viernes, 30 de abril de 2010

Algo más sobre economía social - Parte final



Incursionando en la historia sobre los acontecimientos pasados, encontramos que la economía social aparece en escritos como proyecto de la sociedad, en tiempos contemporáneos a la instalación orgánica de la cooperación por los Pioneros de Rochdale, prácticamente en la misma década del siglo XIX, y se ha ido instalando despaciosamente no adquiriendo nunca la proyección que logró el movimiento cooperativo en su desarrollo.

La complejidad de su amplio contorno hace difícil, pero no imposible, determinar donde comienza y termina la economía social. Cuando el transcurso del tiempo da por tierra con la vigencia de la conjunción economía-política, al abrirse este enlace, consigue que lo político solo no logre mensurar la magnitud que la economía tiene en lo social, tanto en la cantidad de personas que la integran como en el producto bruto que generan y que aportan a la sociedad estos sectores.

El hecho de que si bien es reconocida como sector económico y social esta concebida en una diversidad de estructuras que le han impedido asumir una identidad especifica, tal es así, que en la mayoría de los casos se entiende como condición propia de la relevante figura jurídica del cooperativismo, cosa que no es así.

Por lo tanto es dable discernir que posiblemente la falta del soporte legal que encuadre esa diversidad particular sea uno de los factores que han impedido hasta el momento que sea tenida en cuenta como corresponde.

A pesar de ello podría decirse que igual lograron expandirse en un universo que trasciende las fronteras de infinidad de países adoptando múltiples facetas que en algún momento deberían ser determinadas para que adquieran identidad propia.

Sería bueno que por lo menos en nuestro país, quienes están asumiendo la responsabilidad de legislar lo tengan en cuenta, analizando el tema con elementos que numéricamente comprendan tanto lo económico como su incidencia en lo social, dandole el marco legal que corresponda.

Si lo hacen van a comprobar que hay demasiados elementos no tenidos en cuenta que pueden ser factores importantes para lograr una distinta distribución de la riqueza y una baja considerable del índice de pobreza.

Por ser determinantes en el eslabón de la cadena que coadyuva en la tarea de inclusión de sectores marginados del sistema deberían tener el reconocimiento por la función que cumplen en la economía respondiendo también a resolver problemas sociales y cumplir un rol fundamental en el diseño de un nuevo modelo de país, si se las sabe interpretar como motores de un sector social incluyente dentro de la sociedad, en la intención de contribuir al cambio social.

Entendemos que a llegado la hora de pensar subjetivamente que si la urgencia de lo global es importante, mas vital es lo local cuando los afectados son los sectores menos favorecidos dentro de la sociedad.

El amplio espacio que surgiendo desde la marginalidad atraviesa además el ámbito solidario de la cooperación hace imprescindible que se contemple la conexión con el circuito público vinculado al sector de los servicios para que la ecuación cierre.

Esto permitirá establecer un sector de “Economía Social”, definido claramente como las “Empresas públicas y las solidarias”, en la creencia de que pueden cumplir un cometido significativo en los sectores estratégicos, constituyendo una economía que se desarrolle como ariete para demoler la muralla que lleve a una mejor distribución de la riqueza, llevando al individuo a cumplir con la función que dignifica al ser humano: el trabajo, abandonando el asistencialismo.

Cuando la inteligencia y la conciencia colectiva de la política legislativa deje de lado la parodia del no-quórum como acto público, y se dedique a trabajar conjuntamente a través del consenso por el bien del país respetando las diversidades, tendremos una ley para este sector y otras leyes necesarias que el tiempo actual exija.
Segundo Camuratti

viernes, 16 de abril de 2010

Algo más sobre economía social - Pra. parte


No es fácil deducir si alcanza la influencia y el significado del espacio que pueda llenar un artículo tratando de resumir la trascendencia que tiene la economía social en esta etapa que transita la sociedad. De cualquier manera estas cosas hay que manifestarlas cuando se está convencido que la materia es importante a tener en cuenta.

No deja de ser interesante lo que se escribe en primera instancia sobre la “economía social”, pero la experiencia nos demuestra que nunca estará dicha la última palabra sobre el particular. Es lo suficiente valioso el tema que sobrepasa lo que se pretenda expresar en algunas carillas.

En principio, se puede decir que el propio término Economía Social puede resultar reiterativo, pues acaso toda la economía reviste un carácter social, ya que existe para satisfacer necesidades sociales, sea tanto para fines específicos o como medio para lograr la obtención de beneficios.

