Este aspira a ser un espacio de reflexión en la búsqueda de coincidencias colectivas que contribuyan con su ejercicio a diseñar proyectos alternativos para construir un modelo de sociedad distinta incorporando el acto cooperativo como factor de transformación social
martes, 24 de abril de 2012
El hombre solidario
jueves, 19 de abril de 2012
El tiempo pasa y nada hay concreto
lunes, 16 de abril de 2012
Volver en el tiempo 3ra. Parte
En distintos momentos de la historia la carencia de factores sustentables para el individuo común generados por los sistemas vigentes, especialmente los económicos, obligó ese individuo a buscar caminos diferentes para hacerlo. Uno de ellos fue organizarse utilizando el derecho de asociarse con fines útiles como alternativa válida para resolver esos problemas.
Por ese motivo la integración de las personas se dio con un fin específico: constituirse en miembro de un grupo humano con la intención, en la mayoría de los casos para resolver sus necesidades económicas a través de una asociación colectiva que dio en llamarse cooperativa, adquiriendo allí la calidad de participante de una entidad, no de cooperativista.
Pero la instalación conveniente de esos proyectos no puede realizarse exclusivamente con buenas intenciones, deseos ó el acuciamiento de la necesidad; para que ciertamente funcione la entidad cooperativa se necesita organizarla dentro de los cánones fijados por la sociedad como emprendimiento sostenible de origen social. Para lograrlo hacía falta conocimientos y eso solo abría de conseguirse invirtiendo la ecuación propia a través de la formación del individuo orientándolo con el fin específico incorporando la educación, en este caso la cooperativa.
Esta lo llevó a ir asumiendo en los principios cooperativos la experiencia para pensar y actuar colectivamente, evaluando sus acciones y asociándolas en sintonía al marco incuestionable que fijan esos preceptos; al hacerse cargo de estos conocimientos puede decirse que ese componente de la entidad cooperativa recién comienza a adquirir la formación necesaria para llegar a convertirse en un cooperativista; por eso decimos “que no nace, se hace”.
La reformulación de los principios cooperativos dados en el Congreso Centenario de la Alianza Cooperativa Internacional realizado en Manchester en el año 1995 amplía su acepción, adecuando los mismos a una concepción más subjetiva de las necesidades de los cooperadores, haciendo centro en las exigencias del individuo y la sociedad en el contexto del mundo actual.
1) Libre membresía; 2) Democracia cooperativa -un hombre, un voto-; 3) Participación económica de todos los asociados y justicia distributiva; 4) Autonomía e independencia de toda ingerencia política; 5) Educación, información y capacitación; 6) Integración de la cooperación entre cooperativas y; 7) Compromiso e interés con la comunidad.
Podríamos decir que el marco conceptual de estos nuevos principios rompe con el paradigma individualista del mundo moderno porque hace centro con todos sus efectos, tanto en el asociado como en la sociedad, llevando una nueva manera de actuar al campo colectivo de la cooperación.
Adoptar este pensamiento modifica el aspecto cultural del individuo inculcando en él, con más razón que nunca, el sentir solidario del acto cooperativo y estos principios definen por su importancia algo así como una refundación del pensamiento de la Alianza Cooperativa Internacional porque contribuyen con ello a convertirlo en una concepción distinta al vínculo de la empresa, con el sector social de la humanidad.
Hasta ahora hablamos de la incidencia de la educación en el asociado de una entidad cooperativa para que cumpla su función de adherente a un sistema sin fines de lucro en el papel de obtener los diversos servicios que esta presta; pero las cooperativas en su organización constitutiva tienen un estatuto y de acuerdo a ellos deben ser regidas por un consejo de administración salido de las filas de los asociados, que tienen que cumplir en la práctica con la administración de la entidad, colectivamente, en la función para lo cual se los designen y por lo tanto serán los encargados de la gestión de la misma.
Esos consejeros habrán de capacitarse para cumplir su gestión y para su formación, si es que no la tienen, es muy probable que necesiten adquirir conocimientos administrativos propios de la empresa a asumir que deben estar en consonancia con la esencia de la propiedad cooperativa; es dable admitir que esa capacitación debe provenir indefectiblemente a través de la educación cooperativa orientada con esos fines.
Segundo Camuratti
miércoles, 4 de abril de 2012
Volver en el tiempo 2da. Parte
Mencionamos anteriormente sobre las distintas corrientes, para mejor decir ideológicas que existen dentro del universo cooperativo, y por lo tanto no habremos de identificarlas como entes de pensamiento uniforme que si bien son respetables todas, no pueden conformar un universo único.
