viernes, 13 de marzo de 2015

Enhebrando el hilo de la historia 3° Parte.

No pensamos bajo ningún punto de vista escribir la historia del movimiento cooperativo argentino, solo buscar antecedentes y  opiniones del  avance del movimiento desde el  año 1982 en adelante, y a través de cómo se movieron sus dirigentes imbricados en su dirección en función  de los pocos congresos realizados.
Como extraña paradoja en un sector social que engendró solo la virtud de la  actividad colectiva de sus bases, se hizo difícil  trasladar  la función específica para programar proyectos consensuados tratando de sostener bienes comunes; no se consiguió avanzar con unidad en la diversidad desde ningún punto de vista para integrar entidades en donde ninguna de ellas perdiera su entidad y pudiese  avanzar con proyectos comunes consensuados  entre todos y posibles.
Teniendo en cuenta que el  primer Congreso Argentino de la Cooperación fue realizado por Cooperar y Coninagro, dos cooperativas de tercer grado en el año 1983, es decir 32 años atras, de allí en más solo se han realizado 3 congresos más: uno en 1989 y el más reciente y último ya en el nuevo siglo. en 2004.
Este desorden organizacional de los congresos parecía haberse salvado en el año 2004 porque allí, en el prólogo del libro editado con las resoluciones del congreso los Presidentes de ambas entidades afirmaron fehacientemente que asumían el compromiso de bregar para que el congreso se volviera a repetir en el año 2007 y luego sucesivamente cada 4 años.
El libro escrito con todas las recomendaciones productos de las deliberaciones del Congreso del año 2004 en su último párrafo decía taxativamente: “La falta de regularidad temporal de este congreso y el grado de madurez y experiencias alcanzados por el movimiento cooperativo argentino, son bases necesarias que nos permiten hoy asumir el formal compromiso de efectuar regularmente las próximas  convocatorias del futuro Congreso Argentino de la Cooperación”. (sic)
Esto suena con buen humor al  record de la broma; ya pasaron  largos años y  si bien es cierto que se siguieron cambiando dirigentes en la dirección de las entidades, que ahora son otros, todo está como era entonces.

Como no tenemos compromiso con nadie ni a ninguno le debemos nada, siendo producto de nuestro propio esfuerzo es que trabajamos por un mundo entonces porque la situación sigue lo mismo; da vergüenza que en un movimiento dinámico como el cooperativismo en el transcurso de 29 años solo se realizaron tres congresos, esto no habla bien del trabajo realizado por los dirigentes cooperativistas argentinos en su historia
En la planificación de las acciones  que se fueron dando a través del periodismo podemos colegir que hasta ahora solo se conoce que el Congreso Argentino de las Cooperativas, la actividad que se realizo, tal como se denominó en nuestro país, se   realizo los días 6 y 7 de septiembre de 2012 en la ciudad de Rosario  que borrando con el codo la historia se lo designo nuevamente con el número 1.
Dentro del movimiento cooperativo argentino hay razones obscuras y  subyacencias que nadie tiene la valentía de manifestarlas; quizás por razones de estatus, de acción, omisión o conveniencias particulares o políticas, nadie le quiere poner el cascabel al gato mientras el movimiento sigue a la deriva.mejor;  nuestra obligación solo esta al servicio de y para un movimiento cooperativo legítimo y gestionado,  pilar de una  Argentina intrascendente.


