Comentábamos en entregas anteriores de una joven Latinoamérica para mirarnos en el cristal de los resultados, pero podemos incorporar para darle más fuerzas al razonamiento con la semejanza de países del primer mundo en este aspecto especialmente en Europa, que nos pueden servir como corolario; había países enrolados en la función de gobierno dentro del socialismo, devenidos luego algunos en la social democracia, otros en la centro izquierda, y últimamente cooptados sin calificación por lo que se define genéricamente el “progresismo”, que en el amplio sentido de la palabra no han llegado a conformar una salida decente en el bienestar de los pueblos, y que comienzan por cambiar de mano al transitar el efecto “pendular” para colocarse en el sendero de la derecha.
Esto es demostrativo de que no hay una sola verdad y que es errónea la teoría que llevo a Fukuyama a desarrollar el diagnostico que fuera comprado por muchos, prediciendo la muerte de las ideologías distintas a la última marca de fabrica, representada por el capitalismo neoliberal. Las ideologías siempre habrán de existir mientras se conviva con sistemas que nieguen al hombre ser dueño de su destino.
Analizamos en consecuencia lineamientos generales encausándolos como juicio, sin profundizar en demasía los temas en la intención de refrescar la memoria tratando de dar el marco adecuado de nuestra situación, como país dentro de los problemas del Continente y por supuesto como integrantes del mismo, examinando hacia donde nos pueden llevar los acontecimientos futuros.
La intención esta puesta en algo que nos preocupa posiblemente por demás y que expresamos en el inicio de este trabajo; como se consigue terminar con ese movimiento “pendular” de la política y las acciones que arrastran luego el destino de las naciones y, las llevan a no poder controlar como gira el eje central del dilema que las acucia; de que manera se mejora el sistema de vida de sus habitantes.
En este núcleo de países conglomerados que conforman Latinoamérica y especialmente desde Centroamérica en Honduras, el 28 de junio de 2009, se inicia el cambio traumático de autoridades a través de la ingerencia de factores no democráticos; un golpe de estado militar terminó con la sustitución del presidente constitucional Manuel Zelaya y el nombramiento de Roberto Micheletti como mandatario interino.
La comunidad internacional, incluyendo las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea, se pronunciaron en contra calificando este acto como una “ruptura del orden constitucional” y exigieron unánimemente la restitución del destituido presidente. Demás está decir que hubo múltiples cabildeos sobre el tema pero el nuevo presidente hizo caso omiso gambeteando todas las propuestas realizadas por la colectividad internacional é instala su proyecto: un mal ejemplo a tener en cuenta.
Otros sucesos pero enmarcados dentro del orden institucional como corresponde se dieron luego a instancias de actos eleccionarios que fortalecieron la democracia sudamericana en poco tiempo.
Luego de una segunda vuelta electoral el 29 de noviembre de 2009 gana las elecciones presidenciales el candidato del Frente Amplio en Uruguay, José Mujica, representando a la izquierda de ese país por segunda vez consecutiva.
Pero el 10 de enero de 2010 con solo 49 días de diferencia, la victoria de Sebastián Piñera en la última elección presidencial chilena le puso puntos suspensivos a la seguidilla de victorias de la centroizquierda que se fueron dando durante dos décadas; Sebastián Piñera, el empresario más rico de Chile, será el encargado de liderar la restauración conservadora del país trasandino.
Estos dos ejemplos tienen que servir, (descartando desde ya la inviabilidad del nefasto modelo de Honduras), como espejo para encaminar una salida concreta que contemple mejorar el sistema de vida de las personas, llevando a buen puerto un modelo de país a través de lograr una equitativa distribución de la riqueza, contribuyendo a reforzar los derechos humanos individual y colectivamente eliminando el movimiento pendular como salida política permanente.
En el 2011 Argentina tiene nuevamente elecciones presidenciales que pueden convertirse en un dilema a dilucidar que solo lo puede desentrañar la política con un correcto accionar, corrigiendo errores si corresponde, para que el votante sepa discernir hacia donde tiene que ir dirigido su voto.
En tanto llegue ese momento la política tiene todavía que aprobar muchas materias pendientes; una de ellas, quizás la mas importante, es la falta de coherencia sobre el modelo de país a construir, que no puede estar montado sobre estructuras coyunturales sino en proyectos de largo plazo elaborados por distintas fuerzas políticas que respetándose entre sí, admitan que aunque existan cambios de protagonistas en la conducción del mismo, la responsabilidad les corresponde a todos.
