sábado, 21 de noviembre de 2015

Repensando el cooperativismo


Entendemos que a esta altura del año a llegado el momento de reflexionar sobre algunos temas referentes al cooperativismo argentino que asemeja estar instalado en una meseta estática que le impide avanzar como debería hacerlo todo movimiento que se precie de ser un componente innovador y necesario en la vida de todo país.
En instancias cercanas a acontecimientos importantes como son las elecciones a realizarse en el transcurso del año, sería interesante que el movimiento cooperativo hiciese conocer su punto de vista, sobre la situación actual en lo económico y social a los futuros gobernantes, desde la mirada de un sector comprometido con el país  que trabaja para mejorar el sistema de vida de  sectores importantes de la población.
Hacer del ejemplo de la construcción cooperativa una razón de ser, puede ser el incentivo más importante a exhibir por las realizaciones cooperativas, demostrativo de que la entidad nacida en la necesidad de cubrir espacios vacíos con solidaridad y ayuda mutua teniendo como base la autogestión, avanza demoliendo uno de los pilares sostenedores de la estructura del capitalismo, la intermediación parasitaria y la exclusión social
Es muy bueno tener en cuenta  aquello de que para muestra basta un botón; esta reflejado en aquellas entidades privadas caídas en la marcha de su actividad, que renacieron como el ave fénix de sus cenizas, por la gestión de sus trabajadores que se dieron a la tarea de reflotar esos emprendimientos y hoy integrados en la economía social resolvieron la inclusión y dinamizaron la economía.
Su tesón los llevó a trabajar para tratar de conseguir un encuadramiento laboral que los ponga a cubierto de la voracidad capitalista que pretende reconquistar sin costos lo que ellos destruyeron.
Nada se consigue sin esfuerzo, mas aún si ese esfuerzo es colectivo porque lleva inmerso el acto solidario de dar para recibir demostrativo de lo que se puede hacer cuando se está convencido, (sin embargo aún no se ha llegado a través de la dirigencia política), y promulgar un estadio concreto normativo que las instale definitivamente  institucionalizando a esas cooperativas legalmente, porque aún muchas andan bogando a la deriva con la soga al cuello sin una solución definitiva que las incorpore como entes legítimos y duraderos.
Lo queríamos dar como ejemplo de la vigencia de la cooperación para levantar los ánimos; la cooperación no se debe  caer nunca mientras la persona humana no se agote como un fin en si mismo abandonando el habito de pensar. 
¿Le interesa a los gobernantes alentar este tipo de soluciones?, la realidad nos esta mostrando que no, porque las deja de la mano de su propio destino.
      Segundo Camuratti