Sin embargo es una expresión que al estar instalada es asumida plenamente como concepto referente del sector de la economía que engloba aquellos grupos sociales, que intentan encarar la producción y los servicios necesarios o complementarios a ella con una organización radicalmente distinta a la empresa capitalista; porque con valores diferentes y objetivos que los sostienen, actúa como un modelo que pone en evidencia que la racionalidad económica y el progreso social son criterios compatibles para resolver problemas de determinados estamentos sociales.

En este universo quedan comprendidas una gran variedad de organizaciones desarrolladas por sectores sociales en actividades de muy distintas características y objetivos, que sin ser similares, comparten una cantidad de particularidades que se entienden como requisitos indispensables para integrar el sector de la economía social.

Sin embargo logran determinar un orden económico y social aun no totalmente conformado y alcanzado a explorar porque involucra a un ámbito subjetivo que en ninguna instancia puede ni debe ser ignorado; nos referimos al individuo como persona y los intereses que pueden perjudicarlo o beneficiarlo en su manera de vivir.

Por lo tanto entendemos que el campo de la economía social es amplio, a la vez muy complejo y dinámico, por lo tanto, las ciencias sociales están lejos de encontrar criterios universales para determinarlos; al sostener ser entidades sin fines de lucro, transitan en el colectivo imaginario en un espectro tan difuso que va desde los sectores marginales y pasando por el cooperativismo llega hasta las empresas públicas.

Cabe hacernos entonces aquí una pregunta que surge del análisis de situación que despierta en el individuo común cuando oye a cada instante hablar sobre la incidencia de la palabra “globalización”, que pareciera estar de moda en la hora actual del mundo por ser el real exponente del fruto máximo de la simiente capitalista.

¿Puede tener vigencia el sector de la economía social en el estadio que envuelve la actividad económica conocida vulgarmente como mercado?

Por supuesto estamos convencidos que sí, porque es un factor importantísimo para resolver problemas derivados de la aplicación de las políticas neoliberales durante décadas que a través de la implantación de economías de mercado generaron desempleo y exclusión social. También podemos agregar como elemento positivo de la economía social que es muy difícil encontrar en ella la intermediación parasitaria que distorsiona en beneficio propio los valores de la actividad generada.

Segundo Camuratti
(Continuara)








miércoles, 14 de abril de 2010

Barajar y dar de nuevo - Parte final

Comentábamos en entregas anteriores de una joven Latinoamérica para mirarnos en el cristal de los resultados, pero podemos incorporar para darle más fuerzas al razonamiento con la semejanza de países del primer mundo en este aspecto especialmente en Europa, que nos pueden servir como corolario; había países enrolados en la función de gobierno dentro del socialismo, devenidos luego algunos en la social democracia, otros en la centro izquierda, y últimamente cooptados sin calificación por lo que se define genéricamente el “progresismo”, que en el amplio sentido de la palabra no han llegado a conformar una salida decente en el bienestar de los pueblos, y que comienzan por cambiar de mano al transitar el efecto “pendular” para colocarse en el sendero de la derecha.

Esto es demostrativo de que no hay una sola verdad y que es errónea la teoría que llevo a Fukuyama a desarrollar el diagnostico que fuera comprado por muchos, prediciendo la muerte de las ideologías distintas a la última marca de fabrica, representada por el capitalismo neoliberal. Las ideologías siempre habrán de existir mientras se conviva con sistemas que nieguen al hombre ser dueño de su destino.

Analizamos en consecuencia lineamientos generales encausándolos como juicio, sin profundizar en demasía los temas en la intención de refrescar la memoria tratando de dar el marco adecuado de nuestra situación, como país dentro de los problemas del Continente y por supuesto como integrantes del mismo, examinando hacia donde nos pueden llevar los acontecimientos futuros.

La intención esta puesta en algo que nos preocupa posiblemente por demás y que expresamos en el inicio de este trabajo; como se consigue terminar con ese movimiento “pendular” de la política y las acciones que arrastran luego el destino de las naciones y, las llevan a no poder controlar como gira el eje central del dilema que las acucia; de que manera se mejora el sistema de vida de sus habitantes.

