viernes, 11 de julio de 2014

Educación cooperativa en la escuela pública


De vez en cuando aparecen noticias que actúan en el inconsciente imaginario de la sociedad para fortalecer consignas desgastadas por el paso del tiempo, demostrativas de que la política no corre a la velocidad necesaria para revertir las coordenadas que marcan las necesidades de sectores que, buscan salidas concretas a los múltiples problemas que hacen a la producción y al crecimiento, en aras de multiplicar los panes que alimenten el progreso a vastos sectores de la economía social encolumnados en el cooperativismo.
Todas las actividades que conciernen al desarrollo y el afianzamiento de la actividad cooperativa, a costado mucho esfuerzo en tiempo y en espacio político, para lograr avanzar en su instalación dentro del mercado de los países por ser los portavoces de un sistema económico y social, que  hace centro de su empeño en el trabajo solidario del sujeto que representa la persona humana, antes que al lucro de la renta financiera auspiciada por el doble estándar que pretende demostrar el  ambiguo discurso de la esencia capitalista.
Son ejemplos antagónicos de 2 modelos económicos  que disputan la distribución de la riqueza de los países, interpretando con claridad la relación directa que sectores pierden o que sectores ganan en la pulseada.
Por eso la decadente gestión de la política sobre estos temas se acoraza con el dejar pasar el tiempo, o mejor dicho patear la pelota para mas adelante, para no concretar los hechos en un país aferrado a su condición legal de ser federal, pero luego impone en su función de gobierno el unitarismo más exacerbado en el conducir de su plutocracia.
Vamos a implantar en corto plazo el “Archivo de la Historia” donde podremos demostrar, paso a paso, que sucede con las leyes que pretenden encuadrar el funcionamiento  de un movimiento cooperativo que respecto de esas leyes no es ni chicha ni limonada, porque no se conoce a ciencia cierta quien maneja y en que compendio están establecidas las leyes para regular su actividad.
Como muestra basta un botón; La última ley de educación nacional designada con el N° 26.206 fue aprobada por el Congreso de la Nación el 14 de diciembre de 2.006, promulgada el 27 de diciembre de 2006 y publicada en el Boletín Oficial con el número 31.062 el 28 de diciembre del año 2.006; en  su articulo 90°  explicita los elementos propios de la actividad cooperativa que apenas se conoce en estos momentos porque no se sabe con rigurosidad cuando a sido regularizada.
Con la presencia de tres ministros nacionales, la cooperativa de tercer grado, Cooperar firmó un Convenio de Cooperación con el Ministerio de Educación y el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes) para promover la implementación del artículo 90° de Ley de Educación.. El presidente de la Confederación Cooperativa de la República Argentina (Cooperar), Ariel Guarco, compartió este martes al mediodía (17/06/2014), el escenario con los ministros nacionales de Educación, Alberto Sileoni, de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, y de Industria, Débora Giorgi, quienes valoraron la difusión de los valores solidarios a través de la educación cooperativa como parte de las necesidades del pueblo argentino.
Durante el acto, desarrollado en el salón Alfredo Bravo de la cartera educativa, esta confederación firmó un Convenio de Cooperación para promover la implementación del artículo 90° de Ley de Educación, que lleva también la suscripción del Inaes.
La norma sancionada en 2006, establece la incorporación de los principios y valores del cooperativismo y del mutualismo en los procesos de enseñanza-aprendizaje y la capacitación docente correspondiente. El convenio firmado por Educación, el Inaes y Cooperar nos compromete, se dice,  "a desarrollar acciones para la efectiva incorporación de la enseñanza y práctica del cooperativismo y de la Economía Social en todos los niveles del Sistema Educativo Argentino".
Tomando nota de la fecha de promulgación de la ley, diciembre 27 de 2006, verificamos que se tuvo que esperar 7 años y medio para mostrar la lenidad de los actos de gobierno que hoy pretenden asumir la actitud de atribuirse como lema  “la década ganada”, para "desarrollar acciones para la efectiva incorporación de la enseñanza y práctica del cooperativismo y de la Economía Social en todos los niveles del Sistema Educativo Argentino".
También apunta a "promover su desarrollo en la formación profesional, en la investigación científica y en actividades de extensión en las universidades". Para garantizar su aplicación, se conformará una comisión integrada por dos miembros de cada una de las entidades participantes.
Seria bueno que los cooperadores integrados en el sistema cooperativo hiciesen causa común y velen este proceso para lograr que estos objetivos se cumplan tal cual se lo dice y como corresponde.
Segundo Camuratti

