Al tener que prologar esta nueva versión de la Propuesta Cooperativa elaborada por el IMFC, trancurrido un tiempo prudencial de las anteriores, podríamos decir que no hacemos otra cosa que volver sobre temas que fueron y son aportes realizados como deber y obligación ante la sociedad desde la visión de una entidad preocupada por el destino, y a la vez, el modelo de país que anhelamos los cooperadores.
Debemos recordar que los primeros esbozos de la Propuesta elaborada por el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos fueron presentados en el mes de julio de 2.001, durante el acto llevado a cabo por nuestra entidad, para conmemorar el Día Internacional de la Cooperación.
En esos momentos ya se vislumbraba a través de los indicadores económicos y sociales alarmantes, la potencial crisis que habría de sobrevenir si no se tomaban las medidas adecuadas para modificar ese estado de situación del país.
En ese contexto el IMFC delineó un conjunto de medidas destinadas a enfrentar la emergencia y promover una estrategia de cambios esenciales, inspirados en los valores de la solidaridad, la justicia y la democracia. Con esto, el Instituto no hacía otra cosa que poner en práctica aquellas políticas que demandan los principios cooperativos, asumiendo el compromiso patriótico de su razón de ser: servir y defender los intereses del pueblo y la Nación.
Los objetivos fundamentales de la Propuesta eran específicamente dos, por un lado aportar ideas para un diagnóstico de la realidad, y por el otro contribuir a establecer consensos que permitiesen modificar los acontecimientos para bien del país.
Desgraciadamente a fines de 2.001 la crisis se hizo insostenible y estalló una verdadera rebelión que hizo eclosión los días 19 y 20 de diciembre de ese año.
En febrero de 2.002 el IMFC presenta la primera edición de este documento bajo el titulo “Propuesta del IMFC para enfrentar la emergencia y refundar la Nación”, como aporte al esclarecimiento y la solución de los problemas a enfrentar derivados de la crisis económica y social que vivía el país. Con ese acontecimiento comienza una intensa campaña de difusión, tanto hacia el interior del movimiento cooperativo como así también hacia las organizaciones sociales, los partidos políticos, los bloques parlamentarios y la opinión pública en general.
Esto posibilitó implícitamente la apertura de un gran debate, podemos decir de nivel nacional, donde la propuesta se fue enriqueciendo con aportes de otros sectores sociales que llevaron a una segunda edición publicada en 2.003, de la cual se distribuyeron más de 10.000 ejemplares.
Nuevamente en abril de 2.005 se vuelve hacer pública una versión actualizada que siguió recogiendo inquietudes y reconocimiento por parte de múltiples sectores de la sociedad y especialmente del movimiento cooperativo, que vieron en la propuesta posibles salidas a los problemas que los afectaban.
En el mes de julio de 2.008, volvemos con una nueva versión titulada “Propuesta para construir un país con más democracia y equidad distributiva”, no porque queramos desdecirnos de lo dicho anteriormente, sino porque queremos reafirmarlos, ya que mucho de lo expuesto en estos siete años tiene aún plena vigencia. Sin embargo, es justo reconocer que los escenarios que se van presentando son dinámicos y con el correr del tiempo van cambiando. Por lo tanto, en esta nueva edición tenemos en cuenta lo que ha sido concretado hasta el presente, y lo que aún falta para precisar ese modelo de país que anhelamos.
El incentivo que nos habilita para analizar y proponer es la convicción de que el factor colectivo de la cooperación en el decir y hacer - como motor de desarrollo de distintas actividades-, enriquece y fortalece la generación de los hechos y sobre todo, colabora en la tarea de la creación necesaria para mejorar la calidad de vida que necesita el ser humano para progresar en todos los niveles proyectando hacia el futuro.
Es justo y correcto examinar sinceramente los factores derivados del contexto externo, teniendo en cuenta la influencia producida por la globalización económica, instalada prácticamente a nivel mundial, y su incidencia por reflejo en la vida de todas las naciones. Por eso afectan como ejemplo los problemas desatados en Estados Unidos y las expectativas sobre la evolución del crecimiento mundial, la fuerte alza del precio de las materias primas, el sostenimiento de los precios y las situaciones emergentes en América latina.
En consideración de este nuevo estadio nacional y las circunstancias apuntadas, son dignos de apreciar los avances de los últimos años en la solución de distintos aspectos que hacen al bienestar general, que son muchos e importantes, pero que aún no alcanzan para modificar en lo económico el perfil distributivo tal cual se viene dando.