En este núcleo de países conglomerados que conforman Latinoamérica y especialmente desde Centroamérica en Honduras, el 28 de junio de 2009, se inicia el cambio traumático de autoridades a través de la ingerencia de factores no democráticos; un golpe de estado militar terminó con la sustitución del presidente constitucional Manuel Zelaya y el nombramiento de Roberto Micheletti como mandatario interino.

La comunidad internacional, incluyendo las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea, se pronunciaron en contra calificando este acto como una “ruptura del orden constitucional” y exigieron unánimemente la restitución del destituido presidente. Demás está decir que hubo múltiples cabildeos sobre el tema pero el nuevo presidente hizo caso omiso gambeteando todas las propuestas realizadas por la colectividad internacional é instala su proyecto: un mal ejemplo a tener en cuenta.

Otros sucesos pero enmarcados dentro del orden institucional como corresponde se dieron luego a instancias de actos eleccionarios que fortalecieron la democracia sudamericana en poco tiempo.

Luego de una segunda vuelta electoral el 29 de noviembre de 2009 gana las elecciones presidenciales el candidato del Frente Amplio en Uruguay, José Mujica, representando a la izquierda de ese país por segunda vez consecutiva.

Pero el 10 de enero de 2010 con solo 49 días de diferencia, la victoria de Sebastián Piñera en la última elección presidencial chilena le puso puntos suspensivos a la seguidilla de victorias de la centroizquierda que se fueron dando durante dos décadas; Sebastián Piñera, el empresario más rico de Chile, será el encargado de liderar la restauración conservadora del país trasandino.

Estos dos ejemplos tienen que servir, (descartando desde ya la inviabilidad del nefasto modelo de Honduras), como espejo para encaminar una salida concreta que contemple mejorar el sistema de vida de las personas, llevando a buen puerto un modelo de país a través de lograr una equitativa distribución de la riqueza, contribuyendo a reforzar los derechos humanos individual y colectivamente eliminando el movimiento pendular como salida política permanente.

En el 2011 Argentina tiene nuevamente elecciones presidenciales que pueden convertirse en un dilema a dilucidar que solo lo puede desentrañar la política con un correcto accionar, corrigiendo errores si corresponde, para que el votante sepa discernir hacia donde tiene que ir dirigido su voto.

En tanto llegue ese momento la política tiene todavía que aprobar muchas materias pendientes; una de ellas, quizás la mas importante, es la falta de coherencia sobre el modelo de país a construir, que no puede estar montado sobre estructuras coyunturales sino en proyectos de largo plazo elaborados por distintas fuerzas políticas que respetándose entre sí, admitan que aunque existan cambios de protagonistas en la conducción del mismo, la responsabilidad les corresponde a todos.

Por eso decimos que al país hay que hacerlo entre todos y desde adentro; si para lograrlo hace falta “Barajar y dar de nuevo”, quienes tengan que hacerlo deberán pensar en primera instancia que trabajan no solo para ellos sino por y para el país, haciéndolo con unidad en la diversidad como guía y siendo solidarios y equitativos con sus congéneres en la acción.

Segundo Camuratti







sábado, 3 de abril de 2010

Barajar y dar de nuevo - Tercera parte

Hacemos estas consideraciones en el afán de aportar opiniones que vayan más allá del mero motivo de pretender modificar la realidad existente; entendiendo que la realidad solo puede cambiarla la sociedad cuando ejecuta el acto supremo de introducir su voto en la urna.

Es posible que se nos adjudique el mote de ser repetitivo al volver sobre el tema que planteamos cuando hablamos sobre la matriz neoliberal devenida de la dictadura y de quienes continuaron cultivándola en la década de los noventa, y sirven aún como asiento de políticas que se siguen aplicando como herencia, aunque se diga lo contrario.

Existen quienes en determinados momentos recuerdan en buena hora, que son imprescriptibles los acontecimientos vinculados a los males causados que afectan a los derechos humanos sobre la vida de las personas, pero son ambivalentes o padecen amnesia cuando hay que incursionar en la evocación de las nefastas consecuencias derivadas por las políticas económicas instaladas en etapas que perjudicaron al país y por lógica analogía a sus habitantes, hechos que también concierne a los derechos humanos.

Pareciera que es “tabú” mencionar aspectos de la deuda externa argentina determinada en parte ilegitima por la justicia, (ver dictamen del Juez Dr.Jorge Ballesteros del 13 de julio de 2000) que a casi 10 años transcurridos se sigue sin investigar, durmiendo el sueño de los justos en los cajones de la alta política que la ignora para no revisarla, para hacer conocer a los responsables del endeudamiento cuestionado.