domingo, 6 de julio de 2014

Sentido Solidario- Archivo de la Memoria


Con la presencia de tres ministros nacionales, Cooperar firmó un Convenio de Cooperación con el Ministerio de Educación y el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes) para promover la implementación del artículo 90 de Ley de Educación. En el mismo acto se presentó la Primera Convocatoria Nacional a Proyectos de Investigación y Constitución de Redes, en el marco del Programa de Educación en Cooperativismo y Economía Social en la Universidad.
(COOPERAR).- (COOPERAR).- El presidente de la Confederación Cooperativa de la República Argentina (Cooperar), Ariel Guarco, compartió este martes al mediodía el escenario con los ministros nacionales de Educación, Alberto Sileoni, de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, y de Industria, Débora Giorgi, quienes valoraron la difusión de los valores solidarios a través de la educación cooperativa como parte de las necesidades del pueblo argentino.
Durante el acto, desarrollado en el salón Alfredo Bravo de la cartera educativa, esta confederación firmó un Convenio de Cooperación para promover la implementación del artículo 90 de Ley de Educación, que lleva también la suscripción del Inaes.
La norma sancionada en 2006 establece la incorporación de los principios y valores del cooperativismo y del mutualismo en los procesos de enseñanza-aprendizaje y la capacitación docente correspondiente. El convenio firmado por Educación, el Inaes y Cooperar nos compromete a "desarrollar acciones para la efectiva incorporación de la enseñanza y práctica del cooperativismo y de la Economía Social en todos los niveles del Sistema Educativo Argentino".
También apunta a "promover su desarrollo en la formación profesional, en la investigación científica y en actividades de extensión en las universidades". Para garantizar su aplicación, se conformará una comisión integrada por dos miembros de cada una de las entidades.
"Es una gran satisfacción y un anhelo de muchos años por el que trabajaron cientos de cooperativistas y mutualistas. Es el intento de que el quinto principio cooperativo pueda ser extendido al resto de la sociedad", expresó Guarco, quien también agradeció al presidente del Inaes, Patricio Griffin, "por favorecer la comprensión de que es necesaria una alianza estratégica entre el Estado y el movimiento para mostrar toda nuestra potencialidad".
El titular de Cooperar también presentó el libro El Cooperativismo Argentino, una esperanzadora mirada al futuro, que realizó con la colaboración de otros dirigentes, técnicos y especialistas del sector. "Fue pensado como una construcción en colectivo y no pretende ser palabra escrita sobre piedra, sino un disparador para generar debates y ser partícipes de un proceso de transformación social", afirmó Guarco.
El secretario de Políticas Universitarias, Aldo Caballero, abrió la jornada, de la que también participó el viceministro Jaime Perczyk. Asistieron más de 750 dirigentes sectoriales, funcionarios y legisladores nacionales.
Segundo Camuratti
( Para coleccionar Archivos de la Memoria)

  1       18-06.2014

 

sábado, 5 de julio de 2014

92° Día Internacional de las cooperativas


“Las empresas cooperativas logran el desarrollo sostenido para todos”
Alianza Cooperativa Internacional   05-07-2014
 
