sábado, 3 de abril de 2010

Barajar y dar de nuevo - Tercera parte

Hacemos estas consideraciones en el afán de aportar opiniones que vayan más allá del mero motivo de pretender modificar la realidad existente; entendiendo que la realidad solo puede cambiarla la sociedad cuando ejecuta el acto supremo de introducir su voto en la urna.

Es posible que se nos adjudique el mote de ser repetitivo al volver sobre el tema que planteamos cuando hablamos sobre la matriz neoliberal devenida de la dictadura y de quienes continuaron cultivándola en la década de los noventa, y sirven aún como asiento de políticas que se siguen aplicando como herencia, aunque se diga lo contrario.

Existen quienes en determinados momentos recuerdan en buena hora, que son imprescriptibles los acontecimientos vinculados a los males causados que afectan a los derechos humanos sobre la vida de las personas, pero son ambivalentes o padecen amnesia cuando hay que incursionar en la evocación de las nefastas consecuencias derivadas por las políticas económicas instaladas en etapas que perjudicaron al país y por lógica analogía a sus habitantes, hechos que también concierne a los derechos humanos.

Pareciera que es “tabú” mencionar aspectos de la deuda externa argentina determinada en parte ilegitima por la justicia, (ver dictamen del Juez Dr.Jorge Ballesteros del 13 de julio de 2000) que a casi 10 años transcurridos se sigue sin investigar, durmiendo el sueño de los justos en los cajones de la alta política que la ignora para no revisarla, para hacer conocer a los responsables del endeudamiento cuestionado.

La ley de entidades financieras, la deuda externa y el sistema tributario son los integrantes de lo que podríamos llamar la tríada que componen los resabios más distorsivos de los problemas vigentes que provienen de la misma matriz.

El sistema tributario si bien fue sancionado en la década de los noventa viene de la misma escuela de la ortodoxia neoliberal y sigue también instalado en la lista de espera de las decisiones, pareciera de manera mas deseada que fortuita, mientras tanto anula la equidad indispensable que debería asumir la actitud oficial cuando incorpora la intervención del estado en la economía para lograr el funcionamiento armónico de los distintos sectores económicos y sociales.

Pareciera original gravar con impuestos a los artículos de primera necesidad como la canasta familiar, mientras por otro lado no se hace lo mismo con los sectores que generan ganancias extraordinarias, (exentos por que están liberados de gravamen) tales como los activos financieros y la riqueza concentrada, identificados hoy con otros nombres pero siguen siendo los continuadores de la “patria financiera” volcada a la especulación que tanto mal le hizo al país.

Debe de quedar claro que es indispensable una reforma tributaria que termine con el impuesto regresivo e incorpore el impuesto progresivo para que aquellos que más ganan, más paguen.

¿No habrá llegado la hora que también en estos temas exista alguien que desde lo político actúe en defensa de los legítimos intereses del país y en consecuencia decida intervenir para “barajar y dar de nuevo” haciendo más creíble a la política?

Vivimos una etapa donde priman entre los dirigentes políticos electos de distintos sectores hacer acusaciones cruzadas sobre como se debe funcionar en los peculiares estamentos que componen la estructura gubernamental del estado, (que por bien la tenemos en manos de los organismos que fija la Constitución Nacional a través del acto electoral): pero tantas cavilaciones, si siguen así, pueden terminar como un fin en si mismo, olvidando que todos fueron electos para cumplir una función que no es otra que conducir en el lugar que les corresponda el gobierno del país; todos ellos serán responsables el día de mañana de los acontecimientos producidos ante una ciudadanía que tiene memoria y, mas temprano que tarde, deberán rendir cuentas de frente a la sociedad.
Segundo Camuratti
(Continuará)

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