jueves, 12 de noviembre de 2015

Ahora debe ser en serio


Explayándonos con sinceridad y sin ponernos colorados por no  haber analizado previamente en profundidad que es lo que nos está pasando como individuos, debemos  reflexionar porque de muchos años a esta parte no estuvimos cumpliendo el papel que nos corresponde dentro de la sociedad cuando hablamos sobre cooperativismo.
Acometemos desde tiempos á un desanimo respecto a la  responsabilidad civil que nos compete como ciudadanos apartándonos del interés común de lo que  significa la sociedad como nudo gordiano del hábitat social.
No razonamos lo que vulgarmente decimos al expresar opiniones  para reflejar lo que sentimos, cuando decimos como excusa baladí por la situación que atravesamos muy sueltos de cuerpo: tenemos el gobierno que nos merecemos.  
Pero lo peor es que estamos convencidos de que eso es así olvidando que las leyes nos otorga derechos y de la misma manera, también nos obliga  con deberes que a veces no cumplimos  haciendo la vista gorda y así nos va.
El movimiento cooperativo se  nutre de gente que necesita  compartir  proyectos colectivos, porque solo no puede resolver sus problemas pero esa persona es como es, pero cuando se  instala allí  y a pesar de  los principios que puede llevar implícito  ese supuesto ser es el mismo, que luego en función de cooperativista  pretende actuar de manera  individual para promoverse  a ser  su propio dirigente.
Este análisis que hacemos  es válido para el movimiento cooperativo  argentino como se ve  en su andar la situación  que  vive en el ámbito de la cooperación en su estructura funcional; esto nos habilita para conocer porque por una parte existe la inserción política de la dirigencia en ella sin darse cuenta que el cooperativismo es también política pero de alto nivel en lo económico y social; pero luego en calidad de dirigente cambia los roles y   pretende introducir en la cooperativa teorías políticas partidistas para beneficio propio, desvirtúa por sus necesidades la naturaleza del conjunto colectivo  reemplazando  el interés común  por la voluntad sustantiva del individuo,  usando la cooperativa para sus propios intereses.
Esto  dicho vulgar y hábilmente en Argentina es como la verdad de la milanesa,  tirar la piedra y esconder la mano diciendo luego muy tranquilo yo no lo hice.
Pero como no nos interesa desvirtuar la política como herramienta social y económica  de la sociedad, decimos que verdaderamente el cooperativista no debería  nunca  ser apolítico porque las ideas son las que hacen progresar a la humanidad en la búsqueda de su libertad social y económica, pero además debemos ser concientes que las cooperativas no deben ser empresas sociales  vinculándolas luego para ser dependientes  a la voluntad de los partidos políticos sean cuales sean.
Tampoco queremos pecar de pesimistas haciendo comentarios alarmistas pero no podemos negar la realidad que vivimos en esta etapa de la vida del país sobre el movimiento cooperativo, que a colmado una década de parálisis e inacción que impiden el avance  de su calidad intrínseca, quizás no de la labor que desarrolla como empresa, pero si de la concepción de su esencia como núcleo humano transformador.
El movimiento cooperativo se  nutre de gente que pretende compartir un proyecto colectivo porque solo no puede resolver sus problemas y esa persona es como es; a pesar de  los principios que lleva implícito ese supuesto ser es el mismo individuo que en función de cooperativista  pero luego actúa  cuando promueve  dirigentes de su mismo palo político para hacer política partidista en la cooperativa y eso no es bueno.

Segundo Camuratti                                (continuara)

                                                          


