domingo, 8 de septiembre de 2013

Hablando de historia


Posiblemente el paso del tiempo corra mas velozmente de lo que querríamos, pero hay que aceptarlo porque por otra parte tampoco existe la posibilidad de no hacerlo; pero lo que no podemos ni debemos hacer es ignorar los hechos acontecidos en su transcurso.
Solemos leer algunos artículos sobre la cooperación, que analizan tangencialmente el comportamiento que ésta adquiere a través de parámetros que no se condicen con la realidad llevando por ello a confundir el centro de la cuestión.
Por lo tanto, cuando tenemos que hablar sobre la cooperación, nada mejor que examinar de donde surgieron los elementos propios que le fueron dando vida, y la ubicaron dentro de la sociedad con la presencia que hoy tiene y las distintas corrientes que la componen.
Como toda propuesta o creación del o los individuos, cuando se ponen en marcha ideas con objetivos direccionados a construir determinados hechos, estos casi nunca han logrado conservar el contexto inicial ni la unanimidad de criterios sobre el fin de lo que se pretendía concretar.
Por lo tanto para hablar de cooperativismo no podemos partir de una foto o de acontecimientos producidos en determinada época, que si bien pueden marcar a fuego un momento en el punto de partida de un modelo, no fueron por si la primera semilla germinada.
La mayoría de quienes trataron y siguen tratando los orígenes de la cooperación parten, si se quiere, del hecho gestado por los Pioneros de Rochdale en 1844.
Pero si retrocedemos el análisis en el tiempo anterior a Rochdale, nos vamos a encontrar que la cooperación fue aplicada, tal vez con distinto éxito, es cierto, pero con las mismas intenciones, por generaciones previas a esa fecha. Más aún, podríamos decir que siempre existió, de manera inmanente en menor o mayor medida en la humanidad.
Posiblemente por ello, no es tenido en cuenta que hubo otros actores importantes en la historia de la cooperación, que merecen ser considerados en esta etapa que pretendemos transitar, que no aspira a cumplir de ninguna manera un papel revisionista, pero sí llevarnos a las fuentes buscando el origen de los hechos.
Las duras condiciones de vida implantadas por la revolución industrial en el siglo XVlll y la gran injusticia social que generó ese hecho estimularon una nueva forma de pensamiento igualitario, encarnado y difundido de alguna manera por aquellos que en determinado momento fueron denominados como socialistas utópicos, basados en la obra utópica de Tomás Moro. (la utopía).
Llamados así por su romanticismo e idealismo, concebían una sociedad perfecta de la cual debían participar todos los hombres y mujeres sin excepción, donde el humanismo, lo moral, lo ético y la solidaridad fuesen el modelo, agregando a esto como esencial la necesidad de la propiedad común. En esos claros conceptos podemos encontrar las bases sustentables de la cooperación.
Bueno es tener en cuenta, que uno de los ganados por las influencias de esta corriente europea fue Esteban Echeverria, quien las trajo a nuestro país alrededor de 1830.
Segundo Camuratti 

                                                                                    

 