La ley de entidades financieras, la deuda externa y el sistema tributario son los integrantes de lo que podríamos llamar la tríada que componen los resabios más distorsivos de los problemas vigentes que provienen de la misma matriz.

El sistema tributario si bien fue sancionado en la década de los noventa viene de la misma escuela de la ortodoxia neoliberal y sigue también instalado en la lista de espera de las decisiones, pareciera de manera mas deseada que fortuita, mientras tanto anula la equidad indispensable que debería asumir la actitud oficial cuando incorpora la intervención del estado en la economía para lograr el funcionamiento armónico de los distintos sectores económicos y sociales.

Pareciera original gravar con impuestos a los artículos de primera necesidad como la canasta familiar, mientras por otro lado no se hace lo mismo con los sectores que generan ganancias extraordinarias, (exentos por que están liberados de gravamen) tales como los activos financieros y la riqueza concentrada, identificados hoy con otros nombres pero siguen siendo los continuadores de la “patria financiera” volcada a la especulación que tanto mal le hizo al país.

Debe de quedar claro que es indispensable una reforma tributaria que termine con el impuesto regresivo e incorpore el impuesto progresivo para que aquellos que más ganan, más paguen.

¿No habrá llegado la hora que también en estos temas exista alguien que desde lo político actúe en defensa de los legítimos intereses del país y en consecuencia decida intervenir para “barajar y dar de nuevo” haciendo más creíble a la política?

Vivimos una etapa donde priman entre los dirigentes políticos electos de distintos sectores hacer acusaciones cruzadas sobre como se debe funcionar en los peculiares estamentos que componen la estructura gubernamental del estado, (que por bien la tenemos en manos de los organismos que fija la Constitución Nacional a través del acto electoral): pero tantas cavilaciones, si siguen así, pueden terminar como un fin en si mismo, olvidando que todos fueron electos para cumplir una función que no es otra que conducir en el lugar que les corresponda el gobierno del país; todos ellos serán responsables el día de mañana de los acontecimientos producidos ante una ciudadanía que tiene memoria y, mas temprano que tarde, deberán rendir cuentas de frente a la sociedad.
Segundo Camuratti
(Continuará)

sábado, 27 de marzo de 2010

Barajar y dar de nuevo - Segunda parte

Puede que en estas instancias complicadas de la vida del país, aparezcan quienes hablen o prometan salidas de largo plazo desde el punto de vista de proyectos elaborados por políticos o sectores hasta ahora indefinidos, o quizás no, pero que especulan con salidas políticas generalizadas y eso nos debe preocupar.

Señalábamos en la entrada anterior sobre la fase de la crisis “pendular” del proceso ideológico en la implantación de las actitudes políticas vividas en Latinoamérica y cuanto de similitud existía en el proceso soportado por nuestro país.

Sobre eso deseamos explayarnos para que quede claro cuando nos expresamos que es lo que queremos decir porque los hechos comienzan a mostrar realidades preocupantes.

El efecto “pendular” de aquellos momentos se está instalando nuevamente iniciando retrocesos en países latinoamericanos demostrativos de que si se equivocan los caminos, o no se transitan en coherencia con los mensajes que se transmiten, puede volverse a épocas anteriores, posiblemente no por las vías preliminares, pero llevando a las mismas consecuencias por distintas modalidades; verbigracia: lo sucedido en Honduras y Chile.

Nada resulta bien si lo que se quiere llevar a cabo se hace a medias, las cosas se hacen o no se hacen, la política no puede tener solo nombre, deben ir acompañadas con el apellido.

En la medida que avanza el tiempo sin solución de continuidad los procesos se vuelven culturales y después es difícil cambiarlos, más aún cuando no existe convicción de hacer el cambio por aquellos que deberían hacerlo; se ha repetido tantas veces el aforismo aquel de volver a las fuentes que esa expresión ya no es creíble.

Es por eso que exaltamos la facultad de recordar que han transcurrido casi 27 años del retorno a la institucionalidad de la democracia y aún no se han resuelto problemas instalados por la dictadura militar a través de los sucesivos gobiernos.

La matriz del proyecto cívico-militar iniciado el 24 de marzo de 1976 en su parte mas importante sigue en pié, todavía no han sido removidas leyes impuestas en aquella etapa nefasta de la vida del país.