Segundo Camuratti

martes, 3 de marzo de 2015

Mas sobre cooperativismo


El mundo cambia y el movimiento cooperativo debe hacer todos los esfuerzos por crecer, madurar, incorporar los mejores avances de la ciencia, la tecnología, y el pensamiento social. Pero lo que no puede cambiar en el cooperativismo es esa razón de ser de su existencia que es el asociado, la gente, el pueblo, mientras estos estamentos sociales no mejoren como sociedad, tampoco podra avanzar la cooperación.
Pero el marco territorial donde actúa el movimiento cooperativo, especialmente en nuestro país muy a pesar de que pasan los años, sigue siendo una foto de la realidad vigente, tanto en lo económico como en lo social
Por lo tanto podemos decir que el movimiento cooperativo de nuestros días sigue viviendo una circunstancia implícita, crucial y decisiva de su historia: como nunca, en mas de un siglo y medio de existencia, las entidades de la economía solidaria confrontan su ideario y su gestión cotidiana con fuerzas globalizadas y avasalladoras que persiguen obsesivamente la acumulación de riqueza, el privilegio y el poder absoluto.
Sabemos desde siempre que debemos concientizar a los asociados de  las cooperativas, en el sentido de que estas,  deben ser instrumentos de transformación social, llevando su accionar junto con otros movimientos  que también reivindican la necesidad de modificar el injusto sistema actual individualista por otro más solidario.
Menuda tarea podrá decirse en función de ello, si el encuadre de su funcionamiento no varía: mal se pueden pedir cambios cuando las condiciones siguen siendo las mismas, porque el sector no adquiere la dimensión necesaria para influir en la promoción de esos cambios.
DESDE EL ESTADO, (sí el estado con mayúsculas), no se ponen  en marcha los mecanismos ya legislados, especialmente aquellos que determinan la enseñanza del cooperativismo en las escuelas con la intensidad  curricular necesaria que pueda inducir a inculcar el factor solidario en el imaginario colectivo sino será difícil revertir la situación.
Pareciera irreal que los encargados de utilizar las leyes para el progreso social, puedan hacer caso omiso de ellas sin importarle que la demora en ponerlas en práctica contribuyen a agravar las consecuencias de lo que hacen.
No se tiene presente  la importancia de lo que significa la educación cooperativa; no lo estamos diciendo como beneficio inherente al  sector cooperativo; si esto no se tiene en claro desde los factores de gobierno, estos para que están.
La enseñanza del cooperativismo en las escuelas no fue creada exclusivamente para las cooperativas; fue creada para modificar la conducta de la sociedad para torcerle el brazo al individualismo exacerbado, implantado en la historia de los pueblos por las ideologías que hicieron del desunir su trabajo esencial y predilecto, para poder reinar a espaldas de los intereses y los conceptos básicos de la convivencia social.
Esperamos que en el 2015 el acto electoral sea la bisagra que influencie a quienes lleguen  a la función de gobierno  que  tengan el raciocinio que les permita entender  que no hay peor gestión que la que no se hace.
Segundo Camuratti

sábado, 28 de febrero de 2015

Enhebrando el hilo de la historia 2° Parte


Siempre en la etapa del nacimiento de algo nuevo casi todo lo que nace tiene el origen de la semilla que le da vida, y como no podía ser de otra manera el cooperativismo en nuestro país partió de los conceptos expresados de aquellas personas que lo propulsaron, con entusiasmo, con pasión y con las ideas de progreso que el origen mismo de la actitud solidaria  lo impulsó.
El hecho en si por la nobleza empleada al realizarlo lo exime de las excusas que se puedan instalar anecdóticamente,  como justificación de los acontecimientos que lo llevaron a cabo al marcar la impronta del motivo altruista y colectivo empleado para ello, por lo tanto quedaron atrapados  por el instinto social empleando el sentido común de trabajar para todos en general, obviando pensar en las individualidades  que participaron en la gestión, porque en todo primó el acto colectivo.
El avance del carácter social predominó en la misma esencia que le da origen en la patriada que la inspira sin tabúes, convencidos que el camino se abre al  andar y la profecía se cumple en el trabajo asociado cotidiano sin tensar de entrada la intención política.
Posiblemente pesó demasiado el imaginario colectivo confundiendo la opinión individualista y el freno de los intereses económicos, por el temor de perder el espacio que estaba ocupando la cooperación quitando una porción de riqueza de las arcas de los que más tenían.
No cabe ninguna duda que la disputa de los intereses diversos que tallan en la sociedad pesan e inciden en la actividad de la economía demorando el avance de las nuevas ideas que aparecen, pero en la medida que fue creciendo la confianza  del factor colectivo  representó ser la columna vertebral en el funcionamiento del quehacer cooperativo, y dentro de ese entramado imaginario conceptual no podían entrar los pretextos ni los olvidos y menos las casualidades para desvirtuarla, porque las decisiones que se fueron tomando eran acotadas por las causales de los efectos que  generaba la cooperativa en su avance ascendente aunque se pretendiera luego disfrazarlo para  calmar  el envión de su empuje.
Ese aforismo baladí contribuye a degradar las  cosas al nivel suficiente de confundir la palabra atada al verbo haciendo equivocar el mensaje, mezclando los tantos para generar la modificación de enredar el pensamiento de lo que se quiere interpretar.
Eso que decimos parece ahora una nimiedad pero significo atrasar el reloj durante medio siglo que afecto a los cooperadores, porque freno a infinidad de personas bien intencionadas para participar en la dirección de cooperativas por estar afiliadas a un partido político.
Esa auto discriminación de lo ideológico para actividades de servicios de tareas económicas sociales debilito fuertemente y alejó, a sectores importantes de cooperadores militantes que no atinaron a participar ni articular colaborando en la conducción de entidades cooperativas.
Igual que hacer mutis por el foro se diluyo la efervescencia para participar en la contienda de la acción cooperativa, que cumplió muchos años de abstinencia encuadrada en el presagio de aquello que mal nace mal acaba.
Felizmente todo se fue restableciendo pero el cimbronazo apagó la antorcha de lo que fue el fuego inicial y postergando años y años lo que se dio en llamar el puntapié inicial.
Casi siempre en nuestro país el movimiento cooperativo por diversas causas, tuvo encontronazos para bajarlo del pedestal que  estaba instalado y que se merecía por su quehacer en la sociedad.
Como extraña paradora pareciera que el nacimiento de la actividad quedo inmersa en su esencia, porque el paso del tiempo por acción u omisión siempre mantuvo rispidez  por una cosa u otra, pero el movimiento supo adecuarse pero hasta ahora jamás  se adapto a los vaivenes, de los cambios sistemáticos a que lo quisieron llevar en muchas oportunidades los fariseos de la economía de mercado.

