lunes, 31 de octubre de 2011

El año internacional de las cooperativas

“Las cooperativas son un recordatorio a la comunidad internacional de que es posible perseguir, a la vez, la viabilidad económica y responsabilidad social”.

. Ban Ki-Moon Secretario General de las

Naciones Unidas.


El lanzamiento mundial del Año Internacional de las cooperativas es un evento histórico para el movimiento cooperativo.

El 31 de octubre de 2011 será un día especial para los cooperativistas del mundo entero. Con el lanzamiento oficial del Año Internacional de las Cooperativas los y las cooperativistas tendremos una nueva plataforma para transmitir un mensaje muy conciso y significativo: “las empresas cooperativas ayudan a construir un mundo mejor”. Tras esta instancia, una nueva audiencia podrá comenzar a comprender lo que el movimiento cooperativo sabe hace tanto tiempo; que es un instrumento que mejora la calidad de vida de las personas en los más diversos puntos del planeta.

Día a día, mes a mes y año tras año lo venimos repitiendo esto con insistencia y con distintos conceptos, pero con el mismo significado desde las columnas de Sentido Solidario con el fin de hacer conciencia, (no de bajar línea), de la bondades de la cooperación para ubicar al individuo común en un camino claro y consistente para emancipar a ese individuo de los prejuicios que ciertos regimenes económicos y/o políticos que quieren absorberlos con mecanismos propios de otros tiempos para usarlos y mantenerlos esclavizados a su antojo disfrutando ellos la plusvalía de su trabajo.

Una cooperación que lleva inmersa en su esencia el acto solidario como fuente cultural de acercamiento hacia sus congeneres para compartir con ellos sus modos de vivir para resolver la salida conjunta de sus necesidades y participar de sus logros cuando corresponden.

Cerca de 10 millones de cooperadores, (el 25 por % de habitantes del país), conforman el estamento social del entramado cooperativo y dan cuenta de la influencia que ejercen dentro de la estructura económica social y muestran la importancia que tienen en el país.

Sin embargo, a pesar de su envergadura todavía no es tenido en cuenta como corresponde por el sector político en general, (salvo algunas excepciones) para favorecer su desarrollo y poder así aumentar su gestión dentro de la economía para bien del país.

Es de esperar que en el Año Internacional de las Cooperativas el movimiento cooperativo contribuya con sus actos evocativos a alertar sobre la realidad que mantienen dentro de la economía social para que sean tenidas mas en cuenta para ser alentadas.

Segundo Camuratti

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lunes, 17 de octubre de 2011

Formadores de conciencia


Se confunde cuando desde el imaginario colectivo se incorpora en la conciencia el pensar al cooperativismo como una asociación gremial de un sector de la sociedad como un hecho común; sin tener presente que ello significa desviar el eje del entramado social que lo compone porque los cooperadores van por más; al anhelar construir una nueva sociedad con auténticos valores solidarios vertebran una distinta distribución de la riqueza haciendo posible un mundo más igualitario y fraterno.

No es pecar de soberbia el pretender esto que decimos, es solo despertar desde lo cognitivo al sujeto de la conciencia donde la exaltación es producto de los resultados de acertar circunstancias que transmiten acciones que llevan al individuo, como factor social, a disponer de herramientas para conseguir un mejor sistema de vida.

Está claro que las dificultades que tiene el ser humano en su vida no se resuelven por si solas, deviene además del grado de inteligencia que aporten las personas por si mismas a través de su ego y del aprendizaje al capacitarse por la educación que reciba; es decir el sujeto no es, se hace.

Es por eso que para construir un individuo solidario no alcanza solo el ejemplo sino también la educación que le incorpore los factores de la ayuda mutua y las cinco palabras que llevan a institucionalizar con fuerza el acto solidario; “la preocupación por la comunidad”.

La educación y especialmente la educación cooperativa nutre y despierta en el ser humano valores que contribuyen en buena medida a ir formando conciencia en las personas de que el individualismo solo, engendra el aislamiento en un estrecho corredor que lo encierra y lo separa del universo en que vive.