El proyecto económico de ese proceso fue sustentado por una ley de entidades financieras que le sirvió de soporte para subvertir el orden de la economía sujeta al cambio.

Aquí es bueno volver a recurrir a la memoria para señalar las contradicciones que se dieron en los casi 27 años de vida constitucional: en la campaña electoral previa que sirvió para instalar el gobierno constitucional el 10 de diciembre de 1983, los dos partidos políticos en condiciones de acceder a la función de gobierno llevaban como programa de trabajo en primer lugar una nueva ley de entidades financieras.

Deuda de la democracia

Aún hoy, con algunas modificaciones que no hacen al fondo de la cuestión esa ley sigue vigente. Una ley que colocó el dinero y el ahorro nacional al servicio de la especulación financiera negándoselo al desarrollo armónico y equitativo del país, y con ello contribuyendo al desequilibrio más importante que tiene el modelo actual; la falta de equidad distributiva.

Parafraseando el viejo axioma, “Nada se pierde, todo se transforma”, (la Ley Física de Lavoisier), podríamos decir “en economía nada se pierde, todo cambia de mano”, ¿de la mano de quien?: de los que menos tienen en beneficio de los que más tienen.

La política tiene que volver a abrevar en la opinión horizontal del pensamiento del individuo común que conoce las necesidades de los sectores sociales, para adecuar los proyectos y trabajos estratégicos que aborden las soluciones de esos problemas.

LA POLITICA (con mayúscula), es decir todos aquellos que militan en ella, independientemente del partido político que asuman, no pueden seguir mirando para el costado, a todos les compete porque para eso se los elige a través del voto popular teniendo en cuenta que el acto de gobierno debe ser adquirido como carga pública, nunca como profesión.
Segundo Camuratti
(Continuará)

viernes, 12 de marzo de 2010

Barajar y dar de nuevo - Primera Parte

Esto es lo que deberían hacer de hoy en más todos los sectores políticos; si elegir entre lo que anhelan para su propio beneficio, o trabajar por el bien común del país.

Estamos transitando una etapa en la vida del país que al avanzar amenaza a convertirse en un problema ideológico, que de tanto menearse sin rumbo fijo y claro, se va transformado en estructural y a través del paso del tiempo deviene en un hecho cultural.

En breve síntesis para iniciar el trato de lo que estamos proponiendo, se hace necesario hacer una evaluación de los sucesos trascurridos hasta el presente, para poder enhebrar conclusiones que permitan antes que pronosticar, desarrollar opiniones que nos lleven a encontrar salidas para las distintas situaciones a través de acciones colectivas.

Si recorremos la historia de un largo tiempo a esta parte en la mayoría de los países y tomando como referencia especialmente a América Latina, (lugar que más nos interesa como espejo), podemos llegar a la conclusión que integramos la fase de la crisis pendular del proceso ideológico en la implantación de las actitudes políticas.

Con la influencia del Consenso de Washington y apoyados en el pensamiento de la derecha vernácula asociado a la aquiescencia de los cuadros militares, se vivieron días aciagos en varios de los países de la joven Latino América con consecuencias trágicas para la civilidad de los mismos.

Así se trocaron débiles democracias en gobiernos autoritarios y cuando no, en atroces dictaduras que costaron años, penurias y muchas vidas a los países que debieron soportarlas, hasta que finalmente se consiguió derrotarlas. De los procesos instalados, luego se formaron gobiernos de distintos sesgos políticos que con proyectos diversos se encaminaron tras la necesidad del sostenimiento constitucional y el pretendido progreso social.

La herencia recibida por los países de la región en estos acontecimientos no fue de lo mejor; cambios estructurales en la economía acompañados del proceso de desinversión y desnacionalización de las empresas, no solo las del estado sino también del sector privado, con una brutal concentración extranjerizante como resultado de las políticas aplicadas. Es decir, la cruda realidad de los efectos neoliberales enunciados, y en la mayoría de los casos, impuestas por la connivencia política de los dirigentes políticos de ese entonces cooptados por el Consenso de Washington.

Como la Argentina no fue una excepción en ese contexto finalmente pudo superar ese ciclo de desencuentros, y en 1983, se instaló nuevamente la democracia definida por la elección de gobiernos que nacieron de la voluntad popular a través del voto de sus habitantes. De ahí en más se fue consolidando el sistema constitucional permaneciendo vigente sin fin de continuidad hasta el presente.

