El movimiento cooperativo para sostener su presencia e incidencia dentro de la sociedad, tiene que modificar actitudes y adecuar su funcionamiento a la realidad actual sin abandonar el sentido solidario de su propuesta, incorporando tres elementos esenciales: el federalismo como instrumento ejecutor del agente colectivo; la aceptación “sine qua non” de la diversidad ideológica en sus núcleos de dirección como organismos prácticos de convivencia institucional, y la integración horizontal de las cooperativas en sus distintas ramas, permitiendo la sinergia que facilite el desarrollo conjunto de servicios que se ajusten no solo a las necesidades locales sino también al fomento regional, construyendo un sistema transversal cooperativo que conservando su pureza doctrinaria colabore en la solución de problemas, que por su importancia, trascienda a la posibilidad de alguna cooperativa en particular como tema especifico.
Propender la integración horizontal de las cooperativas no puede ni debe inquietar de ninguna manera la función de las entidades si se tiene en cuenta que conlleva a ampliar la complementación resultante y necesaria que permita reforzar la presencia del acto solidario, trasladando su influencia a los distintos ámbitos en que estas actúan.
Segundo Camuratti
No hay comentarios:
Publicar un comentario