Si tenemos en cuenta esto vamos a llegar a la conclusión de la imperiosa necesidad de que sin la educación cooperativa mediante, no vamos a tener auténticos cooperadores formados solo por la práctica del trabajo cotidiano sino individuos consustanciados teóricamente con las pautas que fijan los principios que norman a la cooperación, desarrollando conciencia solidaria.

Por lo tanto, aquellos educadores que logren trasmitir con su tarea el conocimiento detallado, exacto y real de la esencia y la importancia de la cooperación para el desarrollo de la humanidad se convierten en genuinos formadores de conciencia para modelar el nuevo individuo solidario.

Segundo Camuratti

miércoles, 12 de octubre de 2011

Balance legislativo

Si nos detenemos en el avance de nuestra tarea diaria para analizar el quehacer cooperativo y conocer que es lo que se está realizando desde el sector legislativo para incorporar i/o mejorar las leyes y normas que rigen su accionar, quedamos decepcionados de la lentitud con que se actúa desde las cámaras legislativas.

Notamos las entradas de distintos proyectos en la Comisión de Asuntos Cooperativos, Mutuales y Organizaciones no Gubernamentales, sobre diversas actividades y necesidades que podrían resolver los problemas que las aquejan; problemas que vienen de años sobre algunas ramas cooperativas que no encuentran solución e impiden avanzar en la definición del encuadre definitivo para accionar dentro del reglamento o ley respectiva.

Algunos proyectos de ley han perdido vigencia al vencerse los plazos respectivos y por lo tanto deberán incorporarse nuevamente dentro de la agenda y por lo tanto muy difícil sera avanzar en la soluciones que el cooperativismo espera cuando en lo que va del año la Comisión no ha sesionado ni una sola vez; pareciera que la actividad electoral del 2011 los paso por arriba.

Da la impresión, (esperemos que sea solo eso) de que el cooperativismo para la Comisión de la Cámara de Diputados que trata los asuntos cooperativos es solo un pasatiempo porque su trabajo es muy relativo; los señores diputados todavía no han vislumbrado la importancia de un movimiento que es motor de un amplio sector de la economía social que trabaja para sí y para el bien del país.

Esto no es nuevo, cuando se incorpora por primera vez está Comisión en la estructura de la Cámara, durante los seis primeros meses de vigencia no se habían anotado en ella casi ningún diputado, por lo tanto no habría nacido bien la misma cuando después de muchos años, y existiendo muchos diputados concientes de lo que significa la cooperación todo está como era entonces.

La necesidades de algunas ramas del cooperativismo, como el de trabajo, hace años que necesitan su propio reglamento para estar encuadrados en un régimen propio, que lo ponga a cubierto de cualquier contingencia que le impida mostrar verdaderamente que es y que significa la cooperación como trabajo, que le permita determinar con propiedad hasta donde tiene o no debe llegar su competencia. Ya demasiado zarandeado se encuentra el cooperativismo de trabajo, porque es la rama del cooperativismo mas bastardeada por aquellos que la están convirtiendo en agente directo del asistencialismo.

Hemos visto muchas veces como aparece, desdibujando los hechos y generando confusión, la figura cooperativa en la organización de los núcleos de trabajo que habrán de tomar a su cargo las tareas a encarar por los mismos, que no se condice en su accionar con el armado y el funcionamiento de la estructura cooperativa como elemento de autogestión.

Como entendemos que la actividad que se desarrolla en el Plan “Argentina Trabaja” merecía, para afianzarlo dentro de la sociedad, y en beneficio de generar puestos de trabajo incorporando mas fuerza laboral en la economía del país, darle un carácter asociativo especifico y propio a través de un estatuto o reglamento que lo ubicase plenamente, de echo y de derecho, dentro de esta nueva construcción como economía social, pero no esconderlo detrás de la figura cooperativa.

Todo lo que se haga de los distintos sectores políticos por mejorar la situación de las personas será siempre bienvenido pero habrá que ubicarlo en el ámbito que les corresponda sin saltar el alambrado.

Segundo Camuratti

lunes, 3 de octubre de 2011

Recuerdos para un homenaje




Hay acontecimientos que por su importancia no han de ser olvidados jamás por estar envueltos en los recuerdos que la mente siempre tiene presente porque proceden precisamente de las personas de bien en su paso por la vida.

