jueves, 8 de agosto de 2013

Sentido común


Se escribe o se dice sentido común como una definición hegemónica del pensamiento humano del colectivo, cosa que si se piensa y se analiza permite llegar a la conclusión de que cuando se enuncian esas dos palabras se disfraza, o si se quiere, se dice una falacia que conlleva una tremenda contradicción en la expresión y el efecto.
Un individuo que vive en los ámbitos tan diversos  de la sociedad va condicionando, quiérase o no, su razonamiento, y si no se adapta por lo menos se adecua  al entorno que  lo circunscribe, y forma su propia manera de pensar y de expresarse  y también  actúa desde la escuela en primera instancia si es que va, dentro de los vaivenes económicos y sociales con que lo presiona la sociedad.
Por lo tanto cada cual adquiere su propia idiosincrasia que puede diferir en mucho del ídem de los demás; por eso se debe definir que es el sentido común generalizado en el decir como si fuese un dogma analítico  que  agrupa el pensamiento humano como conjunto.
Podemos decir con fundamentos cuando se lo pronuncia al diversificar que es una antinomia: ¿puede tener el mismo sentido común aquel que vive en una villa de emergencia, que el que mora en un barrio privado o en una gran ciudad? jamás.
Estas cosas dichas así nos llevan a deformar la realidad igualando con el rasero a la humanidad como si fuese desde un paraninfo, ocultando las miserias de un mundo desigual y por eso hay que tenerlas en cuenta.
Un mundo desigual donde albergan todos: los que tienen riquezas y los desposeídos que no tienen nada, y el verbo que  tratando de ser común para darle más valor a lo dicho pretende cosificar desde lo vulgar a lo serio, y los iguala en la manera de pensar y de sentir y esto debe cambiarse, la realidad debe expresarse tal como es, no igualándola con el rasero.
Aquellos que llegan a la cooperación no lo hacen a través del sentido común porque van buscando otros parámetros y argumentos que no son  universales porque están enrolados dentro de los que  anhelan  cambiar la realidad partiendo de la base de modificar primero su propia realidad.
Adquieren la entidad necesaria habilitando que su salida nunca puede ser individual, porque esto solo no alcanza, por lo tanto parte en la búsqueda del encuentro colectivo que permita agrupar fuerzas al enfrentar la decisión que lo lleve  a cumplir sus deseos para vivir mejor.
Ese paso es el inicio del proceso que lo lleva a la instancia superior de modificar la realidad que lo oprime y no se corresponde con ningún sentido común de un sistema que lo maltrata pretendiendo expulsarlo de sus entrañas.
Por eso el avance de la cooperación tiene una base de sustento poblacional distinta que ya parte de un concepto; tentar a sus coterráneos para incorporarse no solo a el sino a integrarse, sí a integrarse por un camino alternativo para llegar a la inclusión a través del trabajo, partiendo muchas veces  desde la nada para hacer de ese eje el valor fundamental de un razonamiento conjunto con otros seres que confíen también en sus propios sentidos que al igual que el, buscan resolver los problemas que  acucian  su supervivencia, y por esto difieren con el sentido común general.
Segundo Camuratti

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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