lunes, 8 de octubre de 2012

Luego de la tempestad, la calma


Nunca hemos sido proclives a ejercer el apresuramiento cuando los temas son importantes y transcienden al marco colectivo del andamiaje social, como es la cooperación en las distintas vertientes que pululan en nuestro país.
Es por eso, que ante el suceso acaecido por el Congreso Argentino de las Cooperativas celebrado en la ciudad de Rosario en el mes de setiembre, hicimos un compás de espera para pronunciarnos sobre el tema que es de envergadura, y por lo tanto, es indispensable decantar las fuentes para ver o conocer lo que queda de ello.
Esto es necesario porque veníamos reclamando de largo tiempo a esta parte el no cumplimento de los compromisos tomados por las mismas entidades que asumieron nuevamente la responsabilidad de llevar adelante el Congreso; luego de haber fracasado ampliamente en el compromiso contraído con las declaraciones efectuadas al concluir  en el año 2004 el anterior congreso.
Tal vez se podrá argumentar con razón, que las personas no son las mismas, pero las entidades si son las mismas; por lo tanto están obligados los continuadores de las mismas a dar cuenta de los errores,(u horrores que no es lo mismo) cometidos y quienes los hicieron.
Dentro del movimiento cooperativo argentino debe existir continuidad,  responsabilidad y  rendición de cuentas de los dirigentes por  las políticas que se aplican, y más aun si el hecho le cabe a entidades  que por ser de tercer grado agravan por su envergadura en mayor medida los acontecimientos al dejarlos pasar ignorándolos.
Lo  peor que le puede suceder al cooperativismo argentino es perder credibilidad ante la sociedad, porque su principal capital  es la confianza de ella en  sus dirigentes; si eso se pierde lo demás puede contabilizarse  en la jerga popular como todo verso.
La nueva etapa del congreso además del diagnostico de situación tiene que avanzar en militar, en tiempo y forma, todo lo planteado en la declaración del mismo para llevarlo a cabo, para que lo que se dice no se transforme en una edulcorada expresión de deseos  que después duerma el sueño perenne de los justos.
Cuando se publiquen todas las declaraciones del Congreso Argentino de las Cooperativas y luego de nuestro análisis, haremos las consideraciones necesarias sobre el tema para colaborar con el halago o la crítica constructiva,  al avance del movimiento cooperativo argentino.
Segundo Camuratti

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