El día 3 de octubre de cada año es una fecha que permanecerá impresa con tinta indeleble en el raciocinio de las personas que militaron durante muchísimo tiempo dentro de los movimientos sociales y especialmente en el cooperativismo porque fue el día que hace siete años Floreal Gorini nos dejó para entrar en la posteridad.

Es por eso, para recordar que fue y lo que hizo en su paso por la vida, todos los aniversarios no podemos dejarlo fuera de la agenda de los acontecimientos venerables que siempre debe tener en cuenta la sociedad y la gente.

Lo hacíamos anteriormente en actos públicos cuando estuvimos militando en el movimiento cooperativo del cual fue uno de los más legítimos constructores, el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, y lo seguimos haciendo desde el llano a través del blog “Sentido Solidario”, esto nos permite transmitir el pensamiento y la vocación solidaria que nos inculcó Floreal cuando estuvimos a su lado.

Siempre lo hicimos y lo seguiremos haciendo en cuanto podamos escribir refiriéndonos a las enseñanzas ideológicas y humanísticas que para el bien del movimiento cooperativo dejó escritas y que por lo tanto jamás podrán ser tergiversadas por espurios intereses que siempre rondan a las celebridades para adueñarse de la herencia de su hombría de bien para propiciar la propias.

Cada frase escrita sobre el leitmotiv al cual dedico su vida, el bienestar de la persona humana, tiene el sello de su impronta ya sea desde el trabajo, desde los movimientos sociales, el cooperativismo y de la misma tarea política que lo llevo a ser diputado nacional sin ocultar su origen político; el ser comunista.

Su experiencia sindical y política, junto a una camada de importantes é inolvidables cuadros sociales alimentaron desde el inicio, la faceta diferencial con que se debía interpretar ese cooperativismo desde el Instituto Movilizador; tal es así que en esos primeros años se comenzaba a perfilar lo que Gorini denominaría mas adelante, como una corriente especifica y por lo tanto distinta del cooperativismo, que el no dudaba de asociarla al pensamiento de los socialistas utópicos en la construcción social, sosteniendo que la movilización y la participación popular debían ser actores conscientes en la necesidad de una nueva sociedad, trabajando como factores fundamentales para definir el curso transformador de la cooperación.

Sin embargo nunca traspaso su ideología política para influenciar con ella la actividad cooperativa, pero si supo destacar las coincidencias y asociarlas con fundamentos humanistas en la tarea cotidiana; teniendo siempre en cuenta la diversidad ideológica de los cooperadores respetando la independencia de sus convicciones políticas en tanto asumieran el rol principista y solidario de la función cooperativa.

Supo ver antes que nadie las consecuencias nefastas que el neoliberalismo pretendía llevar a cabo colocando al mercado por sobre el hombre, haciendo de este solo un mero número surgido del ábaco de la desigualdad social, por eso podemos decir que fue un adelantado a los tiempos.

Frente a esta dura realidad en su último discurso por el Día Internacional de la Cooperación el 1 de julio del 2.004 nos decía preguntándose: ¿”podemos destinar nuestro tiempo de análisis e investigación a cuanto mejora el superávit fiscal o cuanto variará la tasa de interés, y entre que cifras oscilará el valor del dólar?

Esto pueden hacerlo los tecnócratas encargados de custodiar los intereses del sistema, pero quienes queremos la vigencia de la justicia, la democracia y los derechos humanos, tenemos que pensar y actuar sobre como terminamos con la desocupación, la pobreza, la mortalidad infantil, el abandono de la ancianidad y la atención de la salud; cuando entramos a buscar la solución vemos que ellas no se encuentran en las especulaciones de gabinetes económicos o financieros; las soluciones requieren un cambio del sistema”.

Por eso su papel de constructor no se agotó en la práctica cooperativa como un fin en si mismo, esta debía ser el trampolín para alentar la articulación de las cooperativas, con otros sectores sociales y políticos en la búsqueda de una disyuntiva superadora, para un nuevo modelo de país.