Segundo Camuratti

 

miércoles, 4 de febrero de 2015

Enhebrando el hilo de la historia 1° Parte


La mayoría de las veces hablar sobre cooperativismo genera escozor dentro de los cooperadores al escuchar la palabra política; dentro de la economía social parecería una rémora abstracta después que se hiciera la inversión de la prueba, aboliendo el clásico de antaño en los libros: la economía estuvo atada a lo político  y siempre fue así, aun ahora muchos cooperadores en pleno siglo 21  no consiguen discernir lo que es política como clara acepción gramática confundiéndola como partidismo electoral.
Ese aforismo baladí contribuye a degradar las  cosas al nivel suficiente de confundir la palabra atada al verbo haciendo equivocar el mensaje, mezclando los tantos para generar la modificación de enredar el pensamiento de lo que se quiere decir para que luego no se sepa interpretar.
En un país complicado donde la cooperación se arrastra tras la consecuencias de tradiciones no orgánicas traídas desde otras idiosincrasias venidas de lo extranjero; aun no a podido elaborar su propio modelo dentro de la solidaridad y la economía social asociativa, es decir un cooperativismo argentino que responda a principios nacionales y auténticos organizado como empresa con sentido social  conjugada con la ayuda mutua; enfrentada al monopolio concentrado para resolver problemas económicos y sociales, con gobierno y propiedad propios  manejado por ellos mismos.
El enredo dicotómico del enlace de variables non sanctas empujando el carrusel de la connivencia, muchas veces a incurrido en los desfasajes comunes i/o especiales del vaivén que mesen las corrientes populares y políticas, que pretenden manejar al colectivo imaginario sin dejarlo participar como integrantes de la pléyade activa de los intereses populares.
Todo tiene su historia y toda historia tiene sus influencias: sociales algunas, políticas otras  y porque no militares hay que decirlo también, a través de los pronunciamientos militares en algunas cirscuntancias graves contra la constitución nacional.
Pero en la instancia inicial de la ley cooperativa del país desde entrada comenzó a tallar fuerte lo cultural a través de los principios, porque aquello de la independencia política y religiosa en la primera época legal actuó sin entenderse posiblemente por fuera de lugar y de control: mientras lo religioso se resolvió sin obstáculos por  la diversidad ideológica de las religiones, en  lo político se castro la palabra anulando al individuo como persona; quien participaba en la dirección de una  cooperativa no podía participar en política como persona por reflejo virtual sin tener en cuenta lo real; aun hoy hay resabios culturales sobre el tema en personas de edad avanzada.
El no conocer el origen sobre como viene el proceso tampoco se avanza con claridad hacia donde se va, vieja historia de los pueblos nuevos y de las deficiencias legales  que priorizaron lo económico ante lo social, haciendo caso omiso de la subjetividad que representa el ser humano como persona.
Se tomo la palabra independencia como integración de un todo sin discernir lo que  era prescíndente de lo que era permitido, craso error que llevo años de discusión que atraso el avance de los conceptos cooperativos, al no entender el verbo.
No integrados a los nuevos acontecimientos económicos y sociales incorporados en la cooperación y sin hacer distinción de los verbos que le daban vida, fue fácil confundir la crema con la nata; lo objetivo y subjetivo en su accionar individual no fueron tenidos en cuenta y en muchas oportunidades se confundieron el uno con el otro y lo subjetivo, en este caso el asociado de la cooperativa como persona cayo victima de la política que, al encasillarlo como independencia real lo aparto al casillero de lo no individual  dejándolo fuera de combate.
El que pretenda actuar en política no puede ser dirigente de una cooperativa fue la consigna virtual y por lo tal no escrita, que se   transformo en el hecho inercial de una historia implantada por un error del contexto de una gramática que duró medio siglo.
Segundo Camuratti                                                       (Sigue)