martes, 27 de agosto de 2013

La identidad de la cooperativa


Cuando se analiza la identidad de la cooperativa es bueno recordar algunos elementos porque a veces notamos que la realidad es otra muy distinta, al estar inmersos en el sistema capitalista y como reflejo del régimen, muchas cooperativas han tomado el camino de la adaptación al mismo, incluyendo en su labor cotidiana los vicios y los males de la entidades capitalistas, confundiendo al  sujeto con el objeto.
Cuando así sucede, se estaría fallando en la lectura e interpretación de lo que debería hacerse, equivocando el camino y adoptando maneras de actuar que no se  condicen con el pensamiento subjetivo implícito que personifica  la identidad cooperativa.
La disyuntiva sigue existiendo aún hoy entre lo que representa – si bien puede aparecer como un juego de palabras – la cooperativa empresa o la empresa cooperativa partiendo de la base de cómo empieza y como termina su función.
Son dos modelos de entidades que aunque la inversión de las palabras las asimilen no responden a la misma concepción.
Por un lado, esta la  cooperativa empresa estructurada como sujeto de un fin en si mismo, que al adaptarse al sistema dominante se constituye en empresa capitalista, modificando su manera de actuar al tratar como objeto a su membresía; aquí siempre  lo importante es la cooperativa.
Por el otro lado está la empresa cooperativa actuando como objeto de servicio respetuosa de los principios cooperativos, que tiene como función el hacer centro de su gestión en la atención que le brinda el servicio al asociado , el sujeto, cubriendo sus necesidades y tratándolo con equidad y solidaridad como corresponde al mostrarlo como un ente colectivo; a la vez que lo acompaña en su preocupación por los demás en la sinergia del trabajo conjunto y  lo ayuda  a construir un distinto sistema de vida que contribuye a mejorar su posición social donde aquí si lo importante es el asociado.
Como se vera el axioma del “el orden de los factores no altera el producto” aquí no cuaja: el orden de los factores si altera el producto.

Segundo Camuratti

viernes, 16 de agosto de 2013

Digno de recordar


Con motivo de cumplirse el día 17 de agosto un nuevo aniversario de la muerte del Gral. Don José de San Martín, nos adelantamos a evocarlo porque la importancia del tema lo amerita, sumándonos por este medio al homenaje que el país le tributa permanentemente, haciendo conocer algunos aspectos de su personalidad – dignos de tener en cuenta - encarnados en su gestión libertadora.
El procerato del Gral. San Martín en la historia argentina consagra una vocación puesta en el fundamental propósito de conquistar una patria libre e independiente para su pueblo.
Ese objetivo imperecedero de los argentinos de todos los tiempos –cualesquiera fuesen las circunstancias – se condice con el ideario expresado desde siempre por el movimiento cooperativo.
Guardián de las fronteras de la joven República, fiel custodio de la soberanía nacional y paladín de la libre determinación, la ejemplar trayectoria del Libertador de América constituye una prenda de invalorable vigencia que en un nuevo aniversario de su muerte, queremos poner en consideración desde el cooperativismo a la sociedad argentina a través de la opinión pública en general.
En la coyuntura nacional e internacional harto difícil en que le toca estructurarse, el ejército sanmartiniano puso sus miras en el desarrollo de la riqueza vernácula, y en procurar su constitución y posterior mantenimiento mediante aportes equitativos de acuerdo a la condición social de cada uno de los contribuyentes.
Ese pensamiento de honda raigambre solidaria le confieren el mérito de adalid de “la idea intuitiva de la cooperación” en la configuración de sus planes, según lo sostiene en su biografía el General Bartolomé Mitre.
Su aporte sustantivo a la Declaración de la Independencia, constituye otro inalienable galardón al que debe sumarse el perfil consecuentemente democrático de su pensamiento y de su acción, expuesto en la proclama de Agosto de 1822 al pueblo de Chile, hace precisamente 191 años cuando manifiesta, “que mis promesas para los pueblos que he hecho la guerra están cumplidas: hacer su independencia y dejar a su voluntad la elección de sus gobiernos”.
Las inquietudes de este singular arquetipo apuntan a la unidad de acción a través de la integración de todos los sectores, ratificando otro de los principios fundamentales del movimiento cooperativo.
Es propicia la oportunidad para hacer la consideración de sus meritos diciendo que el mandato y el ejemplo concretos de San Martín son invulnerables y estarán siempre vigentes. Solo el esfuerzo y el trabajo común y cotidiano – en este caso el de las organizaciones cooperativas – con la razón y el sentimiento puestos en una Argentina de ascendente proyección futura podremos ofrecer a nuestro país, a la América y al mundo, el autentico ideal sanmartiniano de una nación en paz, unida y prospera”.
Demás esta decir a pesar del tiempo transcurrido que estos conceptos sostenidos por los valores y principios de la cooperación, siempre deberán tener plena vigencia dentro del movimiento cooperativo argentino.
Segundo Camuratti