Además del cuadro desolador del modelo que dejaron en su estructura los gobiernos totalitarios y sus adlátere, el cuadro sinóptico impuesto por la normativa de la ley de la fuerza nos muestra que a pesar del tiempo transcurrido, en su esencia se mantienen las consecuencias causadas por las políticas neoliberales aplicadas por las dictaduras, y ahondadas por la democracia en la década de los años noventa; elevado índice de la pobreza y la exclusión social, concentración del sistema financiero y por lógica consecuencia de esa economía una acentuada falta de equidad en la distribución de la riqueza.

Por eso al analizar la situación actual para pormenorizar su estado, encontramos que si bien fueron muchos los cambios en el sistema legado, especialmente en los factores subjetivos, humanitarios y también económicos, muy importantes por cierto, la matriz del modelo sigue vigente y aún no han sido atacadas las principales variables que le dieron identidad, la transferencia de la riqueza se sigue dando beneficiando a los sectores de los que mas tienen.


Hacia donde vamos

La ambivalencia demostrada por la política, casi en general, de defender actitudes enmarcadas dentro del esquema del arte de lo posible sirvió de maquillaje para acompañar proyectos que solo consiguieron patear la pelota para adelante, sin atreverse a enfrentar las verdaderas causas que generan esa disociación que por su permanencia se ha transformado por naturaleza, como decíamos, en un hecho cultural.

Si no existe la contrapartida que conlleve al cambio de modelo; un modelo que intrínsecamente hace centro de su accionar en la inequitativa distribución de la riqueza, no habrá salida.

El día en que los políticos de esta Argentina aún con problemas resuelvan el dilema del famoso personaje de Shakespeare, del ser o no ser, y se sientan herederos de la ética Kantiana del deber ser, dejarán de seguir avalando el libre albedrío del estatus quo, que para lo único que sirve es contribuir a afianzar la realidad existente, olvidando que ya no dan los tiempos de cambiar algo para que nada cambie.

Debe asumirse el compromiso de desempeñar la función del mandato otorgado por el pueblo en el acto electoral comenzando a cumplir lo prometido, dejando de lado el comportarse como “Tirios y Troyanos” en la disputa por el poder personal, olvidando que el poder no es personal, sino que es de un país bien organizado como tal, es decir de todos sus habitantes, si eso se entiende muchos de los grandes problemas que hoy nos acucian podrán resolverse.

Difícil va resultar producir modificaciones en el contexto desigual que enfrentan sectores importantes de la sociedad, si aquellos que desde la política en función de gobierno no arrojan por la borda el lastre de las soluciones coyunturales pendientes del artilugio pragmático. El proyecto de salida para el país deviene de apostar a una salida de largo plazo, consensuado por todos los sectores que respeten y actúen en la función de lograr el equilibrio indispensable para lograrlo.
Segundo Camuratti
(Continuará)

lunes, 1 de febrero de 2010

Un largo camino a recorrer

Este aspira a ser un espacio de reflexión en la búsqueda de coincidencias colectivas que contribuyan con su ejercicio a diseñar proyectos alternativos para construir un modelo de sociedad distinta incorporando el acto cooperativo como factor de transformación social.

En el epígrafe de la presentación del blog que volvemos a repetir para que quede claro, enunciábamos cual era el propósito de nuestra tarea al considerarla como una actividad de bien común, invitando a participar a la sociedad a través de aquellos ciudadanos que, interesados a colaborar en la función de hacer aportes con ideas y opiniones en el sentido de tomarlo como una carga pública, (el futuro del país amerita este esfuerzo), que posibiliten a elaborar propuestas abarcadoras para modificar la situación de las múltiples necesidades que afronta el país, ante la falta de equidad distributiva expuesta por el sistema hasta el presente, contribuyendo con proyectos a resolver problemas de sectores importantes de la población,(los mas que menos tienen), en la búsqueda del mejoramiento de su sistema de vida, haciendo centro en el factor subjetivo que representa la persona humana.

Estuvimos convencidos desde un primer momento que esto es posible porque existen ejemplos concretos dentro de la sociedad cuando ésta se involucra, a contribuir encarando proyectos concordantes con la manera de actuar de la cooperación, siempre desde el punto de vista del carácter principista que ésta tiene al aplicar el acto solidario en su cometido.

