jueves, 10 de diciembre de 2015

El cooperativismo, la política y la educación Pra. Parte


Mucho se ha dicho sobre el cooperativismo sin entrar en el meollo de  la cuestión, porque prácticamente ninguna versión concreta de  los cooperadores encolumnados en un movimiento, a dicho nada ni a favor ni en contra porque han tenido en cuenta que los principios siempre lo han definido con claridad en su largo trajinar de la vida  institucional.
Para ser fieles al progreso social y al avance metodológico del sistema  cooperativo, La Alianza Cooperativa Internacional fue adecuando sus principios al compás del paso del tiempo ubicándolo en la realidad, social y económica literalmente para expresar los mensajes, modificando circunstancialmente los principios cooperativos para dejar más claro su entendimiento.
Antaño la primer versión de los mismos principios decía “neutralidad política y religiosa” que lo imaginario del sujeto colectivo siempre lo entendió como el tradicional no te metas simplista del individuo; pero en el congreso centenario de la Alianza en 1995 al revisar esos principios, se lo definió para que estuviese  más claro, en “independencia política y religiosa”  de la cooperativa desligando al sujeto el verbo de sus ideas personales.
Esto aun esta inmerso  en el panorama cooperativo en muchos nidos de  cooperadores que haciendo la inversión de la prueba, introducen directa o solapadamente las políticas  “partidistas” en la cooperativa sin discriminar los verbos  torciendo sus principios.
Estas cosas hay que decirlas en tiempo y forma porque el movimiento cooperativo se nutrió en la última década, de las influencias políticas de personajes conspicuos que en nombre de sus entidades, colocaron luego su éxito institucional humano detrás de las banderas del movimiento cooperativo, sustituyendo el nosotros colectivo por el yo personal para ganar espacio político partidista, promovido por el prestigio de su actividad en el cooperativismo incorporando hechos reñidos con la esencia social del sentido solidario   enalteciendo su ego personal, en aras de trasladar intereses propios de la política,  restándole   tareas al sector cooperativo institucional  que le dio lustre.
No cabe ninguna duda que el panorama del movimiento cooperativo no pasa por un buen momento,  porque la inercia de su funcionamiento esta trabada por muchos argumentos que hacen a los sectores externos e internos, y los dos en más o en menos están atravesados por el germen de la política por acción u omisión; mientras el estado mira para otro lado sin tener en cuenta la importancia  de la actividad cooperativa para el desarrollo del país, porque su atención depende solo de  la cooptación de sus dirigentes para el aporte que puedan hacer para las urnas del gobierno de turno.
Los factores externos son varios a saber: 1° Gobierno nacional que no lo tiene en cuenta. 2° El Inaes como organismo que pareciera que no le interesa ni siquiera como control. 3° Las entidades cooperativas de Segundo y Tercer Grado; y en lo interno   las cooperativas de 1° Grado en sus tres niveles, Consejos de Administración, consejeros del mismo y  los funcionarios de nivel superior que no están ganados para servir como educadores de la membresía en general.
Si el estado no esta ganado en la patriada de desarrollar un sistema que es el nervio motor de la economía solidaria, a los demás no se les puede pedir más de lo que hacen.
        Segundo Camuratti                                                (continuara

No hay comentarios:

Publicar un comentario