El
escribir tiene virtudes buenas o malas de acuerdo a la opinión de quien lo lea
o de acuerdo a la interpretación que del escrito hiciese ella o el que lo lea y
lo juzgue, pero hay algo que es esencial
y que mantendrá vigencia de por vida asegurando una cosa que es propiedad
intelectual de quien escriba y lo firme, porque lo acredita por la voluntad
estampada en el papel con la tinta y la imprenta y nadie jamás podrá decir yo lo vi primero, o
desfigurando lo que alguien dijo diciendo lo opuesto de lo que se expreso
escrito.
Creemos
llegando a fin de año que es un buen momento para recordar cosas dichas en
determinadas etapas del movimiento cooperativo dando a conocer cómo se dice o
se actúa para entender el camino que se recorre en el avance de los
acontecimientos.
Este
año no fue distinto a otros por lo tanto los laureles que supimos conseguir no
brillaron como debería serlo para acompañar procesos claros y concretos, en el
crecimiento de la economía solidaria por que al no estar determinada donde
comienza y termina, cubren variables difusas que se bifurcan y aparece enraizada
en el movimiento cooperativo; no hacemos en este momento juicios de valor por
el tema pero la ambigua actitud de los órganos de control del estado suelen
hacer siempre mutis por el foro para no definir lo concreto para que los votos no se pianten.
Hemos
editados Blogs a través del titulo Misceláneas cooperativas del numero 2 al 6
consecutivos de distintas fechas, es decir 5 de ellos, para demostrar la manera
que tenemos de pensar y de encarar el movimiento cooperativo institucionalizado
como tal, y los vericuetos que el estado a través de leyes y otros arbitrios
encausa el ordenamiento funcional del cooperativismo, y otras veces lo
desordena incorporando políticas afines a partidos del mismo palo del
oficialismo.
El
cooperativismo siempre militó en pasajes preponderantes del bien común bajo la
figura de la independencia política en el partidismo; por lo tanto los
cooperadores transitan el libre albedrío tanto en la política, como en la
nacionalidad y la religión de las
personas enarbolando la bandera del altruismo y la solidaridad.
Sin
embargo quien debería ser el custodio fiel de lo que atesora el movimiento
cooperativo en su cultura solidaria, es decir el estado, a través de sus
normativas y controles, la dilapida con la mistura intencionada al mezclar
leyes haciéndolas a su gusto y/o antojo interesado sin sentido común, tratando
de embarrar la cancha con aquel refrán pasado de moda por su ambivalencia
caduca “para que la vamos a hacer fácil si la podemos hacer difícil”.
Sueltos
de cuerpo y negados de mente elaboran el pan de la discordia sin ton ni son
como si fuese el Atila incontrastable del ateneo romano muchos siglos atrás,
modificando la historia que otros escribieron antes, sin haberla conocido.
Posiblemente
en algunos momentos de ocio o quizás de lluvia de las vacaciones pueda servir la
lectura para aclarar cosas que están obscurecidas.
Segundo Camuratti
No hay comentarios:
Publicar un comentario