Se escribe o se dice
sentido común como una definición hegemónica del pensamiento humano del
colectivo, cosa que si se piensa y se analiza permite llegar a la conclusión de
que cuando se enuncian esas dos palabras se disfraza, o si se quiere, se dice
una falacia que conlleva una tremenda contradicción en la expresión y el
efecto.
Un individuo que vive en
los ámbitos tan diversos de la sociedad
va condicionando, quiérase o no, su razonamiento, y si no se adapta por lo
menos se adecua al entorno que lo circunscribe, y forma su propia manera de
pensar y de expresarse y también actúa desde la escuela en primera instancia si
es que va, dentro de los vaivenes económicos y sociales con que lo presiona la
sociedad.
Por lo tanto cada cual
adquiere su propia idiosincrasia que puede diferir en mucho del ídem de los
demás; por eso se debe definir que es el sentido común generalizado en el decir
como si fuese un dogma analítico que agrupa el pensamiento humano como conjunto.
Podemos decir con fundamentos
cuando se lo pronuncia al diversificar que es una antinomia: ¿puede tener el
mismo sentido común aquel que vive en una villa de emergencia, que el que mora
en un barrio privado o en una gran ciudad? jamás.
Estas cosas dichas así
nos llevan a deformar la realidad igualando con el rasero a la humanidad como
si fuese desde un paraninfo, ocultando las miserias de un mundo desigual y por
eso hay que tenerlas en cuenta.
Un mundo desigual donde
albergan todos: los que tienen riquezas y los desposeídos que no tienen nada, y
el verbo que tratando de ser común para
darle más valor a lo dicho pretende cosificar desde lo vulgar a lo serio, y los
iguala en la manera de pensar y de sentir y esto debe cambiarse, la realidad
debe expresarse tal como es, no igualándola con el rasero.
Aquellos que llegan a la
cooperación no lo hacen a través del sentido común porque van buscando otros
parámetros y argumentos que no son
universales porque están enrolados dentro de los que anhelan
cambiar la realidad partiendo de la base de modificar primero su propia
realidad.
Adquieren la entidad
necesaria habilitando que su salida nunca puede ser individual, porque esto
solo no alcanza, por lo tanto parte en la búsqueda del encuentro colectivo que
permita agrupar fuerzas al enfrentar la decisión que lo lleve a cumplir sus deseos para vivir mejor.
Ese paso es el inicio del
proceso que lo lleva a la instancia superior de modificar la realidad que lo
oprime y no se corresponde con ningún sentido común de un sistema que lo
maltrata pretendiendo expulsarlo de sus entrañas.
Por eso el avance de la
cooperación tiene una base de sustento poblacional distinta que ya parte de un
concepto; tentar a sus coterráneos para incorporarse no solo a el sino a
integrarse, sí a integrarse por un camino alternativo para llegar a la
inclusión a través del trabajo, partiendo muchas veces desde la nada para hacer de ese eje el valor
fundamental de un razonamiento conjunto con otros seres que confíen también en
sus propios sentidos que al igual que el, buscan resolver los problemas
que acucian su supervivencia, y por esto difieren con el
sentido común general.
Segundo
Camuratti
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