domingo, 2 de febrero de 2014

Integración del movimiento cooperativo argentino, una útopia?

                                                                                                                                              Pra. Parte
Nunca se debe partir de los supuestos cuando se anhela discutir y analizar temas importantes, y menos de la cooperación cuando esta nace como un reclamo social claro y evidente de la persona humana, en su afán de progresar mejorando sus medios de vida en la búsqueda de un mundo mejor para todos.
La solidaridad no es precisamente un medio sino un fin al proclamar la hermandad dentro de la gente, sin distingos entre las nacionalidades de unos o de otros, su color de piel o sus ideas, con individuos que se encuentran cooperando   con  conocidos y extraños en una amplitud virtuosa antes nunca vista.
Pero nos queda la preocupación de pensar si esto es así, porque la experiencia nos indica que la integración es difícil en una muestra de que los principios no han calado lo suficiente en todo el espectro movimientista, que al  no ensamblarse adecuadamente se disocia de acuerdo a sus distintas ramas y sus pronunciados objetivos, dejando de lado el factor subjetivo en  cuanto entra al espacio de dimensión  empresaria, dejando de lado  por su tamaño la subjetividad implícita que lleva la cooperación en su esencia.
El otro ingrediente que incide sobre el tema integración es tener que sortear los andariveles de la política retrograda del gobierno, al que no le interesa un movimiento unido para poder manipular a su modo los intereses cooperativos  llevando agua para su molino, optando por desvirtuar al movimiento tratando de cooptar con maniobras pergeñadas a pseudos cooperativistas conspicuos para involucrar a dirigentes y enrolarlos dentro del voto cautivo electoralista  manejando los resultados e instalando el subsidio encubierto dentro de la esfera cooperativista para lograrlo.
Se han introducido partidariamente dentro del movimiento cooperativo argentino elementos complicados con actividades  instrumentadas que se introducen dentro del sistema  no llevando a otra cosa que abrir la discusión de si lo que se hace pertenece y se corresponde con la identidad de la entidad cooperativa.
Por lo tanto no vamos a obviar el desafío aportando nuestro humilde punto de vista sobre el particular: si nos atenemos a lo que define la Alianza Cooperativa Internacional respecto del significado de la organización cooperativa cuando dice; una cooperativa es una asociación autónoma de personas que se han unido voluntariamente para hacer frente a sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes por medio de una empresa de propiedad conjunta y democráticamente controlada, clasificándola además como entidad de servicio sin fines de lucro; definiciones con las cuales coincidimos y estamos totalmente de acuerdo.
Segundo Camuratti
 

 

 

 

 

 

 

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