domingo, 14 de diciembre de 2014

Misceláneas cooperativas 7


El escribir tiene virtudes buenas o malas de acuerdo a la opinión de quien lo lea o de acuerdo a la interpretación que del escrito hiciese ella o el que lo lea y lo  juzgue, pero hay algo que es esencial y que mantendrá vigencia de por vida asegurando una cosa que es propiedad intelectual de quien escriba y lo firme, porque lo acredita por la voluntad estampada en el papel con la tinta y la imprenta y  nadie jamás podrá decir yo lo vi primero, o desfigurando lo que alguien dijo diciendo lo opuesto de lo que se expreso escrito.
Creemos llegando a fin de año que es un buen momento para recordar cosas dichas en determinadas etapas del movimiento cooperativo dando a conocer cómo se dice o se actúa para entender el camino que se recorre en el avance de los acontecimientos.
Este año no fue distinto a otros por lo tanto los laureles que supimos conseguir no brillaron como debería serlo para acompañar procesos claros y concretos, en el crecimiento de la economía solidaria por que al no estar determinada donde comienza y termina, cubren variables difusas que se bifurcan y aparece enraizada en el movimiento cooperativo; no hacemos en este momento juicios de valor por el tema pero la ambigua actitud de los órganos de control del estado suelen hacer siempre mutis por el foro para no definir lo concreto para que  los votos no se pianten.
Hemos editados Blogs a través del titulo Misceláneas cooperativas del numero 2 al 6 consecutivos de distintas fechas, es decir 5 de ellos, para demostrar la manera que tenemos de pensar y de encarar el movimiento cooperativo institucionalizado como tal, y los vericuetos que el estado a través de leyes y otros arbitrios encausa el ordenamiento funcional del cooperativismo, y otras veces lo desordena incorporando políticas afines a partidos del mismo palo del oficialismo.
El cooperativismo siempre militó en pasajes preponderantes del bien común bajo la figura de la independencia política en el partidismo; por lo tanto los cooperadores transitan el libre albedrío tanto en la política, como en la nacionalidad y  la religión de las personas enarbolando la bandera del altruismo y la solidaridad.
Sin embargo quien debería ser el custodio fiel de lo que atesora el movimiento cooperativo en su cultura solidaria, es decir el estado, a través de sus normativas y controles, la dilapida con la mistura intencionada al mezclar leyes haciéndolas a su gusto y/o antojo interesado sin sentido común, tratando de embarrar la cancha con aquel refrán pasado de moda por su ambivalencia caduca “para que la vamos a hacer fácil si la podemos hacer difícil”.
Sueltos de cuerpo y negados de mente elaboran el pan de la discordia sin ton ni son como si fuese el Atila incontrastable del ateneo romano muchos siglos atrás, modificando la historia que otros escribieron antes, sin haberla conocido.
Posiblemente en algunos momentos de ocio o quizás de lluvia de las vacaciones pueda servir la lectura para aclarar cosas que están obscurecidas.
Segundo Camuratti

 

 

 

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