miércoles, 14 de noviembre de 2012

Algo de historia


Posiblemente  el paso del tiempo corra más velozmente de lo que querríamos, pero  hay que aceptarlo porque por otra parte tampoco existe la posibilidad de no hacerlo;  pero lo que no podemos ni debemos hacer es ignorar los hechos acontecidos en su transcurso.
Solemos leer algunos artículos sobre la cooperación, que analizan tangencialmente el comportamiento que ésta adquiere a través  de parámetros que no se condicen con  la realidad, llevando por ello a confundir el centro de la cuestión.
Por la tanto, cuando tenemos que hablar sobre la cooperación, nada mejor que examinar de donde surgieron los elementos propios que le fueron dando vida, y la ubicaron dentro de la sociedad con la presencia que hoy tiene y las distintas corrientes que la componen.
Como toda propuesta creación del o los individuos por si, cuando ponen ideas con objetivos direccionados a construir determinados hechos, estos casi nunca han logrado conservar el contexto inicial ni la unidad de criterios sobre el fin de lo se pretendía concretar, pero abrieron la puerta para avanzar en el progreso de la humanidad.
En consecuencia para hablar de cooperativismo no podemos partir de una foto o de acontecimientos producidos en determina época, que si bien pueden marcar a fuego un momento en el punto de partida de un modelo, en este caso social, no significaron por si la primera semilla germinada.
La mayoría de quienes  trataron  y siguen aun hoy tratando los orígenes de la cooperación parten, si se quiere entender, del hecho gestado por  los Pioneros de Rochdale en 1844.
Pero para ser honestos con la historia debemos retroceder en el análisis a tiempos  anteriores a lo sucedido en Rochdale, allí nos vamos a encontrar que la cooperación fue aplicada, tal vez con distinto éxito, es cierto, pero con las mismas intenciones, por generaciones previas a esa fecha.
Más aún, podríamos decir que siempre existió, de manera inmanente en menor o mayor medida en la humanidad.
Posiblemente por ello, no se tiene en cuenta que hubo otros actores importantes en la historia de la cooperación, que merecen ser considerados en esta etapa que pretendemos tramitar, que no aspira  a cumplir de ninguna manera un papel revisionista, pero si aportar hechos que nos acerquen a las fuentes en la búsqueda de los orígenes de la cooperación.
La dura condición de vida implantada por la revolución industrial en el siglo XVlll y la gran injusticia social que aportó impulso y cambios en la sociedad  estimulando una nueva forma de pensamiento igualitario, encarnado y difundido de alguna manera por aquellos que en determinado momento fueron denominados como socialistas utópicos, basados en el libro escrito por Tomas MoroLa utopía.
Llamados así por su romanticismo e idealismo, concebían una sociedad perfecta de la cual debían participar todos los hombres y mujeres sin excepción, donde el humanismo, lo moral, lo ético y la solidaridad fuesen el modelo, agregando a esto como esencial la necesidad de la propiedad común.
En estos claros conceptos podemos encontrar las bases sustentables de la cooperación. Bueno es tener en cuenta, que uno de los ganados por las influencias de esta corriente europea fue Esteban Echeverria,  (1) quien las trajo a nuestro país alrededor  de 1830.

Segundo Camuratti

(1) Esteban Echeverria 1805-1851.  Escritor y poeta Argentino, que introdujo el romanticismo en el país.  Autor de obras tales como  Dogma Socialista, La Cautiva y  El Matadero entre otras.

  

 

 

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