En distintos
momentos de la historia la carencia de factores sustentables para el individuo
común generados por los sistemas vigentes, especialmente los económicos, obligó
ese individuo a buscar caminos diferentes para hacerlo. Uno de ellos fue
organizarse utilizando el derecho de asociarse con fines útiles como
alternativa válida para resolver esos problemas.
Por ese motivo
la integración de las personas se dio con un fin específico: constituirse en
miembro de un grupo humano con la intención, en la mayoría de los casos
para resolver sus necesidades económicas a través de una
asociación colectiva que dio en llamarse cooperativa, adquiriendo allí la calidad de
participante de una entidad, no de cooperativista.
Pero la instalación
conveniente de esos proyectos no puede realizarse exclusivamente con buenas
intenciones, deseos ó el acuciamiento de la necesidad; para que ciertamente
funcione la entidad cooperativa se necesita organizarla dentro de los cánones
fijados por la sociedad como emprendimiento sostenible de origen social. Para
lograrlo hacía falta conocimientos y eso solo abría de conseguirse invirtiendo
la ecuación propia a través de la formación del individuo orientándolo con el
fin específico incorporando la educación, en este caso la cooperativa.
Esta lo llevó
a ir asumiendo en los principios cooperativos la experiencia para pensar y
actuar colectivamente, evaluando sus acciones y asociándolas en sintonía al
marco incuestionable que fijan esos preceptos; al hacerse cargo de estos
conocimientos puede decirse que ese componente de la entidad cooperativa recién
comienza a adquirir la formación necesaria para llegar a convertirse en un
cooperativista; por eso decimos “que no nace, se hace”.
La
reformulación de los principios cooperativos dados en el Congreso Centenario de
la Alianza
Cooperativa Internacional realizado en Manchester en el año
1995 amplía su acepción, adecuando los mismos a una concepción más subjetiva de
las necesidades de los cooperadores, haciendo centro en las exigencias del
individuo y la sociedad en el contexto del mundo actual.
1) Libre
membresía; 2) Democracia cooperativa -un hombre, un voto-; 3) Participación
económica de todos los asociados y justicia distributiva; 4) Autonomía e
independencia de toda ingerencia política; 5) Educación, información y
capacitación; 6) Integración de la cooperación entre cooperativas y; 7) Compromiso
e interés con la comunidad.
Podríamos
decir que el marco conceptual de estos nuevos principios rompe con el paradigma
individualista del mundo moderno porque hace centro con todos sus efectos,
tanto en el asociado como en la sociedad, llevando una nueva manera de actuar
al campo colectivo de la cooperación.
Adoptar este
pensamiento modifica el aspecto cultural del individuo inculcando en él, con
más razón que nunca, el sentir solidario del acto cooperativo y estos
principios definen por su importancia algo así como una refundación del
pensamiento de la Alianza Cooperativa
Internacional porque contribuyen con ello a convertirlo en una concepción
distinta al vínculo de la empresa, con el sector social de la humanidad.
Hasta ahora
hablamos de la incidencia de la educación en el asociado de una entidad
cooperativa para que cumpla su función de adherente a un sistema sin fines de
lucro en el papel de obtener los diversos servicios que esta presta; pero las
cooperativas en su organización constitutiva tienen un estatuto y de acuerdo a
ellos deben ser regidas por un consejo de administración salido de las filas de
los asociados, que tienen que cumplir en la práctica con la administración de
la entidad, colectivamente, en la función para lo cual se los designen y por lo
tanto serán los encargados de la gestión de la misma.
Esos
consejeros habrán de capacitarse para cumplir su gestión y para su formación,
si es que no la tienen, es muy probable que necesiten adquirir conocimientos
administrativos propios de la empresa a asumir que deben estar en consonancia
con la esencia de la propiedad cooperativa; es dable admitir que esa capacitación
debe provenir indefectiblemente a través de la educación cooperativa orientada
con esos fines.
Segundo Camuratti
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