Seria interesante que aquellos que lo recuerdan tengan en cuenta que existen dos libros que reflejan su pensamiento y los lean como homenaje a su persona: “La Batalla Cultural” editado por el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativo y dado a conocer en el homenaje realizado en el cuarto aniversario de su desaparición que resume discursos de los años 1.991 al 2.004 y el otro, “Izquierda, Instituciones y Lucha de Clases” con su firma que refleja la actividad desplegada en la tarea como Diputado Nacional al servicio del país.

Por nuestra parte seguiremos diciendo que nuestro mejor homenaje lo desarrollamos día a día tratando de aplicar dentro de nuestras posibilidades todo lo que aprendimos trabajando a su lado.


Segundo Camuratti


martes, 27 de septiembre de 2011

Entidad de la economía social Pte. final

Incursionando en la historia de los acontecimientos pasados, encontramos que la economía social aparece en escritos como proyecto de la sociedad, en tiempos contemporáneos a la instalación orgánica de la cooperación por los Pioneros de Rochdale, prácticamente en la misma década del siglo XIX, y se ha ido instalando despaciosamente no adquiriendo nunca la proyección que logró el movimiento cooperativo.

La complejidad de su amplio contorno hace difícil, pero no imposible, determinar donde comienza y termina la economía social. Cuando el transcurso del tiempo da por tierra con la vigencia de la conjunción economía-política, al abrirse este enlace, consigue que lo político solo no logre mensurar la magnitud que la economía tiene en lo social, tanto en la cantidad de personas que la integran como en el producto bruto que generan y que aportan a la sociedad estos sectores.

El hecho de que si bien es reconocida como sector económico y social esta concebida en una diversidad de estructuras que le han impedido asumir una identidad especifica, tal es así, que en la mayoría de los casos se entiende como condición propia de la relevante figura jurídica del cooperativismo, cosa que no es así.

Por lo tanto es dable discernir que posiblemente la falta del soporte legal que encuadre esa diversidad particular sea uno de los factores que han impedido hasta el momento que sea tenida en cuenta como corresponde.

A pesar de ello podría decirse que igual lograron expandirse en un universo que trasciende las fronteras de infinidad de países adoptando múltiples facetas que en algún momento deberían ser determinadas para que adquieran identidad propia.

Sería bueno que por lo menos en nuestro país, quienes están asumiendo la responsabilidad de legislar lo tengan en cuenta, analizando el tema con elementos que numéricamente comprendan tanto lo económico como su incidencia en lo social.

Si lo hacen van a comprobar que hay demasiados elementos no tenidos en cuenta que pueden ser factores importantes para lograr una distinta distribución de la riqueza y una baja considerable del índice de pobreza.

Por ser determinantes en el eslabón de la cadena que coadyuva en la tarea de inclusión de sectores marginados del sistema deberían tener el reconocimiento por la función que cumplen en la economía respondiendo también a resolver problemas sociales y cumplir un rol fundamental en el diseño de un nuevo modelo de país, si se las sabe interpretar como motores de un sector social incluyente dentro de la sociedad, en la intención de contribuir al cambio social.

Entendemos que a llegado la hora de pensar subjetivamente que si la urgencia de lo global es importante, mas vital es lo local cuando los afectados son los sectores menos favorecidos dentro de la sociedad.

El amplio espacio que surgiendo desde la marginalidad atraviesa además el ámbito solidario de la cooperación hace imprescindible que se contemple la conexión con el circuito público vinculado al sector de los servicios para que la ecuación cierre.

Esto permitirá establecer un sector de “Economía Social”, definido claramente como las “Empresas públicas y las solidarias”, en la creencia de que pueden cumplir un cometido significativo en los sectores estratégicos, constituyendo una economía que se desarrolle como ariete para demoler la muralla que lleve a una mejor distribución de la riqueza, llevando al individuo a cumplir con la función que dignifica al ser humano: el trabajo, abandonando el asistencialismo.

Cuando la inteligencia y la conciencia colectiva de la política legislativa deje de lado la parodia del no-quórum como acto público, y se dedique a trabajar conjuntamente a través del consenso por el bien del país respetando las diversidades, tendremos una ley para este sector y otras leyes necesarias que el tiempo actual exija.

Segundo Camuratti

jueves, 22 de septiembre de 2011

Entidad de la economía social Pra. parte

No es fácil deducir si alcanza la influencia y el significado del espacio que pueda llenar un artículo tratando de resumir la trascendencia que tiene la economía social en esta etapa que transita la sociedad. De cualquier manera estas cosas hay que manifestarlas cuando se está convencido que la materia es importante a tener en cuenta.