martes, 3 de noviembre de 2015

La Bisagra


Volvemos a incursionar nuevamente sobre temas ya expuestos en otras oportunidades considerados como actividades de bien común, invitando a los cooperadores junto a la sociedad  a través de aquellos ciudadanos que, interesados a colaborar en la función de aportar con ideas y opiniones en el sentido de tornarlo como una carga pública, (el futuro del país amerita este esfuerzo), posibiliten elaborar propuestas abarcadoras para modificar la situación de múltiples necesidades  que afronta el país, ante la falta de equidad distributiva  expuesta  por el sistema hasta el presente, contribuyendo con proyectos a resolver problemas de sectores muy importantes de la población, ((los más que menos tienen),  en la búsqueda de su sistema de vida haciendo centro en el factor subjetivo que representa la figura humana.
Estamos convencidos  desde un primer momento  que esto es posible porque existen ejemplos concretos dentro de la sociedad cuando ésta se involucra, a contribuir encarando proyectos concordantes con la manera de actuar  de la cooperación, siempre dentro del punto de vista del carácter principista que ésta tiene al aplicar el acto solidario en su cometido.
Por eso comenzamos la tarea exponiendo que es una cooperativa y que significa ella ubicándola dentro del sector de las empresas de la economía social, sin pretender por eso que esto fuese la expresión exclusiva del ámbito donde debe actuar una cooperativa, dado la esencia superadores que contiene para generar bienestar, no solo dentro de la membresía que la compone, sino mostrando como reflejo hacia el exterior la imagen de lo que significa la democracia  participativa en la gestión para beneficio del país en su conjunto.
En todo este período fuimos haciendo conocer el pensamiento, (permítaseme la licencia de expresarme en plural), sobre uno de los elementos básicos que debe primar en la acción de la empresa cooperativa, y el porque su dirección debe ser ejercida por la opinión colectiva  de sus componentes, por lo tanto nadie podrá  arrogarse el derecho de adueñarse  de las decisiones que se deban aplicar para el funcionamiento  de la entidad resolviendo por si,  a espaldas del grupo colectivo de integrantes que la sociedad a consagrado para dirigirla.
Mencionar economía social no significa hablar con conceptos abstractos  como si esta fuese una entelequia, solo pretendemos poner blanco sobre negro para que se comprenda  la actividad de sectores importantes de la sociedad que contribuyen  con su esfuerzo al proceso económico definiendo un estilo sustentable que coadyuva  a resolver situaciones que la economía general no hace;  menos la empresa privada porque la actividad no es lucrativa, y tampoco el  estado porque no puede o no le interesa, por lo tanto no son tenidos en cuenta como expresión de la realidad.
Realizado el  diagnostico situacional de las etapas transcurridas en la vida del país de muchos años a esta parte, vemos dominada  la orientación de su economía y por ende la estructura social emergente de dicho proceso por criterios y preceptos  políticos  del neoliberalismo  que continúan aun  instalados;  pese a que algunos políticos con vigencia posicional pequen de inocencia y sigan insistiendo que la etapa neoliberal a sido superada, los hechos lo desmienten.
Si aun continua vigente la ley de entidades financieras de la última  dictadura militar y una parte de la reforma  de la Carta Orgánica del Banco Central de la década de los 90 es su soporte obedeciendo a la misma estructura, es muy ingenuo porque no se puede alegar bajo  ningún concepto que la etapa neoliberal a sido superada , más aun la concentración de la economía esta cada vez más vigente.
Si luego de décadas donde los gobiernos que participaron en la dirección del país no actuaron o no fueron capaces de modificar esta situación y gobernaron acotados por ese sistema podemos mencionar  el dicho popular de que “en el pecado esta la penitencia” por lo tanto si no fueron capaces de cambiar las cosas cuando estaban dadas las condiciones para lograrlo, no vale la pena y sería incompresible la queja ahora.
Es por eso que hablamos de “un largo camino a recorrer”, revertir este proceso llevará mucho tiempo y nervios calmos porque la única salida  estará dada si las condiciones  y la construcción de ese camino se realiza entre todos,  unidos y con consenso, con humildad y sin soberbia, para lograr otro modelo de país que pueda ser vivido con armonía y  para bien de todos y de todas.
La base sustentable de ese camino  no necesita el concreto del cemento ni el pedregal del afirmado; el concreto será  reemplazado por el sustento de las ideas de cambios progresistas en  la búsqueda del bien común con unidad en la diversidad, y el afirmado a través de  la sana convicción de que eso es posible; solo basta instalar leyes y reglamentaciones éticas y por consenso en función de gobierno que ejecuten  una equitativa distribución de la riqueza, donde todos participen  por igual y de acuerdo a la ubicación económica de cada uno en el deber de dar y recibir.
Por otra parte, la sociedad debe entender  y tomar conciencia de la necesidad de la intervención del estado en la economía como una gran cámara compensadora que no tiene dueño privado, porque es del pueblo y para el pueblo, y quienes la administren serán elegidos  por ese mismo pueblo, y con equilibrio equitativo hacia donde deben ser dirigidos esos recursos generados por el producto bruto interno.
La riqueza no puede ser  privilegio de algunos  en detrimento de otros, sino de todos los habitantes del país que son quienes la generan;  de los que aportan el capital y de todos aquellos que con su trabajo son los artífices que construyen la acumulación de esa riqueza, y las leyes  deberán ser quienes regulen como se distribuye equitativamente.
De más esta decir que en este 2015 las elecciones definitivas a Presidente en el balotaje del 22 de noviembre  cierra el capitulo quizás más importante del actual siglo para que el país reinicie un nuevo camino cambiando el rumbo y logre establecer una etapa de paz y acuerdos entre todos y todas.

Segundo Camuratti

martes, 13 de octubre de 2015

Cooperativismo, donde estás?



