Posiblemente, el paso del
tiempo corra mas velozmente de lo que desearíamos; pero esto es así y hay que
aceptarlo, y más todavía, porque sería imposible obviar los hechos acontecidos
en su transcurso. Y esto es lo que no podemos ignorar cuando conmemoramos el
90° Día Internacional de las Cooperativas el próximo día 7 de julio de
2012.
Por lo tanto lo esencial es
no perder la memoria, que -como fiel testigo- nos tiene que acompañar
permanentemente en cada uno de los momentos vividos, recordándonos hechos, a
veces gratos y otros quizás no tanto, que nos permitan alimentar la firmeza que
nos lleve a continuar las tareas, convencidos detrás de los objetivos claros
que nos plantea la cooperación, partiendo de la base qué, “Para los pueblos que no tienen memoria se les hace
muy difícil escribir su historia”.
De allí que volver para
atrás en el tiempo no solo es importante porque nos permite evaluar aquello qué
quisimos ser, sino también para
cotejarlo con la realidad actual y sacar las conclusiones necesarias que nos
lleven a determinar si cumplimos con los objetivos propuestos.
Hacer
un enfoque distinto o lectura diferente
de la doctrina cooperativa sería incorporar un factor ideológico negativo que
luego se manifiesta en la actividad de la cooperativa como tal, trasformando su
razón de ser; por lo tanto, para que sea válido todo análisis que se intente
realizar sobre la cooperativa, debe
tener un alto índice de subjetividad, donde el valor de la persona humana en primera
instancia siempre debe expresarse por sobre el producto del mercado.
Por lo tanto,
continuamente debe ser responsabilidad de los cooperadores hacer un
relevamiento preciso sobre la aplicación de los principios cooperativos y tenidos en cuenta para que esos valores
universales se expresen en la acción de las entidades que tienen una sola
prioridad: el acto cooperativo; porque éste no implica una mera operación de
mercado, sino que cubre el espacio de servicio social.
Está comprobado en los
hechos que el cooperativismo ha contribuido en los esfuerzos por encontrar
soluciones reales a los problemas de pobreza y exclusión social como
alternativa y aliciente de democracia económica, de diálogo y de impulsor
activo en el proceso de paz.
En tiempos donde se hace
necesaria la unidad de todos los argentinos trabajando hoy mas que nunca por el bien común, sería fundamental para
evitar la fragmentación de la sociedad y dotar de contenido social a todas las
situaciones que se presenten, debemos
pedir que al cooperativismo se le permita ocupar el lugar que le corresponde,
para que pueda contribuir mediante su opinión, sus valores y principios que han
sido y son ejemplo de respeto, tolerancia y genuino ejercicio de la democracia
participativa; por lo tanto que mejor para homenajear al cooperativismo en este, su día internacional, por continuar
esgrimiendo su acto solidario en todos
los lugares que podamos ofrecerlo.
En ese marco la cooperación debe surgir como un instrumento insoslayable para dar el cauce solidario
de ésta a la creación y distribución
equitativa de la riqueza. Teniendo siempre en cuenta que se trata de una tarea que
no es exclusiva del cooperativismo; es un desafío para la sociedad en su conjunto.
Muy lejos de haber puesto un punto final a la
historia, los cambios políticos, sociales, económicos y culturales que han
tenido lugar en la última década pero que
aun no alcanzan, ponen en evidencia la necesidad de encontrar caminos nuevos y
modelos superadores que consensuados pongan en armonía la producción, el consumo y el cuidado de la naturaleza para
la satisfacción de las demandas crecientes de los pueblos y que los avances
tecnológicos sirvan al bienestar de
todos los habitantes, no solo para algunos.
Segundo
Camuratti
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