En esos claros conceptos
podemos encontrar las bases sustentables de la cooperación.
Decimos esto con la sola
pretensión de traer a la memoria los socialistas utópicos tal como se los
conociera en la segunda década del siglo XVlll, recordando algunos de esos
nombres y de las ideas fuerza de Saint Simón, Owen y Fourier, orientadas en el
sentido de transformar la sociedad a través del cooperativismo mediante la
comunidad de bienes y la distribución equitativa del producto generado; así entraron
en la historia.
Pero no todo eran utopías
puesto que se hicieron experiencias en diversos lugares del mundo con estas
ideas y fue precisamente muy cerca de Owen donde la mayor parte de sus teorías
se hicieron realidad y perduran hasta nuestros días. En ellos debemos reconocer
a los verdaderos pioneros de la cooperación.
Como todo en la historia
siempre tiene un antes y un después, estos cooperadores sirvieron de modelo
para lo que consideramos el origen de la configuración cooperativa: los
llamados "Pioneros de Rochdale", quienes fueron prácticos, ya no
vieron en la cooperación un instrumento de cambio social, sino una forma de
resistencia, de defender sus magros salarios enfrentando a los monopolios con
cooperativas de consumo.
Los humildes tejedores de la
población de Rochdale, 28 en total, se surtieron de gran parte de la doctrina
de Owen para expresar los “Estatutos de la Sociedad Equitativa
de los Pioneros de Rochadle”, nombre con el cual fueron conocidos.
Colocaron un hito muy
importante en la organización de la cooperación, esto debemos reconocerlo,
porque supieron y consiguieron encasillar un pensamiento dentro de determinadas
reglas, -quizás solo dentro de lo posible-, y lo tornaron realidad a través de
hechos concretos, que le permitieron afianzar ideas que ya habían sido
esbozadas con anterioridad.
Lo hicieron posible en
momentos claves para una sociedad ansiosa de cambios, pero cometieron una
desviación pragmática; trataron de desarrollar el cooperativismo en la realidad
de la crisis del capitalismo de ese momento -años después de los pioneros- y se
dieron normas de cooperación, de actividad, de educación, pero no implantaron
como instrumento permanente la transformación de la sociedad, aunque entre
ellos había debate; justo es decir que cinco de esos tejedores representaban
con su idea al socialismo utópico.
Va a ocurrir así en el
cooperativismo desde entonces,-debates que aún continúan hoy-, porque existen
distintas escuelas de interpretación del cooperativismo.
Partiendo de la base del pensamiento
de los socialistas utópicos desde el siglo XVlll hasta el día de hoy, podemos
eslabonar una larga cadena de realizaciones cooperativas cubriendo un amplio
escenario en el transcurso del tiempo, logrando consolidar una corriente
cooperativa volcada a cumplir la función de servicio como objeto esencial de
los asociados a las mismas, que utiliza además como estandarte la
transformación de la sociedad, que en lo real, no ha avanzado mas allá del
aspecto formal de la identificación hasta ahora.
Con el correr del tiempo
otras corrientes cooperativas en cambio llevan inherentes la imitación de lo
que en lo humano representa la síntesis del proceso biológico de la mutación;
al estar inmersos en el sistema capitalista y como reflejo del régimen diversas
cooperativas han tomado el camino de la adaptación al mismo absorbiendo el
patrón de la economía de mercado, devenido como soporte del proyecto neoliberal
a partir de la década de los años setenta del siglo pasado, incorporando en su
accionar cotidiano los males y los vicios de las entidades capitalistas,
confundiendo al sujeto con el objeto.
Esta referencia nos indica
que el pragmatismo, con diversas variantes, llega hasta nuestros días y está en
la práctica de muchas de las cooperativas actuales.
Segundo Camuratti
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