lunes, 10 de enero de 2011

Hora de pensar en serio


Todo sigue igual, pareciera que el movimiento cooperativo argentino a través de sus dirigentes sigue con la tónica de siempre, a la espera de los acontecimientos en vez de allanar por si mismo el camino avanzando en la búsqueda del crecimiento con calidad y armonía del estamento que lo agrupa.

En toda organización que se precie de establecer un conglomerado unido y hegemónico de conductas principistas que fortalezcan su continuidad, se debe buscar el método correcto para impulsarlo con los mecanismos adecuados para lograrlo.

Un movimiento que desde su mismo inicio trató de ubicarse a la vanguardia de los países sudamericanos, no consiguió encontrar con regularidad las vías necesarias para elaborar el consenso común que lo habilite.

Tal es así, que siempre fue remiso a tomar las iniciativas que lo condujeran a buen puerto.

Por eso no es casual que no pudiesen reunirse regularmente en congresos para discutir las políticas inherentes para constituirse como verdadera fuerza económica social en los ámbitos de poder.

Hasta el momento solo consiguió reunir en congresos su estrato social en tres oportunidades con disímiles espacios de tiempo entre uno y otro.

Casi en las postrimerías del año 1983, durante la dictadura militar, se consiguió hacer lo que se dio en llamar el primer Congreso Argentino de la Cooperación, como tal, que debatió desde las necesidades del movimiento cooperativo hasta el modelo que país que anhelaban los cooperadores, haciendo la entrega de las conclusiones arribadas en manos del presidente constitucional que llegaba al poder suplantando a la dictadura militar.

Cinco años después, en 1989, se realiza el segundo Congreso, y el tercero se pone en marcha con una declaración del 3 de julio de 2002 fechada en Corrientes, funcionando en el 2003 y clausurándose en el 2004, con las consabidas declaraciones y propuestas que fueron consolidadas y agrupadas en un libro aparecido en la final del mismo año.

Posteriormente en el año 2006, se reedita el mismo libro ampliado con las declaraciones del Congreso de 1989, constituyéndose prácticamente en el manual de buenas intenciones en el pensamiento del movimiento cooperativo argentino.

En lo que podríamos llamar prólogo del libro aparecen las declaraciones de los dos presidentes de las confederaciones que auspiciaron los respectivos congresos., Cooperar y Coninagro.

En ese prólogo uno de las presidentes Juan Carlos Fissore, de Cooperar, declara que “Los logros obtenidos a través del Congreso 2004 son la base, el cimiento del Congreso Argentino de la Cooperación 2007”. Agregando que “El CAC se seguirá convocando cada cuatro años, de manera tal que tendrá continuidad, manteniendo viva la llama de los principios cooperativos”. Posiblemente su optimismo lo haya superado porque los nuevos Congresos Argentinos de la Cooperación a pesar de los años transcurridos todavía no están en gestación; por eso hablamos del manual de buenas intenciones.

Por otra parte, mientras la Alianza Cooperativa Internacional manifiesta que la deuda no saldada del cooperativismo es lograr la integración de los movimientos cooperativos, en nuestro país esto ni siquiera se intenta hacerlo.

Sorprende a muchos cooperadores que en el marco de la celebración del Bicentenario de la Revolución de Mayo, punto de nacimiento de la patria, una de las Confederaciones convocantes de los Congresos Argentinos de la Cooperación, Cooperar, en una decisión unilateral presenta el Documento “Por una Argentina solidaria y prospera”, con reflexiones y propuestas para contribuir al fortalecimiento de la economía solidaria en el marco de la celebración histórica.

Esto mueve al asombro, ¿ no hubiese sido mas provechoso y positivo, en ese mismo marco, haber convocado a un nuevo Congreso Argentino de la Cooperación para que el movimiento cooperativo argentino se expresase integralmente en su conjunto sobre el tema, sabiendo que también eran integrantes comprometidos y hoy deudores de la convocación de dicho Congreso?

Así se hace difícil integrar en el país un movimiento cooperativo que se convierta en una expresión auténtica y genuina de la economía solidaria sin estar atravesado por políticas ajenas.

Creemos que mientras los subsidios estatales sigan siendo los facilitadores de los balances de cooperativas, y por lo tanto, los dirigentes puedan dedicar el tiempo y el esfuerzo sobrante de la gestión en otros proyectos, va a ser muy difícil tener otro Congreso Argentino de la Cooperación: se estarán muriendo los principios?


Segundo Camuratti

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