Siempre es bueno cuando las
hecatombes resuenan mas de lo deseado para ir poniendo en guardia a los
desprevenidos, que no se condicen ni por asomo con las situaciones no esperadas de cambios que no ameritan destinos
claros y precisos y así nos va.
A cuatro largo meses del cambio de gobierno todavía subsisten las
incógnitas de siempre respecto a las esenciales necesidades de sectores amplios
de la sociedad, que no encuentran el parangón liminal que los ubiquen hacia
donde y cual será el rumbo que marque la contienda y las salidas para los
problemas, porque muchos dirigentes han puesto violín en bolsa y miran para el
otro costado haciéndose los desinteresados para no emitir opinión.
Pareciera que existen
temas tabúes que es mejor no tocarlos
para no remover el avispero con el
temor de perder posición y quedar desguarnecidos e imposibilitados de poder subir al tren de los ganadores.
Asombra la liviandad y la
ligereza con que se han bajado del caballo, los circunstanciales jinetes
metidos en la lid por la falta de ideas de cómo se debe razonar y actuar
pensando en el bien común para contribuir con su aporte a la solución de
problemas que agobian a los que menos tienen.
Cuando todos están
complicados y metidos en el laberinto
de la incertidumbre que les impide ver
la luz al final del túnel, nadie piensa en buscar criterios con sentido común
que solo la unidad en la diversidad puede proveer la razón y la fuerza, para
poder dar los pasos en el correcto
camino buscando la salida proverbial
que los ilumine y acompañe.
Las raras coincidencias de
la gestión del entrecruzado eslabón político actual, no refleja la realidad
imperante de los hechos porque afectan una parte importante de los elementos
fundamentales que coordinan el quehacer del espectro regulador de un país para
que pueda trabajar a pleno para lograr un desarrollo armónico y equilibrado
para todos sus habitantes.
En la dicotomía canyengue de
la política ramplona los dirigentes sumisos al sistema no consiguen reflotar la
palabra COOPERACIÓN y rehabilitarla en su desconcierto supino.
A mas de cuatro meses de lanzado el nuevo
gobierno no se a conseguido ni siquiera un duende travieso que desde las
entrañas mismas del Apocalipsis se
atreva a nombrar a la solidaridad como
un entre propicio que conlleve a pensar
en los demás.
Segundo Camuratti
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