Por otra parte sería un error pretender en un mundo unipolar hoy, que la educación cooperativa constituya un andamiaje que trascienda el objeto social de la corriente que lo impulsa generalizando criterios.
En tanto el movimiento cooperativo continúe tal cual funciona actualmente predicando la integración y esta sea solo informal, lo primero y preferible que se puede aplicar para difundirla es una educación cooperativa que conlleve en la práctica, como hecho ineludible e inexcusable, los principios rectores que le dieron vida a la cooperación en su origen priorizando la integración cooperativa.
Lo secundario pero que no le va en zaga por la importancia que tiene, es el rol que debieran asumir en el quehacer político sus dirigentes por lo complementario que esto significa; pero este es un tema del que nos ocuparemos más adelante.
La esencia del problema educativo transita por andariveles internos y externos de la identidad cooperativa, partiendo desde la base del sector social y terminando dentro del sector público.
Desde lo interno corresponde considerar la ventaja, si bien es repetitivo el mensaje, de lo que significa obrar en conjunto por la propia voluntad de los interesados ayudándose los unos a los otros, es decir cooperando para obtener mejores resultados por el accionar colectivo, mas que a través del esfuerzo individual.
Para poder introducir la idea de actuar así en la gente, ésta debe saber porque tiene que cooperar y como hacerlo adecuadamente; es aquí donde debe aparecer la ecuación de la educación cooperativa y por lo tanto, este es el principio sustancial y requisito fundamental para aplicarla.
Aunque pueda aparecer como elemento preconcebido y natural, en la práctica no está demostrado de manera evidente que esto, por entenderse cosa común se de así en todas partes.
Aquí debemos considerar los distintos enfoques que se dan dentro del movimiento cooperativo sobre como debería desarrollarse la educación cooperativa teniendo en cuenta el como y el porque en los factores orientativos de la línea programática que asume la función de la entidad cooperativa, y si ella es la que se corresponde.
Hemos sostenido con argumentos precisos el doble carácter que debe asumir la identidad de la cooperativa, ser una “empresa eficiente con contenido social” explicando con esto el cómo y el porqué; lo decimos con claridad para que se entienda que la educación cooperativa debe ser sostenida apuntalando esta concepción con equidad y sin desvíos.
Pueden existir y esta probado que así sea, el motivo de producir en distintas circunstancias una afectación en la enseñanza de la educación cooperativa valorando excesivamente al como sin preocuparse del porqué.
Es decir, el espíritu de la enseñanza se concentra principalmente en el concepto administrativo de la empresa cooperativa en lo técnico y económico ha modo de objeto principal, (el “como”) lo que no es malo, pero deja de lado el educar de manera eficiente el sentido real del movimiento cooperativo como instrumento de transformación en la manera de pensar del sujeto que la integra para mejorar su condición de vida, (el “porqué”) lo que es lo mejor.
Esta manera de encarar la educación promueve un desacople específico y perfecto en la ignorancia del doble carácter con que definimos el funcionamiento de la entidad cooperativa, de debe ser: “empresa eficiente con contenido social”.
Segundo Camurattiviernes, 30 de marzo de 2012
Volver en el tiempo 1ra. Parte
Volver en el tiempo 1ra. Parte
El cooperativista no nace, se hace, dijimos hace solo tres años pero queremos volver sobre el particular porque este pensamiento tendrá vigencia permanente, entendiendo la necesidad de que la educación cooperativa, (cuando sea incorporada a la educación publica), contribuya a cumplir la función de instruir a los individuos en la otra manera de pensar que significa la conjunción colectiva de la organización solidaria.
Es muy común desde el decir popular sobre la vocación exhibida por personas, “nació para ser tal o cual cosa”; apuesta remanida para calificar la actitud de aquellos que consiguieron instalarse en el candelero de los éxitos al cumplir con determinada función.
Pero en el examen que se puede hacer de la historia arrancando de muy lejos en el tiempo, la realidad nos marca concretamente que la cooperación nació de muchos factores como concepción para cambiar el sistema de vida resolviendo necesidades de sectores importantes de la sociedad.
Desde el socialismo utópico al día de hoy, pasando a través de Owen, Saint Simón, Fourier y la Sociedad Equitativa de los Pioneros de Rochdale, el camino recorrido por el cooperativismo en nuestro país y todo lo transcurrido con posibilidades ciertas de aplicación y funcionamiento, se dieron en aras de proyectos devenidos para resolver necesidades propias de sectores importantes a través de organismos colectivos y desarrollados en la medida que la intención y la experiencia recogida en el hacer, (trasmitida muchas veces de generación en generación) fuese marcando el camino a seguir.