Reconocemos lo actuado en la reconstrucción de la autoridad del Estado luego del colapso de 2.002, el saneamiento de la Corte Suprema de Justicia, el juicio a los responsables del Estado terrorista, el drástico descenso de la desocupación, la actualización de los ingresos de jubilados y pensionados, el establecimiento de un haber para las personas mayores de 70 años que no tenían ninguno, el aumento del presupuesto educativo, la creación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología, la política exterior independiente en línea paralela con los gobiernos democráticos de Sudamérica, entre otros; pero faltan muchas cosas más, ya señaladas en las versiones anteriores de nuestra Propuesta que nos preocupan.
Vislumbramos, si se puede decir así, un complejo panorama vinculado a una de las materias pendientes que sobreviven aún: la distribución de la riqueza hecha con equidad.
Hacemos este juicio de valor teniendo en cuenta que, como movimiento, estamos llegando a los cincuenta años de vida dedicados a un sector socio económico del país, la llamada economía social, que siempre tuvo en la solidaridad el elemento fundamental que nos permitió contribuir a resolver problemas para mejorar la calidad de vida de las personas. Es desde ese punto de vista que nos paramos buscando los parámetros propios que permitan sortear las situaciones.
Para ser claros, queremos destacar que la Propuesta Cooperativa no pretende en ningún momento, salir a competir para cambiar modelos instalados obviando las instancias constitucionales de las leyes que la rigen, sino que son opiniones de un sector consustanciado con una manera de pensar alternativa al pensamiento único, tendientes a ir resolviendo posiciones que comprometen a determinados sectores de la sociedad, señalando además, que hay otros caminos a explorar y transitar, y entendiendo que los peajes, cuando haya que pagar por ellos, deben discernirse de acuerdo a la capacidad de tributo de quienes los recorran.
Es verdad que la economía del país crece; pero lo que nos preocupa es el como, porque el crecimiento actual tiene condicionamientos estructurales que hay que remover. La importancia esta dada por modificar las condiciones que nos lleven a un modelo de crecimiento desde la equidad, y donde las empresas de economía solidaria sean tenidas en cuenta como factor prioritario de desarrollo económico y social.
Aportamos estos conceptos y las medidas que damos a conocer en este documento, en el convencimiento de que se hace necesario construir una Argentina con basamentos solidarios, donde impere la democracia participativa de sus habitantes en el marco de una autentica soberanía nacional. En ese sentido está inscripta en el imaginario colectivo de los cooperadores la “Propuesta para construir un país con mas democracia y equidad distributiva” del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos.
Segundo Camuratti. Julio 2008
Debemos recordar que los primeros esbozos de la Propuesta elaborada por el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos fueron presentados en el mes de julio de 2.001, durante el acto llevado a cabo por nuestra entidad, para conmemorar el Día Internacional de la Cooperación.
En esos momentos ya se vislumbraba a través de los indicadores económicos y sociales alarmantes, la potencial crisis que habría de sobrevenir si no se tomaban las medidas adecuadas para modificar ese estado de situación del país.
En ese contexto el IMFC delineó un conjunto de medidas destinadas a enfrentar la emergencia y promover una estrategia de cambios esenciales, inspirados en los valores de la solidaridad, la justicia y la democracia. Con esto, el Instituto no hacía otra cosa que poner en práctica aquellas políticas que demandan los principios cooperativos, asumiendo el compromiso patriótico de su razón de ser: servir y defender los intereses del pueblo y la Nación.
Los objetivos fundamentales de la Propuesta eran específicamente dos, por un lado aportar ideas para un diagnóstico de la realidad, y por el otro contribuir a establecer consensos que permitiesen modificar los acontecimientos para bien del país.
Desgraciadamente a fines de 2.001 la crisis se hizo insostenible y estalló una verdadera rebelión que hizo eclosión los días 19 y 20 de diciembre de ese año.
En febrero de 2.002 el IMFC presenta la primera edición de este documento bajo el titulo “Propuesta del IMFC para enfrentar la emergencia y refundar la Nación”, como aporte al esclarecimiento y la solución de los problemas a enfrentar derivados de la crisis económica y social que vivía el país. Con ese acontecimiento comienza una intensa campaña de difusión, tanto hacia el interior del movimiento cooperativo como así también hacia las organizaciones sociales, los partidos políticos, los bloques parlamentarios y la opinión pública en general.
Esto posibilitó implícitamente la apertura de un gran debate, podemos decir de nivel nacional, donde la propuesta se fue enriqueciendo con aportes de otros sectores sociales que llevaron a una segunda edición publicada en 2.003, de la cual se distribuyeron más de 10.000 ejemplares.