jueves, 8 de agosto de 2013

Sentido común


Se escribe o se dice sentido común como una definición hegemónica del pensamiento humano del colectivo, cosa que si se piensa y se analiza permite llegar a la conclusión de que cuando se enuncian esas dos palabras se disfraza, o si se quiere, se dice una falacia que conlleva una tremenda contradicción en la expresión y el efecto.
Un individuo que vive en los ámbitos tan diversos  de la sociedad va condicionando, quiérase o no, su razonamiento, y si no se adapta por lo menos se adecua  al entorno que  lo circunscribe, y forma su propia manera de pensar y de expresarse  y también  actúa desde la escuela en primera instancia si es que va, dentro de los vaivenes económicos y sociales con que lo presiona la sociedad.
Por lo tanto cada cual adquiere su propia idiosincrasia que puede diferir en mucho del ídem de los demás; por eso se debe definir que es el sentido común generalizado en el decir como si fuese un dogma analítico  que  agrupa el pensamiento humano como conjunto.
Podemos decir con fundamentos cuando se lo pronuncia al diversificar que es una antinomia: ¿puede tener el mismo sentido común aquel que vive en una villa de emergencia, que el que mora en un barrio privado o en una gran ciudad? jamás.
Estas cosas dichas así nos llevan a deformar la realidad igualando con el rasero a la humanidad como si fuese desde un paraninfo, ocultando las miserias de un mundo desigual y por eso hay que tenerlas en cuenta.
Un mundo desigual donde albergan todos: los que tienen riquezas y los desposeídos que no tienen nada, y el verbo que  tratando de ser común para darle más valor a lo dicho pretende cosificar desde lo vulgar a lo serio, y los iguala en la manera de pensar y de sentir y esto debe cambiarse, la realidad debe expresarse tal como es, no igualándola con el rasero.
Aquellos que llegan a la cooperación no lo hacen a través del sentido común porque van buscando otros parámetros y argumentos que no son  universales porque están enrolados dentro de los que  anhelan  cambiar la realidad partiendo de la base de modificar primero su propia realidad.
Adquieren la entidad necesaria habilitando que su salida nunca puede ser individual, porque esto solo no alcanza, por lo tanto parte en la búsqueda del encuentro colectivo que permita agrupar fuerzas al enfrentar la decisión que lo lleve  a cumplir sus deseos para vivir mejor.
Ese paso es el inicio del proceso que lo lleva a la instancia superior de modificar la realidad que lo oprime y no se corresponde con ningún sentido común de un sistema que lo maltrata pretendiendo expulsarlo de sus entrañas.
Por eso el avance de la cooperación tiene una base de sustento poblacional distinta que ya parte de un concepto; tentar a sus coterráneos para incorporarse no solo a el sino a integrarse, sí a integrarse por un camino alternativo para llegar a la inclusión a través del trabajo, partiendo muchas veces  desde la nada para hacer de ese eje el valor fundamental de un razonamiento conjunto con otros seres que confíen también en sus propios sentidos que al igual que el, buscan resolver los problemas que  acucian  su supervivencia, y por esto difieren con el sentido común general.
Segundo Camuratti

 

 