En el transcurso de los acontecimientos se establecieron normas que luego transformadas y fijadas como principios decían lo que se debía hacer y como se podrían llevar a cabo, y las instrumentaron para que cumplieran esos fines sin transgredir los códigos propios que le imprimían los forjadores de las iniciativas.
Se fue generando sin habérselo propuesto originariamente quienes lo impulsaban, un sistema alternativo de economía solidaria enfrentada a la economía individual del mercado lucrativo subyacente, que marcó por su trascendencia ganar espacio dentro de las comunidades.
Es cierto y debemos tenerlo en cuenta que todo lo sucedido no fue casual, hubo ideas concretas de lo que se quería hacer.
En concurrencia, pudieron establecer definitivamente esas ideas que las necesidades no pasaban solo por resolver las penurias del individuo como tal, sino que el sistema tenía otras carencias; estas eran poder incorporar a pleno al individuo socio de una cooperativa que por sí actuaba como agente pasivo, al círculo del accionar colectivo transformándolo en actor activo del proceso cooperativo.
Para ello no existía un instrumento superior que la educación, teniendo presente que la educación era el soporte indispensable para sustituir la ecuación del conocimiento practico a través de lo didáctico referido a la esencia de la cooperación; allí comienza a emerger la educación cooperativa como elemento necesario para acompañar los procesos de desarrollo cooperativo encuadrados dentro de premisas concretas afines con los postulados de un servicio solidario.
Convencidos que el cooperativismo debía cumplir con una función transformadora en la manera de pensar de la sociedad, al incorporar el acto solidario dentro de un andamiaje colectivo influenciado por el origen individual de sus integrantes, debía de tratar de encarrilarlo aceptando y respetando la diversidad plural de los intervinientes en lo que llamaríamos la sociedad cooperativa; teniendo en cuenta las distintas lecturas que se pueden hacer de la realidad de las corrientes que se expresan en el espectro cooperativo, sin pretender uniformarlos.
Justo es de entender cuando hablamos de educación que esta debe ser la prioridad de un país que necesita desarrollarse como Nación y por lo tanto debe ser responsabilidad del Estado contribuir a su implantación desde lo público, admitiendo la participación de otros sectores en las distintas especificidades que componen el entretejido social y económico.
Segundo Camuratti (continuará)
lunes, 5 de marzo de 2012
Día Internacional de la mujer
El 8 de marzo marca un día más en la conmemoración del Día Internacional de la mujer, el homenaje justo y siempre merecido por ellas y que conlleva la necesidad de volver a repetir, reflexiones críticas y autocríticas, sobre la participación de la mujer en la sociedad, y en nuestro caso especialmente en las cooperativas.
Es común escuchar en nuestros días la reivindicación de la igualdad de derechos entre los géneros. Sin embargo, todos sabemos de las inequidades de la vida cotidiana, y créase que no, hace falta recurrir a la crónica periodística que recoge asiduamente, los abusos que se cometen contra las mujeres en distinto tiempos y en todas partes del mundo.
A propósito de ello, podemos mencionarles el fuerte vínculo que existe entre las mujeres luchadoras por sus derechos y los antecedentes cooperativos, no solo de género sino que fueron por demandas de una mejor calidad de vida y de trabajo.
Eran batallas sostenidas en forma contemporánea al nacimiento y desarrollo de las entidades solidarias.
Es que las cooperativas, también surgieron para intentar la construcción de otra sociedad en oposición a la explotación capitalista. Se proponían una organización económica no lucrativa basada en la cooperación y la solidaridad.
Nos animamos a señalar sin temor a equivocarnos que la lucha de las mujeres desde siempre, se hermana con los propósitos de las cooperativas actuales, que buscan a través de la cooperación desarrollar proyectos que en definitiva bregan por la transformación con inclusión social.
Siendo un país potencialmente rico, es el país donde más ha crecido la desigualdad de genero en la región. Los pobres son el 25 % de la población y las mujeres constituyen parte sustancial de ese estigma y problema en nuestra sociedad.
Si bien es cierto que no es solo un tema económico, puesto que la discriminación y los abusos sufridos por las mujeres se expresan también en otros planos. Existe una vulnerabilidad permanente de los derechos de las mujeres.
La violencia familiar es quizá el tema más indignante y no el más visible, por el temor a poner en evidencia esa y otras formas de violación que rozan los derechos humanos.
Las políticas que se implantan no siempre reúnen las aptitudes requeridas para desempeño de la función y mucho menos aparece vinculado a las necesidades y aspiraciones de la lucha de las mujeres populares, de esas mujeres que luchan y bregan por otro mundo posible para ellas. Podemos afirmar que es un problema cultural y que resulta muy difícil modificar, pero que es imprescindible terminar con el.