Por eso comenzamos la tarea exponiendo que es una cooperativa y que significa ella ubicándola dentro del sector de las empresas de economía social, sin pretender por eso que esto fuese la expresión exclusiva del ámbito donde debe actuar una cooperativa, dado la esencia superadora que contiene para generar bienestar, no solo dentro de la membresía que la compone, sino mostrando como reflejo hacia el exterior la imagen de lo que significa la democracia participativa en la gestión.

En todo este período fuimos haciendo conocer el pensamiento, (permitaseme la licencia de expresarme en plural), sobre uno de los elementos básicos que debe primar en la acción de la empresa cooperativa, y el porqué su dirección debe ser ejercida por la opinión colectiva de sus componentes, por lo tanto nadie podrá arrogarse el derecho de adueñarse de las decisiones que se deban aplicar para el funcionamiento de la entidad resolviendo por sí, a espaldas del resto del grupo de integrantes que la compone porque no le corresponde.

Mencionar economía social no significa hablar con conceptos abstractos como si ésta fuese una entelequia, solo pretendemos poner blanco sobre negro para que se comprenda, la actividad de sectores importantes de la sociedad que contribuyen con su esfuerzo al proceso económico definiendo un estilo sustentable que coadyuva a resolver situaciones que la economía general no hace; menos la empresa privada porque la actividad no es lucrativa, y tampoco por el Estado porque no puede o no le interesa, por lo tanto no son tenidos en cuenta como expresión de la realidad.

Realizado el diagnostico situacional de las etapas transcurridas en la vida del país de muchos años a esta parte, vemos dominada la orientación de su economía y por ende la estructura social emergente de dicho proceso por criterios y preceptos políticos del neoliberalismo que continúan aún instalados; pese a que algunos políticos con vigencia posicional pequen de inocencia y sigan insistiendo que la etapa neoliberal a sido superada, los hechos los desmienten. Verbigracia; la crisis desatada en la relación Banco Central-Gobierno Nacional es el dato aseverativo mas claro.

Si aún continúa vigente la Ley de entidades financieras de la última dictadura militar y la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central en la década de los 90 es su soporte y obedece a la misma estructura, es muy ingenuo decir porque no se puede alegar bajo ningún concepto, que la etapa neoliberal a sido superada.

Si luego de décadas donde los gobiernos que participaron en la dirección del país no actuaron o no fueron capaces de modificar esta situación y gobernaron acotados por ese sistema podemos mencionar el dicho popular de que “en el pecado está la penitencia”; por lo tanto si no fuimos capaces de cambiar las cosas cuando estaban dadas las condiciones para lograrlo, no vale la pena porque sería incomprensible quejarnos ahora de las consecuencias.

Es por eso que hablamos de “Un largo camino a recorrer”, revertir este proceso llevará mucho tiempo porque la única salida estará dada si las condiciones y la construcción de ese camino se elabora entre todos, con consenso, humildad , sin soberbia, con transparencia, y sin dejar de lado la trascendencia de los movimientos sociales que le aportarán la vivencia y la vigencia que ellos tienen para lograr la encarnadura popular que genere ese otro modelo de país que el pueblo se merece para ser vivido por el bien de todos.

La base sustentable de ese camino no necesita el concreto del cemento ni el pedregal del afirmado; el concreto deberá ser reemplazado por el sustento de las ideas de cambio progresistas en la búsqueda del bien común, y el afirmado, a través de la sana convicción de que eso es posible; solo basta instalar leyes, reglamentaciones y ética en la función de gobierno que ejecuten una equitativa distribución de la riqueza, donde todos participen por igual de acuerdo a la ubicación económica de cada uno en el deber del poner y del recibir.

Por otra parte, la sociedad debe entender y tomar conciencia de la necesidad de la intervención del Estado en la economía como una gran cámara compensadora, que maneje con equilibrio equitativo hacia donde deben dirigirse y a quienes, los fondos generados por el producto bruto interno.

La riqueza no puede ser privilegio de algunos pocos en detrimento de otros, sino de todos los habitantes del país que son quienes la generan; de los que aportan el capital y de todos aquellos que con su trabajo son los artífices que construyen la acumulación de esa riqueza.

De más está decir que en el 2010 continuaremos en el rumbo que nos hemos impuesto aunque a algunos no les agrade. Deberemos entender y acordar que la unidad en la diversidad es la única conjunción que posibilita la búsqueda que permita conllevar la salida hacia un futuro más venturoso.

Segundo Camuratti