No deja de ser interesante lo que se escribe en primera instancia sobre la “economía social”, pero la experiencia nos demuestra que nunca estará dicha la última palabra sobre el particular. Es lo suficiente valioso el tema que sobrepasa lo que se pretenda expresar en algunas carillas.

En principio, se puede decir que el propio término Economía Social puede resultar reiterativo, pues acaso toda la economía reviste un carácter social, ya que existe para satisfacer necesidades sociales, sea tanto para fines específicos o como medio para lograr la obtención de beneficios.

Sin embargo es una expresión que al estar instalada es asumida plenamente como concepto referente del sector de la economía que engloba aquellos grupos sociales, que intentan encarar la producción y los servicios necesarios o complementarios a ella con una organización radicalmente distinta a la empresa capitalista; porque con valores diferentes y objetivos que los sostienen, actúa como un modelo que pone en evidencia que la racionalidad económica y el progreso social son criterios compatibles para resolver problemas de determinados estamentos sociales.

En este universo quedan comprendidas una gran variedad de organizaciones desarrolladas por sectores sociales en actividades de muy distintas características y objetivos, que sin ser similares, comparten una cantidad de particularidades que se entienden como requisitos indispensables para integrar el sector de la economía social.

Sin embargo logran determinar un orden económico y social aun no totalmente conformado y alcanzado a explorar porque involucra a un ámbito subjetivo que en ninguna instancia puede ni debe ser ignorado; nos referimos al individuo como persona y los intereses que pueden perjudicarlo o beneficiarlo en su manera de vivir.

Por lo tanto entendemos que el campo de la economía social es amplio, a la vez muy complejo y dinámico, por lo tanto, las ciencias sociales están lejos de encontrar criterios universales para determinarlos; al sostener ser entidades sin fines de lucro, transitan en el colectivo imaginario en un espectro tan difuso que va desde los sectores marginales y pasando por el cooperativismo llega hasta las empresas públicas.

Cabe hacernos entonces aquí una pregunta que surge del análisis de situación que despierta en el individuo común cuando oye a cada instante hablar sobre la incidencia de la palabra “globalización”, que pareciera estar de moda en la hora actual del mundo por ser el real exponente del fruto máximo de la simiente capitalista.

¿Puede tener vigencia el sector de la economía social en el estadio que envuelve la actividad económica conocida vulgarmente como mercado?

Por supuesto estamos convencidos que sí, porque es un factor importantísimo para resolver problemas derivados de la aplicación

de las políticas neoliberales durante décadas que a través de la implantación de economías de mercado generaron desempleo y exclusión social. También podemos agregar como elemento positivo de la economía social que es muy difícil encontrar en ella la intermediación parasitaria que distorsiona en beneficio propio los valores de la actividad generada.

Segundo Camuratti

lunes, 12 de septiembre de 2011

semblanzas cooperativas

El movimiento cooperativo para sostener su presencia e incidencia dentro de la sociedad, tiene que modificar actitudes y adecuar su funcionamiento a la realidad actual sin abandonar el sentido solidario de su propuesta, incorporando tres elementos esenciales: el federalismo como instrumento ejecutor del agente colectivo; la aceptación “sine qua non” de la diversidad ideológica en sus núcleos de dirección como organismos prácticos de convivencia institucional, y la integración horizontal de las cooperativas en sus distintas ramas, permitiendo la sinergia que facilite el desarrollo conjunto de servicios que se ajusten no solo a las necesidades locales sino también al fomento regional, construyendo un sistema transversal cooperativo que conservando su pureza doctrinaria colabore en la solución de problemas, que por su importancia, trascienda a la posibilidad de alguna cooperativa en particular como tema especifico.

Propender la integración horizontal de las cooperativas no puede ni debe inquietar de ninguna manera la función de las entidades si se tiene en cuenta que conlleva a ampliar la complementación resultante y necesaria que permita reforzar la presencia del acto solidario, trasladando su influencia a los distintos ámbitos en que estas actúan.


Segundo Camuratti