Nada mejor para homenajear este día que unir dos palabras de hondo significativo y raigambre social que, marcando un hito en el sentido universal del léxico, deberían acompañar de manera permanente al ser humano para vivir un mundo mejor y solidario.
Aunque parezca superfluo muchas palabras no adquieren el valor absoluto cuando  se las dice o se las escribe si no están acompañadas del adjetivo que determine hasta donde llega su influencia.
La palabra democracia es una de ellas porque se la incorpora en el glosario  tomándosela como el súmmum de una acepción totalizadora del significado que se pretende darle
Cuando en función de gobierno se incorpora la palabra democracia se  da vulgarmente  por sobre entendido que se aplica como referente máximo del reaseguro que tiene el individuo para el goce pleno de los derechos.
Y esto no es así, porque debería estar acompañada del adjetivo que le marque donde comienza y termina su función para que se entienda lo que quiere decir.
Porque si no solo define una doctrina política a favor del sistema de gobierno en que el pueblo ejerce la soberanía mediante la elección libre de sus gobernantes.
Luego estos dirigentes en nombre de esa democracia son los que gobiernan y el pueblo es solo un espectador pasivo de lo que ellos deciden y hacen.
No pretendemos hacer juego de palabras pero si demostrar el valor que se le adjudica a la palabra, que incorporada, no dice claramente lo que representa; no es el súmmum de la garantía universal, solo una parte.
Democracia es una cosa cuando va adjetivada por representativa, otra por republicana, o participativa o distributiva; ese arco lingüístico tiene que unirse para darle  el contenido y la garantía que debería tener el individuo cuando se la expresa en función de actos de gobierno con vigencia plena para asegurar beneficios al individuo.
En cambio otras palabras llenan ese arco que decíamos anteriormente porque son totalizadoras en cuanto a la función que cumplen.
Una de ellas es la palabra cooperación y sobre ella queremos explayarnos para demostrar la incidencia que  tiene cuando se la pronuncia y se la ejerce.
La cooperación representa en si un factor incluyente que lleva inmerso el esfuerzo propio y la ayuda mutua en cualquier cosa que se instale en el imaginario colectivo para mejorar la vida de las personas, cerrando el capitulo para lograr el goce del individuo contribuyendo a resolver  los cuatros adjetivos; republicana, participativa, distributiva y además representativa porque incorpora el elemento fundamental cuando admite la unidad en la diversidad superponiendo el verbo convivir por sobre el valor político.
Cuando se habla de cooperación se instala el alo que cierra la acepción indicativa que abarca todo, el uno y lo otro, como expresión máxima de la tolerancia al interpretar el conjunto de valores que contribuye a solucionar las necesidades que llevan implícito al goce del individuo, en un modelo de vida  que al ser compartido contribuye a  armonizar la existencia del ser humano.
Por lo tanto cuando se instalan las palabras unidas en el discurso de “democracia y cooperación” es el indicativo claro de que el individuo puede  alcanzar todo lo que se propone sin tener que adjetivarlas, porque adquieren así el valor absoluto de la ecuación gramática.  
Segundo Camuratti

 

viernes, 4 de julio de 2014

Educación cooperativa pública


Se escribe de mucho tiempo a esta parte sobre la educación cooperativa como elemento motivador, muchas veces con acento teórico y otras como referencias concretas, de la experiencia acumulada por los procesos cooperativos que subsistieron y subsisten aun, desarrollados algunos y otros como entes autóctonos, que sin hacer juicio de valor ecuménico de los mismos en su funcionamiento, concurren y giran inevitablemente en la ruleta del concierto armónico como fuerza de trabajo social en la búsqueda de satisfacer necesidades propias del individuo, ante las carencias derivadas  por la inequitativa distribución de la riqueza del sistema capitalista, sin tener en cuenta la trascendencia económica y social que este hecho tiene en sí  mismo y su incidencia dentro de la sociedad como modelo a instalar dentro de las comunidades.
En épocas normales no se vislumbra, como debería ser en todo país organizado como tal, la incidencia ni la premura de avanzar para procrear en el incentivo social proyectos de largo plazo que se anticipen al porvenir, para movilizar lo incierto que representa la inacción política e ideológica que sostiene el estatus quo para no realizar nada en positivo que contribuya a cambiar las cosas.
La ambivalencia política nunca arriesga por todas y todos, solo lo hace a titulo personal si eso le permite avanzar en la escalada que lo lleve a mejorar sus diversos intereses, menos aún cuando son sus propios intereses, no los del país, los que están en juego.
La falta de visión política sobre el país global es la que impidió, y lo sigue haciendo, que el cooperativismo no ocupe el verdadero lugar que le corresponde dentro de la estructura socio-económica que se merece.
El cooperativismo tiene que afrontar luchas desiguales dentro del esquema capitalista sin apoyo sustancial de los sectores gobernantes, porque es tomado como uno más de los espacios económicos que disputan la plusvalía de la riqueza, de un estado ambivalente que no distingue sus propios intereses.
La ley que le dio origen al ordenamiento de la enseñanza en nuestro país,  N° 1.420 promulgada el 8 de julio de 1884 llamada de educación común, gratuita y obligatoria, ya planteaba en su  texto la enseñanza de la educación cooperativa.
Dentro de 4 días se cumplirán 130 años de su promulgación y aún no esta  instalada como tal la educación cooperativa en todo el país, por lo tanto no es común, ni gratuita ni obligatoria como se proclamo al aprobarla.
Esos 130 años de gobernantes que parecieran provenir de castas sociales superiores que no pertenecen a un mismo pueblo global y que a veces se constituyen en amos y señores de un enjambre feudal que se sienten colmenas, son los responsables directos del daño hecho a la sociedad.
Deberíamos enumerar cuantos gobiernos pasaron desde entonces, y como castigo, colocarlos en las listas negras del cooperativismo del país.
Segundo Camuratti