Nuevamente en abril de 2.005 se vuelve hacer pública una versión actualizada que siguió recogiendo inquietudes y reconocimiento por parte de múltiples sectores de la sociedad y especialmente del movimiento cooperativo, que vieron en la propuesta posibles salidas a los problemas que los afectaban.
En el mes de julio de 2.008, volvemos con una nueva versión titulada “Propuesta para construir un país con más democracia y equidad distributiva”, no porque queramos desdecirnos de lo dicho anteriormente, sino porque queremos reafirmarlos, ya que mucho de lo expuesto en estos siete años tiene aún plena vigencia. Sin embargo, es justo reconocer que los escenarios que se van presentando son dinámicos y con el correr del tiempo van cambiando. Por lo tanto, en esta nueva edición tenemos en cuenta lo que ha sido concretado hasta el presente, y lo que aún falta para precisar ese modelo de país que anhelamos.
El incentivo que nos habilita para analizar y proponer es la convicción de que el factor colectivo de la cooperación en el decir y hacer - como motor de desarrollo de distintas actividades-, enriquece y fortalece la generación de los hechos y sobre todo, colabora en la tarea de la creación necesaria para mejorar la calidad de vida que necesita el ser humano para progresar en todos los niveles proyectando hacia el futuro.
Es justo y correcto examinar sinceramente los factores derivados del contexto externo, teniendo en cuenta la influencia producida por la globalización económica, instalada prácticamente a nivel mundial, y su incidencia por reflejo en la vida de todas las naciones. Por eso afectan como ejemplo los problemas desatados en Estados Unidos y las expectativas sobre la evolución del crecimiento mundial, la fuerte alza del precio de las materias primas, el sostenimiento de los precios y las situaciones emergentes en América latina.
En consideración de este nuevo estadio nacional y las circunstancias apuntadas, son dignos de apreciar los avances de los últimos años en la solución de distintos aspectos que hacen al bienestar general, que son muchos e importantes, pero que aún no alcanzan para modificar en lo económico el perfil distributivo tal cual se viene dando.
Reconocemos lo actuado en la reconstrucción de la autoridad del Estado luego del colapso de 2.002, el saneamiento de la Corte Suprema de Justicia, el juicio a los responsables del Estado terrorista, el drástico descenso de la desocupación, la actualización de los ingresos de jubilados y pensionados, el establecimiento de un haber para las personas mayores de 70 años que no tenían ninguno, el aumento del presupuesto educativo, la creación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología, la política exterior independiente en línea paralela con los gobiernos democráticos de Sudamérica, entre otros; pero faltan muchas cosas más, ya señaladas en las versiones anteriores de nuestra Propuesta que nos preocupan.
Vislumbramos, si se puede decir así, un complejo panorama vinculado a una de las materias pendientes que sobreviven aún: la distribución de la riqueza hecha con equidad.
Hacemos este juicio de valor teniendo en cuenta que, como movimiento, estamos llegando a los cincuenta años de vida dedicados a un sector socio económico del país, la llamada economía social, que siempre tuvo en la solidaridad el elemento fundamental que nos permitió contribuir a resolver problemas para mejorar la calidad de vida de las personas. Es desde ese punto de vista que nos paramos buscando los parámetros propios que permitan sortear las situaciones.
Para ser claros, queremos destacar que la Propuesta Cooperativa no pretende en ningún momento, salir a competir para cambiar modelos instalados obviando las instancias constitucionales de las leyes que la rigen, sino que son opiniones de un sector consustanciado con una manera de pensar alternativa al pensamiento único, tendientes a ir resolviendo posiciones que comprometen a determinados sectores de la sociedad, señalando además, que hay otros caminos a explorar y transitar, y entendiendo que los peajes, cuando haya que pagar por ellos, deben discernirse de acuerdo a la capacidad de tributo de quienes los recorran.
Es verdad que la economía del país crece; pero lo que nos preocupa es el como, porque el crecimiento actual tiene condicionamientos estructurales que hay que remover. La importancia esta dada por modificar las condiciones que nos lleven a un modelo de crecimiento desde la equidad, y donde las empresas de economía solidaria sean tenidas en cuenta como factor prioritario de desarrollo económico y social.
Aportamos estos conceptos y las medidas que damos a conocer en este documento, en el convencimiento de que se hace necesario construir una Argentina con basamentos solidarios, donde impere la democracia participativa de sus habitantes en el marco de una autentica soberanía nacional. En ese sentido está inscripta en el imaginario colectivo de los cooperadores la “Propuesta para construir un país con mas democracia y equidad distributiva” del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos.
Segundo Camuratti. Julio 2008
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