miércoles, 16 de noviembre de 2011

Sentido común

Se escribe o se dice sentido común como una definición hegemónica del pensamiento humano del colectivo, cosa que si se piensa y se analiza permite llegar a la conclusión de que cuando se enuncian esas dos palabras se disfraza, o si se quiere es una falacia que conlleva una tremenda contradicción en la expresión y el efecto.

Un individuo que vive en los ámbitos tan diversos de la sociedad va condicionando, quiérase o no, su razonamiento, y si no se adapta por lo menos se adecua al entorno que lo circunscribe, y forma su propia manera de pensar y de expresarse y porque no actuar, desde la escuela en primera instancia y en segunda desde los vaivenes económicos y sociales con que lo presiona la sociedad.

Por lo tanto cada cual adquiere su propia idiosincrasia que puede diferir en mucho del ídem de los demás, por eso se debe definir que es el sentido común generalizado en el decir como si fuese un dogma analítico que agrupa el pensamiento humano.

Podemos decir con fundamentos cuando se lo pronuncia al diversificar que es una antinomia: ¿puede tener el mismo sentido común aquel que vive en una villa de emergencia que el que mora en un barrio privado?, jamás.

Estas cosas dichas así nos llevan a deformar la realidad igualando con el rasero a la humanidad como si fuese desde un paraninfo, ocultando las miserias de un mundo desigual, por eso hay que tenerlas en cuenta.

Un mundo desigual donde albergan todos: los que tienen riquezas y los desposeídos que no tienen nada y el verbo que tratando de ser común para darle más valor a lo dicho, cosifica desde lo vulgar a lo serio, los iguala en la manera de pensar y de sentir y esto debe cambiarse, la realidad debe expresarse tal como es, no igualándola con el rasero.

Aquellos que llegan a la cooperación no lo hacen a través del sentido común porque van buscando otros parámetros y argumentos que no son universales porque están enrolados dentro de los que anhelan cambiar la realidad partiendo de la base de modificar primero su propia realidad.

Adquieren la entidad necesaria habilitando que su salida nunca puede ser individual, porque esto solo no alcanza, por lo tanto parte en la búsqueda del encuentro colectivo que permita agrupar fuerzas para enfrentar la decisión que lo lleve a cumplir su deseo, vivir mejor.

Ese paso es el inicio del proceso que lo lleve a la instancia superior de modificar la realidad que lo oprime y no se corresponde con ningún sentido común de un sistema que lo maltrata pretendiendo expulsarlo de sus entrañas.

Por eso el avance de la cooperación tiene una base de sustento poblacional distinta que ya parte de un concepto; tentar al sistema para incorporarse no solo a el, sino a integrarse, sí a integrarse, a la sociedad por un camino alternativo para llegar a la inclusión a través del trabajo, partiendo muchas veces solo desde la nada para hacer de eso el valor fundamental del razonamiento conjunto con otros seres, que igual que el, buscan resolver problemas que acucien su supervivencia.

Segundo Camuratti

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