Estuvimos un tiempo más que prudencial en las gateras   pero como no pasó nada de lo esperado Sentido Solidario siente la necesidad de decir algunas cosas especialmente como opinión, porque eso es lo que nos corresponde teniendo en claro que en este momento  importante de la vida del país,  creemos que el movimiento cooperativo tiene  puestos los pantalones  largos y sería bueno que próximamente como se va a producir el acto electoral más importante que fija la Constitucional Nacional, eligiendo la autoridad máxima, es decir un nuevo Presidente, hubiese sido bueno que el movimiento cooperativo en su conjunto se hubiese  expresado dando su opinión, no de los candidatos porque eso le incumbe  a todo el pueblo soberano, pero  sí sobre el estado del movimiento, de lo que piensa, interesa o necesita el sector cooperativo para poder cumplir con la tarea acorde que le permita  avanzar en el espacio solidario de la cooperación y para bien del país, en todo sentido como un camino de ida y vuelta que cierre la ecuación.
No escapa al conocimiento del país la importancia del sector cooperativo y cuanto incide en lo económico y por ende en lo social, la participación de la economía social como expresión clara y contundente que despliega para el desarrollo de la nación, que no puede pasar desapercibido en el conjunto general de la actividad productiva.
Por lo tanto la envergadura  del movimiento cooperativo debería despertar la preocupación del sector gubernamental para tenerlo en cuenta, como actor vigente y factor predominante e indispensable  para el desarrollo económico, a menos que se piense que es solo una entelequia o una vidriera para mostrarlo al mundo.
Pero el sentido común demuestra que es un complemento necesario que debe ser apreciado por siempre y para siempre, porque la política en función de gobierno no puede desdeñar mirando para otro lado o como si no existiese cuando se habla de planificación en la economía.
Pero hete aquí que a veces los viejos refranes no son tenidos en cuenta cuando tienen medios para dar ejemplos, de como se debe actuar en la vida olvidando palabras del lenguaje  que a veces hay que tenerlas presente, una de esas palabras es viceversa que esta en el lenguaje castellano pero hay que pregonar siempre con el ejemplo “ Si la montaña no va a Mahoma,  Mahoma va a la montaña”.
Expresión grafica que el decir popular lo expresaría vulgarmente así:  “si el gobierno no va al movimiento cooperativo, el movimiento cooperativo va al gobierno”,  o el camino esta cortado por un puente roto?, esto da para pensar  como vivimos o como actuamos cuando intervienen las instituciones.
Segundo Camuratti


jueves, 1 de octubre de 2015

A Floreal Gorini


Dentro de pocos días, el 3 de octubre habrá de cumplirse  11 años de la desaparición de quien fuera uno de los más destacados dirigentes del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, Floreal Gorini.
Es por eso que no podemos estar ausentes desde la columnas de Sentido Solidario para rendirle el justiciero homenaje  recordatorio a quien fuera el más claro ideólogo  de un largo periodo de tiempo en la vida del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos.
Pareciera que al paso de los años  se alejan  los recuerdos pero esto no es así, porque el paso del tiempo lo incorpora más que nunca en un nivel superior, quizás al servicio de la nostalgia,  como hecho perenne  que no se amortiza con una ceremonia que no puede ser una clausura cumplida por el décimo  aniversario de la desaparición de Floreal Gorini. 
El tiempo pasa velozmente pero no podemos dejarnos arrastrar por el; siempre se hace necesario anclarnos  en temas que trasciende una panacea que si bien mitiga el dolor del corazón, despeja los sentidos para seguir valorando los puntos de partida de los acontecimientos trascendentes, que los lideres supieron desplegar en su actividad creadora para mejorar la condición de vida de los seres humanos.
La política se torna ambivalente y puede correr en todos los sentidos cuando sabe ubicar  el antes y el después, en la ardua tarea del trabajo por el bien común de la gente.
No cabe ninguna duda, que Floreal  fue un político de raza  con ideas  y principios claros  en su tarea como ciudadano porque nunca ato  el caballo detrás del carro,  y en determinados momentos de su historia  la tarea política fue construir los medios para resolver  las necesidades del hombre a través de la cooperación, pero dejo bien en claro que jamás utilizo la cooperación para construir espacios políticos para su ego personal.
Con idea tras idea el construyó un pensamiento, que luego edifica la importancia que esta conlleva en la construcción de la coherencia humana y política, que constituye el ejemplo simple del vivir como se piensa.
La importancia del acto colectivo de la cooperación  radica cuando esas ideas, no solo se utilizan para transitar la vida de uno,  sino que se convierte en herramienta fundamental y faro luminoso para transmitir luz hacia ese cociente colectivo en lineamientos con un alto contenido social en beneficio de la sociedad  en su conjunto.
Los mismos principios  que marcaron la integridad de su conducta llevaban implícitos  la inteligencia hecha carne, que supo definir con claridad y seriedad cual debía ser la salida  para resolver situaciones, teniendo siempre presente aquello de que el fin no justifica los medios.
Desde entonces el itinerario de su vida fue marcado en un solo sentido, la defensa de los intereses de sus iguales y por eso no tuvo términos medios, siempre sus consignas, su actitud y su trabajo, estuvieron encaminados con un único objetivo, el bien común de los que menos tienen.
Esa vocación de servicio lo llevo a incorporarse al movimiento cooperativo de créditos que estaba emergiendo, precisamente justo cuando comenzaba a  manifestarse que faltaba financiamiento a través del crédito en el campo popular para su desarrollo, y el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos iniciaba entonces la inmensa  tarea de construir  un sistema financiero cooperativo alternativo al bancario para que sirviera a los sectores populares.
Su obra esta a la vista, por lo tanto no se puede negar la tarea realizada  con tesón y si se quiere con humildad y  valentía  propia de un trabajador social para el bien de un conglomerado colectivo que demuestra lo que puede hacer la cooperación.
“Hay hombres que luchan un día y son buenos: Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”. Bertold Brech

