lunes, 3 de octubre de 2011

Recuerdos para un homenaje




Hay acontecimientos que por su importancia no han de ser olvidados jamás por estar envueltos en los recuerdos que la mente siempre tiene presente porque proceden precisamente de las personas de bien en su paso por la vida.

El día 3 de octubre de cada año es una fecha que permanecerá impresa con tinta indeleble en el raciocinio de las personas que militaron durante muchísimo tiempo dentro de los movimientos sociales y especialmente en el cooperativismo porque fue el día que hace siete años Floreal Gorini nos dejó para entrar en la posteridad.

Es por eso, para recordar que fue y lo que hizo en su paso por la vida, todos los aniversarios no podemos dejarlo fuera de la agenda de los acontecimientos venerables que siempre debe tener en cuenta la sociedad y la gente.

Lo hacíamos anteriormente en actos públicos cuando estuvimos militando en el movimiento cooperativo del cual fue uno de los más legítimos constructores, el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, y lo seguimos haciendo desde el llano a través del blog “Sentido Solidario”, esto nos permite transmitir el pensamiento y la vocación solidaria que nos inculcó Floreal cuando estuvimos a su lado.

Siempre lo hicimos y lo seguiremos haciendo en cuanto podamos escribir refiriéndonos a las enseñanzas ideológicas y humanísticas que para el bien del movimiento cooperativo dejó escritas y que por lo tanto jamás podrán ser tergiversadas por espurios intereses que siempre rondan a las celebridades para adueñarse de la herencia de su hombría de bien para propiciar la propias.

Cada frase escrita sobre el leitmotiv al cual dedico su vida, el bienestar de la persona humana, tiene el sello de su impronta ya sea desde el trabajo, desde los movimientos sociales, el cooperativismo y de la misma tarea política que lo llevo a ser diputado nacional sin ocultar su origen político; el ser comunista.

Su experiencia sindical y política, junto a una camada de importantes é inolvidables cuadros sociales alimentaron desde el inicio, la faceta diferencial con que se debía interpretar ese cooperativismo desde el Instituto Movilizador; tal es así que en esos primeros años se comenzaba a perfilar lo que Gorini denominaría mas adelante, como una corriente especifica y por lo tanto distinta del cooperativismo, que el no dudaba de asociarla al pensamiento de los socialistas utópicos en la construcción social, sosteniendo que la movilización y la participación popular debían ser actores conscientes en la necesidad de una nueva sociedad, trabajando como factores fundamentales para definir el curso transformador de la cooperación.

Sin embargo nunca traspaso su ideología política para influenciar con ella la actividad cooperativa, pero si supo destacar las coincidencias y asociarlas con fundamentos humanistas en la tarea cotidiana; teniendo siempre en cuenta la diversidad ideológica de los cooperadores respetando la independencia de sus convicciones políticas en tanto asumieran el rol principista y solidario de la función cooperativa.

Supo ver antes que nadie las consecuencias nefastas que el neoliberalismo pretendía llevar a cabo colocando al mercado por sobre el hombre, haciendo de este solo un mero número surgido del ábaco de la desigualdad social, por eso podemos decir que fue un adelantado a los tiempos.

Frente a esta dura realidad en su último discurso por el Día Internacional de la Cooperación el 1 de julio del 2.004 nos decía preguntándose: ¿”podemos destinar nuestro tiempo de análisis e investigación a cuanto mejora el superávit fiscal o cuanto variará la tasa de interés, y entre que cifras oscilará el valor del dólar?

Esto pueden hacerlo los tecnócratas encargados de custodiar los intereses del sistema, pero quienes queremos la vigencia de la justicia, la democracia y los derechos humanos, tenemos que pensar y actuar sobre como terminamos con la desocupación, la pobreza, la mortalidad infantil, el abandono de la ancianidad y la atención de la salud; cuando entramos a buscar la solución vemos que ellas no se encuentran en las especulaciones de gabinetes económicos o financieros; las soluciones requieren un cambio del sistema”.

Por eso su papel de constructor no se agotó en la práctica cooperativa como un fin en si mismo, esta debía ser el trampolín para alentar la articulación de las cooperativas, con otros sectores sociales y políticos en la búsqueda de una disyuntiva superadora, para un nuevo modelo de país.

Seria interesante que aquellos que lo recuerdan tengan en cuenta que existen dos libros que reflejan su pensamiento y los lean como homenaje a su persona: “La Batalla Cultural” editado por el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativo y dado a conocer en el homenaje realizado en el cuarto aniversario de su desaparición que resume discursos de los años 1.991 al 2.004 y el otro, “Izquierda, Instituciones y Lucha de Clases” con su firma que refleja la actividad desplegada en la tarea como Diputado Nacional al servicio del país.

Por nuestra parte seguiremos diciendo que nuestro mejor homenaje lo desarrollamos día a día tratando de aplicar dentro de nuestras posibilidades todo lo que aprendimos trabajando a su lado.


Segundo Camuratti


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