Pero veamos que ocurre en nuestro ámbito. El movimiento cooperativo, siempre se pronunció por la más amplia participación de la mujer pero además, y más allá de manifestaciones y discursos, la realidad es que la participación de las mujeres es escasa.
Pero debemos entender que es el propio movimiento quien debe ser el encargado de superar los desafíos teniendo como premisa, que se debe apuntar a consolidar las relaciones y la equidad entre los géneros a todo nivel en el ámbito de las entidades cooperativas, dejando en claro que muchas veces se debe convencer a los hombres que por machismo dificultan la integración, por lo tanto todo debe ser un proceso de voluntad explícita de cambio cultural.
Vaya entonces en este día un cálido homenaje para las mujeres del mundo que en todos los ámbitos trabajan por una vida mejor, y en función de ello, aprovechar esta ocasión para convocar a las mujeres cooperativistas, a continuar su brega por una mayor participación integral en las entidades cooperativas, y a los hombres, decirles que deben contribuir a favorecer decididamente ese proceso. Marchemos juntos detrás de ese objetivo.
Segundo Camuratti
martes, 21 de febrero de 2012
Educación cooperativa y el empoderamiento Tra. Parte
Que es o que significa el empoderamiento
Si nos atenemos a Wikipedia esta dice que “Empoderamiento o apoderamiento, se refiere al aumento de la fortaleza espiritual, política, social o económica de los individuos y las comunidades. Generalmente involucra el desarrollo en el beneficiario de una confianza en sus propias capacidades”.
Dicho en buen romance significa cambiar los hábitos del individuo en su manera de actuar y conducir hechos específicos de su propia vida fortaleciendo sus capacidades, confianza, visión y protagonismo junto a grupos sociales para impulsar cambios positivos de las situaciones que viven.
El Diccionario Panhispánico de Dudas define empoderar como conceder poder a un colectivo desfavorecido socio-económicamente para que, mediante su autogestión, mejore sus condiciones de vida.
El empoderamiento es un proceso multidimensional de carácter social en donde el liderazgo, la comunicación y los grupos autodirigidos reemplazan la estructura piramidal mecanicista por una estructura más horizontal en donde la participación de todos y cada uno de los individuos dentro de un sistema forman parte activa del control del mismo con el fin de fomentar la riqueza y el potencial del capital humano que posteriormente se verá reflejado no solo en el individuo sino también en la comunidad en la cual se desempeña (Blanchard, Carlos & Randolph 1997).
Si bien este pensamiento nace para analizar políticas de género, luego fueron trasladados a la sociedad en otros aspectos que hacen al individuo, abriendo un abanico de posibilidades que incluyen al cooperativismo, especialmente al desarrollo.
Toda cooperación significa desarrollo para quienes participan de ella porque modifican la actuación de los individuos desde la fase individual para transformar la realidad desde lo colectivo; el desarrollo no actúa en abstracto al incursionar en distintos matices permitiendo tanto en lo económico como en lo social influir sobre la identidad solidaria e intelectual de las personas, como se verá, en un amplio espectro humano.
La Asamblea General realizada por la Alianza Cooperativa Internacional en Manchester en 1995 con motivo de cumplir 100 años de vida, modifica ampliando en parte los principios tenidos en cuenta hasta esa fecha; una especie de refundación de la entidad por la trascendencia que adquiere ese procedimiento ampliando la visión del cooperativismo colocándolo en la vanguardia del movimiento solidario.
Desde ese mismo momento demuestra la vocación de servicio porque el séptimo principio avanza por sobre lo especifico de la actividad cooperativa transportándola a través de su contenido a los ámbitos de la comunidad.
Esto dice el séptimo principio: Compromiso con la comunidad.
Y el fundamento de sus valores explicita que la cooperativa trabaja para el desarrollo sustentable de su comunidad por medio de políticas aceptadas por sus miembros demostrando responsabilidad social y preocupación por los demás
Hasta allí llega también la cooperación; porque no hermanar entonces estos conceptos actualizando con nuevas asignaturas la educación cooperativa para mejorar las condiciones funcionales a los integrantes de la economía social.
La idea general del empoderamiento vendría a ser la complementación de los dos sistemas ya que para analizar el proceso se necesita saber si existen o no condiciones favorables para un ambiente empoderado y además la forma como los cooperadores perciben dichas condiciones; y eso necesita ser analizado en profundidad.
(continuará)
Segundo Camuratti