Segundo Camuratti

sábado, 19 de septiembre de 2015

El valor de las palabras




Aunque parezca superfluo muchas palabras no adquieren el valor absoluto cuando  se las dice o se las escribe si no están acompañadas del adjetivo que determine hasta donde llega su influencia.
La palabra democracia es una de ellas porque se la incorpora en el léxico y se la toma como el súmmum de una acepción totalizadora del significado que se pretende darle.
Cuando en función de gobierno se incorpora la palabra democracia se da por sobre entendido que se aplica como referente máximo del reaseguro que tiene el individuo para el goce pleno de los derechos.
Y esto no es así, porque debería estar acompañada del adjetivo que le marque donde comienza y termina su función para que se entienda lo que quiere decir.
Porque si no solo define una doctrina política a favor del sistema de gobierno en que el pueblo ejerce la soberanía mediante la elección libre de sus dirigentes.
Luego estos dirigentes en nombre de esa democracia son los que gobiernan y el pueblo es solo espectador pasivo de lo que ellos hacen.
No pretendemos hacer juego de palabras pero si demostrar el valor que se le adjudica a la palabra, que incorporada, no dice claramente lo que representa; no es el súmmum de la garantía universal, solo una parte.
Democracia es una cosa cuando va adjetivada por representativa, otra por republicana, o participativa o distributiva; ese arco lingüístico tiene que unirse para darle  el contenido y la garantía que debería tener el individuo cuando se la expresa en función de actos de gobierno con vigencia plena para asegurar beneficios al individuo.
En cambio otras palabras llenan ese arco que decíamos anteriormente porque son totalizadoras en cuanto a la función que cumplen
Una de ellas es la palabra cooperación y sobre ella queremos explayarnos para demostrar la incidencia que  tiene cuando se la pronuncia y se la ejerce.
La cooperación representa en si un factor incluyente que lleva inmerso el esfuerzo propio y la ayuda mutua en cualquier cosa que se instale en el imaginario colectivo para mejorar la vida de las personas, cerrando el capitulo para lograr el goce del individuo contribuyendo a resolver  los cuatros adjetivos; republicana, participativa, distributiva y además representativa porque incorpora el elemento fundamental cuando admite la unidad en la diversidad superponiendo el verbo convivir por sobre el valor político.
Cuando se habla de cooperación se instala el alo que cierra la acepción indicativa que abarca todo, el uno y lo otro, como expresión máxima de la tolerancia al interpretar el conjunto de valores que contribuye a solucionar las necesidades que llevan implícito al goce del individuo en un distinto modelo  que al ser compartido contribuye a  armonizar la vida
Por lo tanto cuando se instala la palabra cooperación es el indicativo claro de que el individuo puede lograr alcanzar todo lo que se propone sin tener que adjetivarla, adquiriendo así un valor absoluto.
Segundo Camuratti

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Defender el cooperativismo es otra cosa