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 31 de julio de 2013

El significado de la solidaridad


Entendemos que siempre es el momento adecuado para recordar el significado cuando ponemos bajo el rotulo del mensaje el sentir solidario con que estamos escribiendo estos mensajes, haciendo conocer opiniones personales con planteos que pueden ser discutibles en toda instancia y dimensión, pero sin perder de vista el análisis del elemento subjetivo.
Hoy más que nunca se hace necesario insistir y trabajar en la difusión de las ideas, para lograr que estas se constituyan en el baluarte y el aporte del pensamiento del imaginario colectivo en el esclarecimiento sobre que modelo debe incorporar la sociedad para establecer el equilibrio social.
Debemos instalar en la conciencia la esencia de que los sectores populares sean quienes lideren los movimientos sociales –siempre los más que menos tienen- con instrumentos de transformación, es decir las ideas, reivindicando el hecho de asumir la modificación del actual sistema injusto y carente de equidad en la distribución de la riqueza por otro más solidario.
Para disimular su condición la intolerancia de los que niegan la transformación fabrica argumentos cuando no los tiene para sostener al modelo, pero la historia enseña que se podrá atrasar el reloj pero no se puede impedir que el tiempo avance.
Los cooperadores no podemos de ninguna manera, aceptar esta realidad con resignación, como una fatalidad de la naturaleza.
Se debe tener en claro algo que es inherente a la persona humana y que ni la revolución tecnológica ni el adelanto de la ciencia podrá reemplazar, a menos que este avance logre sustituir en todos los ordenes al individuo   transformándolo en un robot; la solidaridad.
Damos por descontado que el sujeto solidario al cual nos referimos trasciende el acto cooperativo – ya de por si incluido- ingresando dentro del quehacer de los individuos en su comportamiento de la sociedad donde habita.
Para hacerlo más sencillo de comprender diríamos que debemos tener en cuenta que la solidaridad no es caridad, porque es muy frecuente comprobar que se confunden estas cualidades como sinónimos.
La solidaridad se encuadra en una acción recíproca, es dar para recibir, como un hecho propio del sentimiento humano tanto en lo material como en lo social.
De la misma manera deducimos también que el trabajo, -elemento esencial en la producción de riqueza- es producto social. Por lo tanto desde  distintas esferas  y en múltiples   actividades diferentes, todos trabajamos para el producto social.
Este producto social después va teniendo propietarios que se quedan con él y otros que se quedan sin nada, siendo estos últimos  quienes luego de toda una vida de trabajo, están en un alto porcentaje con su jubilación por debajo de la línea de la pobreza junto a los restantes convertidos en indigentes o marginales, siendo éste el fenómeno más saliente de nuestra época.
Siempre a sido así en la vigencia del capitalismo, pero ahora el drama es más conmovedor que nunca, siguen faltando políticas que lleven a la reinserción social de todos los excluidos aceleradamente, porque el patrón distributivo de la riqueza instalado actualmente esta divorciado de la equidad.
Para que esto se de así solo hay un responsable, el estado, porque no interviene como debe en la economía a través de leyes y mecanismos regulatorios, que deberían ser también equitativos, que permitan constituirse en el eje principal en la producción y la distribución de la riqueza.
La equidad en todos los órdenes de la vida de un país es el único argumento que nos puede llevar a incorporar la solidaridad dentro de la sociedad para lograr salidas concretas y verdaderas en la actual situación, por eso decimos; “Sin solidaridad no hay futuro”.

Segundo Camuratti

 

 

lunes, 8 de julio de 2013

Cuatro años en la Web


Hace exactamente cuatro años, en junio de 2009, decidimos entablar contacto con la sociedad incursionando en  la Web, a través de un Blog cuya intención principal estaba orientada en hacer conocer opiniones sobre el movimiento cooperativo, su origen, su esencia y su proficua tarea solidaria para contribuir a resolver problemas de la sociedad en determinados sectores sociales, y además a la vez, acompañar la actividad de distintos movimientos sociales identificados con la economía social.
Entendemos que transitamos cuatro años aportando opiniones, como decíamos, con conocimientos ciertos sobre los temas esbozados en las 148 entradas realizadas hasta el presente, es decir, no tocando de oído sino exponiendo desde lo vivido como experiencia dentro de los diversos  movimientos cooperativos, tanto en el orden nacional como en el internacional, auscultando lo bueno y lo malo de lo realizado por ellos hasta el presente.
El objetivo fue y sigue siendo la intención de demostrar con elementos, que la pretensión no es solamente exponer críticas sobre lo que se hace, (sino alertar desde el juicio constructivo sobre lo que no se hace) haciendo propuestas para resolver los problemas pendientes que en demasía  deben afrontar las cooperativas.
Nunca nos asaltaron las dudas del famoso personaje de Shakespeare, el ser o no ser; porque siempre supimos lo que queríamos ser y hacer, como motivo nos acompañó  la protección del  blindaje   proporcionado por el genuino  acto cooperativo, enmarcado en el gesto amplio y solidario de la cooperación
Las fuerzas morales de las que nos hablaba ese gran maestro de la juventud argentina de nuestra época - haciendo honor al tiempo vivido – José Ingenieros, aún están intactas y nos acompañan defendiendo los principios cooperativos, únicos preceptos que validan la cooperación como elemento transformador de la sociedad.
Con estos conceptos habremos de seguir, machacando  y teniendo en claro lo que es y/o debería ser, para bien del movimiento cooperativo y los millones de cooperadores que actúan y creen en el.
Segundo Camuratti

