sábado, 8 de diciembre de 2012

La educación cooperativa en las escuelas 2da Parte


Se confunde cuando desde el imaginario colectivo se incorpora  la visión del cooperativismo como una asociación gremial de un sector de la sociedad y lo confunde como un hecho común; sin tener presente que ello significa desviar el eje del entramado social que lo compone, porque los cooperadores van por más al anhelar construir una nueva sociedad con auténticos valores solidarios que vertebren una equitativa distribución de la riqueza, para  construir  un mundo más igualitario y fraterno.
La educación y especialmente la educación cooperativa, nutre y despierta en el ser humano valores que contribuyen en buena medida a ir formando conciencia en las personas de que el individualismo como esencia, engendra el aislamiento  conduciéndolo  por un estrecho corredor que lo lleva  a separarse  del universo en que vive.
No es pecar de soberbia el pretender esto que decimos, es solo despertar desde lo cognitivo la conciencia del sujeto, para que entienda que  la exaltación  del individuo es solo el producto de los resultados de acertar en las circunstancias que transmiten acciones que llevan a la persona humana, como factor social, a disponer de herramientas para conseguir un mejor sistema de vida.
El mundo cambia y el movimiento cooperativo debe hacer todos los esfuerzos por crecer, madurar, incorporar los mejores avances de la ciencia, la tecnología, y el pensamiento social. Pero lo que no debe cambiar en el cooperativismo es esa razón de ser de su existencia que son los servicios al asociado, la gente, y el pueblo como comunidad; mientras estos estamentos sociales no mejoren como sociedad, tampoco podrá avanzar la cooperación
Sabemos desde siempre que debemos concientizar a los asociados de  las cooperativas, en el sentido de que estas,  deben ser instrumentos de transformación social, llevando su accionar junto con otros movimientos  que también reivindican la necesidad de modificar el injusto sistema actual individualista por otro más colectivo y solidario.
Si tenemos en cuenta esto vamos a llegar a la conclusión de la imperiosa necesidad de que sin la educación cooperativa mediante, vamos a tener  solo cooperadores   estancados  por la práctica rutinaria del trabajo cotidiano  sin perspectivas de futuro.
En cambio distintos serán los cooperadores instruidos como seres  pensantes que estén consustanciados teóricamente con las pautas éticas que fijan los principios que norman a la cooperación, desarrollando  el sentir colectivo y solidario.
Por lo tanto, aquellos educadores que logren trasmitir con su tarea compenetrados en el conocimiento detallado, exacto y real de la esencia y la importancia de la cooperación para el desarrollo de la humanidad, dentro de un mundo cambiante en la búsqueda  permanente de distanciarse de la globalización amorfa que pretende clonar el universo humano, se convierten en genuinos formadores de conciencia para modelar un  nuevo sujeto solidario.

Segundo Camuratti

 

 

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