Cuando se analizan determinados comentarios en la búsqueda de argumentos que permitan discernir la intencionalidad que estos conllevan, circunstanciales o no, hay que separar los temas y hacerlos detenidamente a través de todos los elementos que estos contienen, sin eludir ninguno, para no ser parciales en la apreciación y correr el riesgo de negar la dimensión subjetiva que implica lo real.
Cuando hablamos de la realidad no podemos obviarla, por mas que queramos, porque sino equivocaríamos las conclusiones a las que pretendemos llegar para encarrilar nuestro pensamiento.
Conocemos la diversidad del marco ideológico que hoy existe en nuestro país y además, tenemos claro los avances y retrocesos que se produjeron desde el 2001 a la fecha, donde la pulseada para modificar la matriz del sistema vigente sigue aun viva, y si los acontecimientos no empujan las decisiones adecuadas para cambiar el rumbo lo será por mucho tiempo más; dentro de este contexto no podemos pensar que el sistema baje la guardia fácilmente y calme los ataques a los sectores que le son adversos.
En este entorno si se quiere negativo el cooperativismo no tiene las condiciones adecuadas para funcionar y desarrollarse como entidades de economía social en sus diversos niveles específicos, comenzando con la cooperativa de base institucionalizada, e incorporada luego en entidades de segundo y tercer grado en escala ascendente en el movimiento cooperativao
Pero este esquema existencial muestra en su agrupamiento legal la distorsión que existe en el sector cooperativo denunciando en su encuadre a supuestas entidades matriculadas que nada tienen que ver ni hacer con la esencia cooperativa bien entendida, cosa planteada en varias oportunidades desde adentro o desde afuera que hasta ahora nadie se atreve a desmentir.
Si el movimiento cooperativo no asume un estado superior al conocido hasta el presente en la construcción de un nuevo esquema funcional, que es pasar de lo local a lo global, veremos aparecer los siempre eternos fantasmas que despotrican con medias verdades al sistema cooperativo y que se lanzan a rodar  dañando las virtudes de la identidad cooperativa ajustada a derecho. No actuar en consecuencia teniendo en cuenta esto sería como darle más pasto a las fieras.
Será inútil que confesos y legítimos cooperadores bien intencionados, y entidades de renombre salgan a mostrar las aptitudes de las cooperativas asociadas con proclamas defensivas sobre los honestos intereses de honestas cooperativas; el imaginario colectivo no conoce donde radica el bien o el mal, solo piensa en el cooperativismo en general sin hacer distingos, por lo tanto todos entran dentro de la misma bolsa y allí comienza a tomar cuerpo aquello de que “por algo será lo que se dice sobre las cooperativas”, hecho que una vez instalado es muy difícil desmontar.
La credibilidad pública es el aval más importante que puede y debe exhibir la identidad cooperativa para argumentar y mostrar una gestión cristalina ante la sociedad, es por eso que el cooperativismo requiere seriedad en todas las etapas de su construcción: desde la organización de la cooperativa dentro de la ley respectiva, hasta su funcionamiento una vez instalada operando en la sociedad.
Por lo tanto si los organismos integrantes del estadio político gobernante, (tanto nacional como provinciales), que tienen a su cargo el control de las entidades cooperativas inscriptas legalmente no actúan de acuerdo a la ley en el control del estatus correspondiente a cada una de esas entidades, serán los responsables directos y tendrán que hacerse cargo de su equivocada gestión.
La impronta de esos errores en cooperativas de primer grado deben ser comunicados ante la cooperativa de grado superior si es que está afiliada a alguna de ellas, (haciéndolo en función de carga pública para defender el sistema), para  conseguir que se ordene el sistema cooperativo y se investigue la falencia susodicha; a menos que la influencia de algunos subsidios insinúen o pretendan acallar las voces de los reclamos tratando cosas por la izquierda y no al derecho.
La responsabilidad de que existan cooperativas transgresoras de la ley i/o truchas   recae en la mala praxis de los gobiernos que no aplican la ley que las rige como corresponde, por omisión o por obscuros intereses  que manejan el sistema políticamente para beneficio propio i/o  electorales; en estos casos es  seguro que si el factor político consigue atravesar lo orgánico de las entidades se abre  las puertas a la corrupción.
Por eso decimos que el cooperativismo bien entendido, especialmente las cooperativas de grado superior, deberían asumir más la responsabilidad que les cabe generando un nuevo esquema funcional que trascendiendo lo local pase a actuar en lo global, bregando para consolidar la buena salud del movimiento.
De no ser así, el movimiento cooperativo en sí mismo se haría cómplice de los sectores que se dedican a denostar la cooperación para defender intereses propios y espurios, a menos que se tenga que pensar  que el corrupto es el estado.
Segundo Camuratti