivamente la acumulación de riqueza, el privilegio y el poder absoluto.


Dado este esquema es imprescindible definir con claros conceptos los lineamientos ideológicos con los cuales transitan las cooperativas, teniendo en cuenta que estas son las organizaciones con más capacidad para administrar las contradicciones internas y externas por las diversidades humanas que integran.


Por lo tanto las cooperativas son las más indicadas para llevar a sus integrantes a desarrollar servicios para lograr satisfacer las necesidades básicas del individuo tales como: resolver la seguridad emocional, la seguridad económica y las necesidades sociales demostrando lo que se es capaz de hacer.

Conseguir la motivación para el trabajo entre los jóvenes y los adultos en la búsqueda de integración generacional como cosa esencial para amalgamar al sujeto de integración social de cara al porvenir, entendiendo por acción que la cooperativa no debe ser solo un tema de los mayores, sino que la cooperativa necesita un modelo de inserción activa de los jóvenes para mantener la sostenibilidad del cooperativismo.


Incitar a los jóvenes a intervenir en los deportes, el arte y la música, las actividades académicas y también las políticas aplicando la enseñanza de la cooperación desde el preescolar a través de lo lúdico hasta la misma Universidad. No divorciar nunca lo social de lo empresarial: es la cooperativa quien nos enseña a tener actitudes distintas, en primera parte como individuos y en segundo lugar como políticos.


En estas instancias la tarea principal de las cooperativas debiera ser fidelizar al asociado, es decir conseguir atraerlo a través de talleres, cursos, charlas, participación en ferias, emprendimientos cooperativos y en todos los temas comunes que instruyen al individuo para desarrollar su personalidad.


La respuesta clave y sin interrogantes es: solo la cooperación bien entendida puede contribuir a construir con equidad una sociedad distinta para todos, más justa y solidaria.

SegundoCamuratti

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