 

sábado, 6 de julio de 2013

91° Dia Internacional de las cooperativas


El 6 de julio de 2013 se celebra el 91° Día Internacional del Cooperativismo de la ACI y el 19° Día Internacional del Cooperativismo de las Naciones Unidas, con el lema: "La empresa cooperativa se mantiene fuerte en tiempos de crisis".
Bueno es recordar que quienes llevaron la moción de instituir un día para recordar el significado de la cooperación fueron los representantes argentinos que concurrieron al congreso de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) realizado en Suiza en la ciudad de Basilea en septiembre de 1921, adoptándose allí producto de esa propuesta, conmemorar en todo el mundo el Día Internacional de la Cooperación. Luego de algunos vaivenes para unificar la fecha adecuándola a un orden mundial, la reunión del Comité Ejecutivo de la Alianza realizado en 1922 estableció definitivamente la celebración acordando la fecha, a la estacionalidad del primer sábado de julio de cada año. "Para que en una misma fecha en todo el mundo, se demostrase la solidaridad de los cooperadores y la eficacia de su organización como medio de emancipación económica y garantía de paz universal".
Como lo hacemos anualmente los cooperadores en Argentina no podríamos dejar de pasar desapercibido el Día Internacional de la Cooperación, en este caso el nonagésimo primer, un homenaje que los cooperadores rendimos para recordar un sistema que representa el sentir de un amplio sector de la humanidad, que con su actividad y actitud, enaltece a las personas y contribuye al desarrollo humanista de quienes lo practican.
Celebrarlo significa además reunirnos con la trascendencia de una doctrina, que ha contribuido en mucho a inculcar dentro de la sociedad el genuino acto de la solidaridad.
Es un alto en el camino que lo hacemos teniendo en cuenta que esta evocación, no puede representar otra cosa que el homenaje correspondiente a rememorar el acontecimiento, porque este día no modifica en general por sí la esencia de lo que significa la cooperación; la construcción se hace de manera permanente, día a día, poniendo en práctica y aplicando los principios y los valores que le dan vida.
Partimos de la base de que el sentido de la cooperación representa la oposición al individualismo extremista que domina a la sociedad, especialmente la actual; que sin desmerecer un ápice lo colectivo contribuye a afirmar el derecho de la persona a su individualidad, en un contexto de solidaridad y fraternidad, rechazando el pragmatismo que hace del utilitarismo el medio que pretende encarnar como criterio de verdad en el pensamiento del individuo.
No es eventual ni tampoco nuevo, podría decirse que la cooperación siempre estuvo presente en la vida del ser humano desde que tuvo uso de la razón.
Hoy mas que nunca debemos trabajar en la difusión y debate de las ideas, llevando a que éstas se constituyan en el aporte y el baluarte de nuestro entendimiento para el esclarecimiento de la comunidad, esa tarea es indispensable dentro de una sociedad que de muchos años a esta parte esta siendo influenciada mediaticamente por quienes, en el mejor de los casos proponen cambiar algo tratando de cuidar de que lo que se cambie no perjudique sus intereses, que no son precisamente los intereses de los sectores que menos tienen.
Estamos transitando etapas preocupantes en el camino de la recuperación del país dentro de múltiples contradicciones que hacen temer el modelo de lo que se desea o pretende como país.
Pareciera que el eje central sobre el que giran los proyectos político-económicos, no es otro que el crecimiento del país global, sin tener en cuenta las diversidades que se dan en las distintas capas sociales que conforman el marco socia
