miércoles, 24 de junio de 2015

Cooperativismo, donde andas?



Estamos llegando a momentos de cambios importantes en lo que resta del año y por lo tanto, aparece la oportunidad  de hacer una evaluación  necesaria sobre el avance calificativo y cualitativo que necesita el movimiento cooperativo argentino, referidos especialmente a mejorar  la identidad y el perfil de las empresas de economía social.
Si tomamos conciencia que el estancamiento en niveles relativos de un movimiento es un retroceso, debería preocuparnos para analizar que es lo que está pasando.
Vivimos momentos trascendentes en la vida del país y cada día que transcurre notamos que el avance transversal de la politización ideológica, influyendo en la actitud de las entidades cooperativas, que están siendo cooptadas por mecanismos que no solo arrastran ideológicamente a los dirigentes, sino también a las entidades embanderándolas en procesos que desvirtúan la esencia de la diversidad conceptual de un movimiento multifacético  que lleva en la mayoría de los casos a asumir a la membresía cooperativa, emblocando al agente colectivo humano  con partidismos selectivos aboliendo la pluralidad doctrinaria del factor cooperativo.
Incide en todo esto la penetración que puede ser legítima si no estuviese condicionada por los subsidios que se suelen dar, conllevando la carga subjetiva intencionada del apoyo político, direccionando así una deformación del sistema cooperativo.
En diversos sitios cooperativos podemos encontrar referencias sobre el movimiento que llegan hasta la crítica, de cooperadores dando cuenta de las necesidades no cumplidas por los organismos rectores, tanto del estado como de las entidades de grado superior, por la inacción respecto de lo que pasa con la educación cooperativa, prácticamente ausente de la escuela pública en muchas provincias del país.
Cuando hacemos centro en la educación cooperativa del individuo, esta no puede pasar solo por el clásico programa de los ministerios respectivos, sino que  debe asentarse en el acompañamiento en la página curricular de la escuela pública sobre lo que es o significa el cooperativismo en el acto  solidario del ser humano; ¿o es acaso que no interesa educar personas con sentido solidario para modificar la cultura individualista formada durante tantos años de individualismo procaz.
¿Formaremos educadores que conociendo los temas sobre las bondades importantes del cooperativismo sean capaces de trasladarlo a los educandos?
El país que crece solo en los índices económicos olvidando la necesidad del cambio cultural modificatorio de la conducta de sus habitantes, se miente a si mismo: junto a la economía debe crecer el individuo como sujeto central del progreso social.
Además, para completar el cuadro sinóptico que cierre la ecuación sobre las necesidades del movimiento cooperativo nos preguntamos; ¿no habrá llegado la hora, después de tanto tiempo y en la etapa que transitamos, (que puede ser de transición para otro modelo de país), que los dirigentes cooperativos llamen a debatir sobre el modelo que anhela el cooperativismo, un país mas equitativo y solidario?
A no ser que se sientan satisfechos de lo actuado hasta el presente y bajen las persianas, convencidos que ellos más no pueden ni saben hacer, si eso es así deberían decirlo para que lo hagan otros.
Segundo Camuratti




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