martes, 10 de mayo de 2016

Despues del cisma lo que queda


Siempre es bueno cuando las hecatombes resuenan mas de lo deseado para ir poniendo en guardia a los desprevenidos, que no se condicen ni por asomo con  las situaciones no esperadas de cambios que no ameritan destinos claros y precisos y así nos va.
A  cuatro largo meses del cambio de gobierno todavía subsisten las incógnitas de siempre respecto a las esenciales necesidades de sectores amplios de la sociedad, que no encuentran el parangón liminal que los ubiquen hacia donde y cual será el rumbo que marque la contienda y las salidas para los problemas, porque muchos dirigentes han puesto violín en bolsa y miran para el otro costado haciéndose los desinteresados para no emitir opinión.
Pareciera que existen temas  tabúes que es mejor no tocarlos para no  remover el avispero con el temor de perder posición y quedar desguarnecidos e imposibilitados de  poder subir al tren de los ganadores.
Asombra la liviandad y la ligereza con que se han bajado del caballo, los circunstanciales jinetes metidos en la lid por la falta de ideas de cómo se debe razonar y actuar pensando  en el bien común para  contribuir con su aporte a la solución de problemas que agobian a los que menos tienen.
Cuando todos están complicados y metidos en el  laberinto de la incertidumbre que les impide  ver la luz al final del túnel, nadie piensa en buscar criterios con sentido común que solo la unidad en la diversidad puede proveer la razón y la fuerza, para poder dar los pasos en el  correcto camino buscando  la salida proverbial que los ilumine y acompañe.
Las raras coincidencias de la gestión del entrecruzado eslabón político actual, no refleja la realidad imperante de los hechos porque afectan una parte importante de los elementos fundamentales que coordinan el quehacer del espectro regulador de un país para que pueda trabajar a pleno para lograr un desarrollo armónico y equilibrado para todos sus habitantes.
En la dicotomía canyengue de la política ramplona los dirigentes sumisos al sistema no consiguen reflotar la palabra COOPERACIÓN y rehabilitarla en su desconcierto supino.
A mas de cuatro meses de lanzado el nuevo gobierno no se a conseguido ni siquiera un duende travieso que desde las entrañas mismas del Apocalipsis  se atreva a   nombrar a la solidaridad como un entre propicio que conlleve a  pensar en los demás.
Segundo Camuratti


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