Solo el avestruz comete el error de esconder la cabeza para no ver la realidad porque por mas que se vayan acortando las distancias en determinados sectores, a este ritmo, las brechas tienen tal magnitud que llevará muchos años cerrarlas, en tanto importantes sectores sociales sufren las consecuencias.
Si no se pasa de la etapa global a lo local no hay solución ni salida, porque el tema es uno solo, no es que no se pueda sino que no se quiere, o no se tiene la valentía para hacerlo.
La dinámica que pretende introducir el capitalismo a través de sus políticas, intenta evidenciar que el crecimiento económico es el elemento esencial para generar bienestar, pero está demostrado que este crecimiento económico no produce por sí sólo condiciones de progreso social para todos, ya que se presenta acompañado de la exclusión y la inequidad social en el más alto nivel.
Quiérase aceptarlo o no en menor o mayor medida, estamos siendo afectados por la globalidad de una crisis que trasciende fronteras.
Se hace necesario repasar hechos por los cuales el movimiento cooperativo viene trabajando de mucho tiempo a esta parte, en la búsqueda de salidas a las necesidades que determinados sectores sociales demandan.
Es relevante en esta etapa analizar que  cada vez más personas están eligiendo el modelo de empresa cooperativo para responder a las nuevas realidades económicas.
¿Por qué son las cooperativas capaces de sobrevivir e incluso prosperar en situaciones de crisis e incluso más allá?
Porque este es el verdadero  modelo; la empresa cooperativa es un modelo de empresa alternativo que en lugar de centrarse en los beneficios, se centra en las personas, incrementando el poder de las personas en el mercado, mientras guía sus operaciones sobre la base de los valores y principios cooperativos y solidarios.
Al hacerlo, están demostrando que el negocio cooperativo es sostenible y que las empresas basadas en valores éticos, pueden tener éxito y contribuir a la recuperación económica sostenible.
Economistas, el mundo académico y la comunidad internacional están desesperados buscando respuestas sobre la forma de estimular una recuperación mundial y, al hacerlo, están empezando a cuestionar el actual modelo económico que ha perdido la confianza de los responsables políticos, así como de la mayoría de las personas.
Se trata de analizar la regulación de los mercados y en particular, de las instituciones financieras, para garantizar operaciones más éticas y transparentes.
En su búsqueda, sin embargo, también están redescubriendo y reconociendo el potencial de las cooperativas para contribuir de manera significativa a un nuevo sistema económico.
También reconocen su contribución a la recuperación de los países, y cada vez más, estimulan a sus ciudadanos a considerar las empresas cooperativas para sus finanzas, para incrementar su productividad y su bienestar general.
El movimiento cooperativo tendrá que trabajar con los responsables políticos para garantizar que se reconozca la naturaleza específica de las cooperativas comprendiendo su naturaleza contraria al riesgo y con una respuesta política consistente que garanticen que no salgan perjudicadas por los cambios en el entorno regulatorio; sólo con políticas apropiadas las cooperativas seguirán siendo capaces de impulsar la recuperación nacional.
El movimiento cooperativo se enfrenta a una oportunidad sin igual. Debe superar el reto y demostrar que el modelo alternativo de empresa cooperativa es el mejor interprete para solucionar los problemas de las sociedades a través de su principal basamento; la economía social.
Para terminar nos resta preguntarnos; ¿Conocerán estas realidades y serán tenidas en cuenta estas consideraciones cuando asuman los nuevos legisladores electos en la jornada electoral del 27 de octubre en nuestro país? Si lo hacen, se hará justicia.

Segundo Camuratti