Por eso decimos que al país hay que hacerlo entre todos y desde adentro; si para lograrlo hace falta “Barajar y dar de nuevo”, quienes tengan que hacerlo deberán pensar en primera instancia que trabajan no solo para ellos sino por y para el país, haciéndolo con unidad en la diversidad como guía y siendo solidarios y equitativos con sus congéneres en la acción.
Segundo Camuratti
Esto es demostrativo de que no hay una sola verdad y que es errónea la teoría que llevo a Fukuyama a desarrollar el diagnostico que fuera comprado por muchos, prediciendo la muerte de las ideologías distintas a la última marca de fabrica, representada por el capitalismo neoliberal. Las ideologías siempre habrán de existir mientras se conviva con sistemas que nieguen al hombre ser dueño de su destino.
Analizamos en consecuencia lineamientos generales encausándolos como juicio, sin profundizar en demasía los temas en la intención de refrescar la memoria tratando de dar el marco adecuado de nuestra situación, como país dentro de los problemas del Continente y por supuesto como integrantes del mismo, examinando hacia donde nos pueden llevar los acontecimientos futuros.
La intención esta puesta en algo que nos preocupa posiblemente por demás y que expresamos en el inicio de este trabajo; como se consigue terminar con ese movimiento “pendular” de la política y las acciones que arrastran luego el destino de las naciones y, las llevan a no poder controlar como gira el eje central del dilema que las acucia; de que manera se mejora el sistema de vida de sus habitantes.
En este núcleo de países conglomerados que conforman Latinoamérica y especialmente desde Centroamérica en Honduras, el 28 de junio de 2009, se inicia el cambio traumático de autoridades a través de la ingerencia de factores no democráticos; un golpe de estado militar terminó con la sustitución del presidente constitucional Manuel Zelaya y el nombramiento de Roberto Micheletti como mandatario interino.
La comunidad internacional, incluyendo las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea, se pronunciaron en contra calificando este acto como una “ruptura del orden constitucional” y exigieron unánimemente la restitución del destituido presidente. Demás está decir que hubo múltiples cabildeos sobre el tema pero el nuevo presidente hizo caso omiso gambeteando todas las propuestas realizadas por la colectividad internacional é instala su proyecto: un mal ejemplo a tener en cuenta.
Otros sucesos pero enmarcados dentro del orden institucional como corresponde se dieron luego a instancias de actos eleccionarios que fortalecieron la democracia sudamericana en poco tiempo.
Luego de una segunda vuelta electoral el 29 de noviembre de 2009 gana las elecciones presidenciales el candidato del Frente Amplio en Uruguay, José Mujica, representando a la izquierda de ese país por segunda vez consecutiva.
Pero el 10 de enero de 2010 con solo 49 días de diferencia, la victoria de Sebastián Piñera en la última elección presidencial chilena le puso puntos suspensivos a la seguidilla de victorias de la centroizquierda que se fueron dando durante dos décadas; Sebastián Piñera, el empresario más rico de Chile, será el encargado de liderar la restauración conservadora del país trasandino.
Estos dos ejemplos tienen que servir, (descartando desde ya la inviabilidad del nefasto modelo de Honduras), como espejo para encaminar una salida concreta que contemple mejorar el sistema de vida de las personas, llevando a buen puerto un modelo de país a través de lograr una equitativa distribución de la riqueza, contribuyendo a reforzar los derechos humanos individual y colectivamente eliminando el movimiento pendular como salida política permanente.
En el 2011 Argentina tiene nuevamente elecciones presidenciales que pueden convertirse en un dilema a dilucidar que solo lo puede desentrañar la política con un correcto accionar, corrigiendo errores si corresponde, para que el votante sepa discernir hacia donde tiene que ir dirigido su voto.
En tanto llegue ese momento la política tiene todavía que aprobar muchas materias pendientes; una de ellas, quizás la mas importante, es la falta de coherencia sobre el modelo de país a construir, que no puede estar montado sobre estructuras coyunturales sino en proyectos de largo plazo elaborados por distintas fuerzas políticas que respetándose entre sí, admitan que aunque existan cambios de protagonistas en la conducción del mismo, la responsabilidad les corresponde a todos.
Por eso decimos que al país hay que hacerlo entre todos y desde adentro; si para lograrlo hace falta “Barajar y dar de nuevo”, quienes tengan que hacerlo deberán pensar en primera instancia que trabajan no solo para ellos sino por y para el país, haciéndolo con unidad en la diversidad como guía y siendo solidarios y equitativos con sus congéneres en la acción.
Segundo Camuratti
No hay comentarios:
Publicar un comentario