jueves, 3 de diciembre de 2015

Balance de fin de año


Estando cerca de fin de año pensábamos hacer un balance desapasionado de lo que paso en el lapso de tiempo transitado, para dejarlo escrito y con opiniones concretas de lo que se hizo y como nos fue en la vida de un movimiento cooperativo que siempre hemos tenido en cuenta de lo que fue, de lo que es y de lo que debemos hacer para lograr avances positivos en la gestión, para capitalizar el progreso de un movimiento que es esencial en la vida el crecimiento del país.
Pero un movimiento que no se mueve no es movimiento  porque  deja o  mejor dicho fue dejando en el camino los principios que le dan sustento, al abandonar el subjetivo nosotros por el yo  individualista al ser cooptado por políticas partidistas que nada tienen que ver con el factor solidario del cooperativismo, atando el caballo detrás  del carro en beneficio propio olvidando a sus congéneres; cuando el árbol comienza a tapar el bosque  se pierde la noción de lo que significa la sociedad.
Estamos a solo una semana del cierre de una etapa que  anhelábamos que podía convertirse en una epopeya, porque superaba en más de 3 decenios la vuelta a la constitucionalidad democrática de un país, que había afrontado muchos traspiés en su historia pero desgraciadamente llegamos agotados por el esfuerzo y la desazón calzando muletas y bastones para poder sostenernos, confundidos y angustiados, por problemas internos que no se han podido consensuar para lograr la fortaleza espiritual de convivir en paz y armonía.
La renovación política de la facultad democrática de los organismos presidenciales de gobierno en el  2015, admitía prever sinceramente que la continuación de este importante hecho cerraba capítulos trascendentales que llegaban para olvidar épocas pasadas entronadas en el rencor y la. divergencia social.
Pero en este momento la grieta demuestra que sigue abierta y es muy grave desde cualquier punto de vista porque trastoca el entendimiento de la sociedad, demostrando que lo pasado no esta pisado y que resquemores  anteriores están aflorando nuevamente, para generar desencuentros que no ayudan  al anular los ejes de la convivencia ciudadana.
Por esto nos preguntamos; ¿en este escenario social puede funcionar y desarrollarse un movimiento nacido para sostener el factor subjetivo de  la persona humana tratando de  instalar el acto solidario?
Por eso no sabemos calcular los números del balance que debemos hacer porque pareciera que ignoramos la realidad, al pretender sembrar solidaridad en un terreno que no es fértil sin ponerles antes el abono de la educación cooperativa y el trabajo artesanal de los dirigentes.
Algo esta fallando  en el movimiento cooperativo y si no se repiensa hacia donde se va, nos podemos quedar sin solidaridad y sin movimiento.
Segundo Camuratti




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