lunes, 19 de enero de 2015

Compendio cooperativo


De más de un siglo y medio a esta parte el cooperativismo se fue constituyendo en uno de los grandes ideales humanos que coinciden hoy con las aspiraciones profundas de los pueblos,  que por las exigencias del  tiempo y las necesidades no cubiertas se fue nutriendo de una herencia cultural y valores fundamentales singulares , que al encontrar una clase dirigente capaz y competente convencida de plasmarla,  realizó el milagro de incorporar el acto solidario de su esencia colectiva venciendo al individualismo propio de la sociedad, y la llevo a transformar el trabajo en un servicio cambiando las reglas económicas de la sociedad.
Sin embargo  se debe considerar seriamente que las cooperativas no fueron entidades desarrolladas para resolver los problemas de crisis sociales dentro de los procesos económicos, tenían el objetivo de ser la base de  sostenibilidad en el desarrollo de economías mas igualitarias en países de cualquier signo político, aportando salidas colectivas que hacen al bien común y siempre anhelaron ser instrumentos de responsabilidad social y equidad distributiva entre la membresía, es decir los asociados de las mismas.
Por esto no fueron  hechos casuales pero si encomiables que las cooperativas lograran estructurar un sistema económico que aún funcionando sin fines de lucro en economías de mercado, representen además un modelo que por su práctica democrática no sólo en la conducción empresarial, sino en la distribución de la riqueza, ha demostrado que con su efecto social puede fortalecer de manera integral a los sectores pequeños y medianos de la producción y los servicios, demostrando otra forma de encarar.
Para disimular su condición, la intolerancia fabrica argumentos cuando no los tiene, pero la historia enseña que podrá atrasar el reloj pero no puede impedir que el tiempo avance. Así sea obvio: la historia continúa, no terminó ni terminará en ninguna estación prefabricada.
Estamos transitando una etapa complicada por oportunidades y amenazas que al mismo tiempo nos habilitan y nos exigen que cumplamos nuestro rol activamente como cooperativistas, para que este sector de la economía social no sea utilizado por algunos como una herramienta de explotación o evasión, o al mismo tiempo, que otros lo usen para amortiguar el conflicto social desvirtuando la autogestión autentica y la genuina cooperación.
La confianza es el factor colectivo que representa la columna vertebral en el funcionamiento del quehacer cooperativo, dentro de ese imaginario conceptual no entran nunca como excusas los olvidos ni las casualidades para desvirtuarla; las decisiones que se toman son causales de los efectos que se generan en la cooperativa, aunque se pretenda luego disfrazar los resultados. Axioma que siempre se debe tener en cuenta.
Segundo Camuratti

 

 

 

 

domingo, 18 de enero de 2015

Más sobre cooperativismo


El mundo cambia y el movimiento cooperativo debe hacer todos los esfuerzos por crecer, madurar, incorporar los mejores avances de la ciencia, la tecnología, y el pensamiento social. Pero lo que no puede cambiar en el cooperativismo es esa razón de ser de su existencia que es el asociado, la gente, el pueblo, mientras estos estamentos sociales no mejoren como sociedad, tampoco podra avanzar la cooperación.
Pero el marco territorial donde actúa el movimiento cooperativo, especialmente en nuestro país muy a pesar de que pasan los años, sigue siendo una foto de la realidad vigente, tanto en lo económico como en lo social
Por lo tanto podemos decir que el movimiento cooperativo de nuestros días sigue viviendo una circunstancia implícita, crucial y decisiva de su historia: como nunca, en mas de un siglo y medio de existencia, las entidades de la economía solidaria confrontan su ideario y su gestión cotidiana con fuerzas globalizadas y avasalladoras que persiguen obsesivamente la acumulación de riqueza, el privilegio y el poder absoluto.
Sabemos desde siempre que debemos concientizar a los asociados de  las cooperativas, en el sentido de que estas,  deben ser instrumentos de transformación social, llevando su accionar junto con otros movimientos  que también reivindican la necesidad de modificar el injusto sistema actual individualista por otro más solidario.
Menuda tarea podrá decirse en función de ello, si el encuadre de su funcionamiento no varía: mal se pueden pedir cambios cuando las condiciones siguen siendo las mismas, porque el sector no adquiere la dimensión necesaria para influir en la promoción de esos cambios.
DESDE EL ESTADO, (sí el estado con mayúsculas), no se ponen  en marcha los mecanismos ya legislados, especialmente aquellos que determinan la enseñanza del cooperativismo en las escuelas con la intensidad  curricular necesaria que pueda inducir a inculcar el factor solidario en el imaginario colectivo, será difícil revertir la situación.
Pareciera irreal que los encargados de utilizar las leyes para el progreso social, puedan hacer caso omiso de ellas sin importarle que la demora en ponerlas en práctica contribuyen a agravar las consecuencias de lo que hacen.
No se tiene presente  la importancia de lo que significa la educación cooperativa; no lo estamos diciendo como beneficio inherente al  sector cooperativo; si esto no se tiene en claro desde los factores de gobierno, estos para que están.
La enseñanza del cooperativismo en las escuelas no fue creada exclusivamente para las cooperativas; fue creada para modificar la conducta de la sociedad para torcerle el brazo al individualismo exacerbado, implantado en la historia de los pueblos por las ideologías que hicieron del desunir su trabajo esencial y predilecto, para poder reinar a espaldas de los intereses y los conceptos básicos de la convivencia social.
Esperamos que en el 2015 el acto electoral sea la bisagra que influencie a quienes están en función de gobierno para que  tengan en cuenta que no hay peor gestión que la que no se hace.
Segundo Camuratti

