miércoles, 1 de octubre de 2014

Homenaje a Floreal Gorini a una década de su desaparición


El día  3 de octubre se cumple una década  de la desaparición de Floreal Gorini, uno de los dirigentes más importantes de la historia del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, y porque no decirlo, del movimiento cooperativo argentino, por lo tanto, es una fecha emblemática que no podemos olvidar desde el espacio participativo de Sentido Solidario para rendirle el justo y perenne homenaje a su memoria.
El tiempo pasa velozmente pero no podemos ser dependientes de el cuando  se hace necesario anclarnos en temas que por su importancia  nos trascienden.
Por lo tanto los recuerdos existenciales que los hechos trascendentes  despiertan en la memoria colectiva y  activan la conciencia de los individuos, donde por lógica consecuencia y a través de ello, la sociedad en su conjunto logra mantener  viva y consigue sostener en la historia la imagen de  personas  que marcaron una impronta en la vida de sus semejantes.
Más aún si en  el entorno social surgen los sentimientos generados por la lógica conclusión a que nos lleva el haber tenido la oportunidad de poder estar y trabajar a su lado, el conocer su manera de pensar y de actuar a través de muchos años,  demostrativos  estos en todas las instancias de la coherencia  social digna de aquellos que están convencidos por lo que luchan.
Con solo tres palabras: ética, utopía, transformación, se encierra la trilogía de la enorme construcción ideológica que el llevó a cabo, en sus muchos años de fecunda labor en todos los lugares en los que supo actuar;  gremialismo, movimientos sociales,  cooperativo y en la política.
Debemos reconocer que  tuvo la capacidad, la coherencia y la constancia de saber transmitir el legado de su pensamiento a través de sus escritos, que hoy nos sirven  como manual de tareas y nos permiten continuar a sus fieles seguidores en esa misma línea, que no es otra que la búsqueda de las salidas necesarias para construir otro modelo de país más solidario. La palabra escrita no miente y por lo tanto sirve para certificar que se decía o  pretendía hacer en distintas ocasiones en defensa del cooperativismo y el país.
Allí quedaron grabados los mensajes claros y precisos de las profundas convicciones que el sostenía, y que fueron expresadas a lo largo, podemos decir, de toda su actuación en la vida cuidando siempre no desvirtuar los principios en los cuales creía.
Son precisamente esos principios, de los que no claudico nunca, los que orientaron la vocación de un movimiento cooperativo que marco la impronta del cooperativismo de créditos en nuestro país.  La concepción humanista de su pensamiento entendía que lo económico, no debía ser la vara de medición objetiva de los sucesos que debían afrontar los pueblos; no se podían hacer lecturas que involucraran los problemas sociales sin pasar por el análisis subjetivo de la realidad.
La propuesta de un mundo alternativo y diverso, un mundo que sea justo y sirva para el bienestar de todos y en la vigencia de los principios de la cooperación, que no son otros que la solidaridad, la ayuda mutua y el  desarrollo de una economía social donde los hombres vivan en armonía y negando la obscenidad que permite coexistir la miseria con la opulencia.  
Para que ese nuevo modelo ayude a  construir un mundo distinto, con hombres y mujeres que logren abstraerse del individualismo extremo, del egoísmo y de la inseguridad, dándole vida a una nueva sociedad mas justa para todas y todos.                                 
Todos esos mensajes y muchas cosas más fueron escritas una década atrás y tienen plena vigencia, porque aún hoy no fueron instaladas ni siquiera en el imaginario colectivo de los argentinos, a pesar de la predica de los cooperadores y no escuchadas nunca en los proyectos del discurso electoral de los políticos.
SegundoCamuratti

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