miércoles, 4 de julio de 2012

Porque se mezclan los tantos 3ra Parte


Decíamos en el Blog anterior que se hace difícil conocer la realidad en números de la composición pormenorizada de la cantidad de entidades genuinas que integran el movimiento cooperativo argentino, dado que siguen faltando datos esenciales que acredite su exacta actualidad para permitirnos establecer  la verdadera dimensión del mismo.
Los datos manifestados por el censo del año 2007 distan mucho de establecer un parangón con lo que se dice y sucede actualmente; mencionábamos que de ahí en más  nos íbamos a manejar con los datos que surgieran de  las declaraciones que oportunamente hiciese el Presidente del INAES Dr. Patricio Griffin, pero en la medida que avanzamos en el análisis de la situación cada día nos encontramos más confundidos.
El Presidente del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), doctor Patricio Juan Griffin, precisamente en Octubre de 2011, cuando pronuncia una charla en Buenos Aires en el seminario sobre “Políticas de lucha contra el lavado de activos y la financiación del terrorismo”, que fuera organizado por la SIGEN (Sindicatura General de la Nación) y del cual participaron también el presidente de la UIF, (Unidad de información Financiera), José Sbatella; el titular de la CNV, (Comisión Nacional de Valores) Alejandro Vanoli; el Superintendente de Seguros, Francisco Duraron, y el Rector de la Universidad Nacional de San Martín, Carlos Ruta.
En el transcurso de esa charla, el funcionario nacional aportó datos que en Argentina  se desconocían hasta ese momento, al expresar que “de las 38.000 cooperativas existentes, hoy tenemos con matricula vigente a 17.500, mientras que 21.000 tienen matricula cancelada o suspendida”
Verdaderamente estos datos asombran por su magnitud, (tanto en más como en menos), porque de la información del INAES no surgen, lo que nos hace pensar que el movimiento está viviendo una ficción en la figura de su integración.
Es cierto que en el último quinquenio se han creado una infinidad de cooperativas de distintas ramas conjuntamente con sectores propiciados por el estado, que debieran ser llamadas seudo cooperativas porque sirven para incluir personas excluidas de la actividad laboral, gestionadas a través de subsidios del estado u otro tipo de políticas.
Pero lo que mueve a la reflexión es la disparidad de los datos y la veracidad de los mismos y a que atenernos para hacer comparaciones sobre la situación actual; lo ideal sería que el INAES informe periódicamente o anualmente como balance de situación, cuales son las cifras finales a las que se llega y porque.
A tanto a transcendido el  tema, que sorprenden las comunicaciones que invocan esos dichos del Presidente del INAES, tampoco desmentidas, que de ser cierto coloca  negro sobre blanco en la historia al movimiento cooperativo argentino actual.
Solamente aparecen dentro de los medios de comunicación privados las denuncias superfluas  nunca desmentidas, del dislate del otorgamiento de  importantes subsidios a entidades que están coordinadas por la política partidista, en un derroche asistencialista más que solidario, que nada tiene que ver ni que hacer con las cooperativas organizadas.
Pero como no entendemos, si es cierto,  porqué se hacen estas cosas, pensamos que este acto solo  lleva implícito el rédito político de la intervención estatal a través de los subsidios que los transforman luego en el pago a cuenta de favores pervirtiendo al cooperativismo y  atándolo  al voto cautivo tomando como rehén a la gente.
Por eso hicimos tanto hincapié para el llamado a un Congreso del movimiento cooperativo argentino que dilucide el estado de situación actual y el posicionamiento ideológico e institucional del movimiento.
Segundo Camuratti

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