 

jueves, 15 de enero de 2015

Análisis de la cooperación


Terminado el año nos parece interesante volver sobre temas que fueron tratados, tal vez en otra dimensión, pero tratados al fin, sobre la economía social devenida en las entidades sin fines de lucro que representan las cooperativas.
Es por eso que decimos que corresponde interpretar que a la cooperación la  examinamos siempre   desde su presencia y  su esencia subjetiva y por eso al hacerlo, no  ignoramos sus orígenes y la raíz de su nacimiento en una etapa de la historia previa a la aparición del capitalismo.
Preguntarnos si esa raíz tenía injertos del socialismo utópico es lo menos que nos puede asombrar, hay muchos antecedentes sobre el tema que así lo atestiguan valiendo la pena  mencionar a algunos de ellos; tales como su participación  en el movimiento  rochdaleano en 1844.  
En una economía predominante por el avance incipiente del  capitalismo, (el cooperativismo aparece  precisamente como una respuesta a la Revolución Industrial que pretendía llevarse por delante a todo lo que se opusiese a ella), para mejorar la vida de los asalariados en un sistema que comenzaba a mostrar que tendría vocación excluyente, al dar por sobre entendido que no todos los actores podían habitar el escenario económico planteado.
Al exponer de manera explícita la exclusión dejaba en claro que el luchar contra ella debía ser una de las tareas primarias que debía afrontar la cooperación, y con el correr del tiempo fue afirmando la idea que las cooperativas podían ser el brazo mas fuerte en lo económico y  el antídoto para   combatir a la concentración y la exclusión inaugurando la etapa de ser  las únicas entidades que incluían en lugar de excluir.
En la medida que se fue instalando el proceso capitalista en el mundo las cooperativas demostraron su eficacia para ir resolviendo las situaciones generadas por el nuevo sistema llenando los puestos de trabajo dejados vacíos por el vendaval implícito de su influencia.
Por si esto fuera poco, como efecto deseado del mecanismo infernal desatado por ese proceso se instalaron políticas aleatorias que nacieron a su amparo, tales como el liberalismo en primera instancia y recalando mas adelante en su  hijo prodigo que antepuso al nombre la palabra neo.
Todo lo demás es historia reciente y las consecuencias también, porque el nuevo sistema, a través de las privatizaciones y la concentración de empresas cerró el círculo vicioso de la desocupación y por lógica consecuencia aparecieron los excluidos.
La cooperación en esa instancia demostró ser un brazo  fuerte en lo económico y el antídoto para   combatir a la concentración y la exclusión, al ser las únicas entidades que incluían en lugar de excluir, siendo la respuesta adecuada para enfrentar la globalización y el neoliberalismo., definido por muchos como el matrimonio degenerado de los últimos tiempos
Las cooperativas pasaron de ser un mecanismo necesario para resolver los problemas de la sociedad como organizaciones sociales de contenido solidario, a constituirse en entidades que por ser una mezcla de mitad pragmatismo y mitad sueño contribuyen en mucho a sostener la valoración del acto cooperativo y de la actividad de servicio que este tiene como actividad principal, siendo además una vía adecuada para asegurar la paz y garantizar la democracia.
Mucho más podría decirse sobre la cooperación pero es digno de señalar sin embargo que la propuesta de la entidad cooperativa demuestra, que si bien todos los bienes son  intangibles ésta propone algo superior como la propiedad común, eje central de su filosofía humanista.
Segundo Camuratti