miércoles, 18 de junio de 2014

A mitad de año

Acercándonos  a mediados de año, es importante hacer un análisis sobre la situación y las perspectivas del movimiento cooperativo y es nuestro deber hacerlo. Estamos observando la existencia de una revalorización, desde hace un tiempo si se quiere prolongado, del cooperativismo.
Desde el Estado, desde las organizaciones sociales y desde la sociedad misma se expresa también el reconocimiento y la importancia adquirida por la economía social y solidaria.
Entendemos que ha dejado de ser cosa rara en el ideario colectivo, el tema de la cooperación y de la economía social. Esto ha sido producto, probablemente, de la sucesión de crisis que ha sufrido nuestro país y de la capacidad de respuesta que ha demostrado el sector de la economía solidaria.
La expansión del concepto y su concepción altruista constituye una oportunidad y una amenaza al mismo tiempo, que nos faculta a pensar que ésta debe bregar para cumplir un rol positivo y activo dentro del movimiento cooperativo en su accionar, pero además, cuidar para que el sector no sea utilizado como una herramienta de explotación o evasión, o que al mismo tiempo, sirva solo para amortiguar el conflicto social.
Integrantes de la sociedad e inmersos en ella, los cooperadores deben esforzarse por instalar en la conciencia cooperativa el factor determinante que conlleve a producir un cambio cultural de transformación social.
Es por ello, que el solo hecho de estar vinculados al servicio de esa sociedad que mencionamos, nos habilita para opinar con autoridad, sobre todos los aciertos y los errores que se generan en la conducción del país, y las propuestas concretas para atacar los problemas que de una u otra forma, afectan a vastos sectores de la sociedad.
Haciendo nuestro el principio fundamental que esgrime la cooperación, el interés por la comunidad, nos lleva a la necesidad de involucrarnos y hacer frente desde las ideas, a los problemas sociales relacionados con los altos índices de pobreza e indigencia, la extrema desigualdad, las diversas formas de discriminación y la exclusión social.
Las cooperativas han demostrado ser actores imprescindibles en la construcción de alternativas que lleven a los países a lograr equilibrios sociales que nos conduzcan a una más equitativa distribución de la riqueza.
El doble carácter de la cooperativa, entendidos estos como empresa eficiente y movimiento social, nos permite analizar y entender desde el punto de vista de la solidaridad, que otro modelo de país es posible.
Por lo tanto los cooperadores en nombre de su adhesión implícita en el devenir cooperativo, tiene y está en condiciones de desarrollar proyectos destinados a promover una estrategia de cambios esenciales, inspirados en los valores de la solidaridad, la justicia y la democracia, en la búsqueda de una proyección que permita construir una Argentina capaz de garantizar la justicia social para todos, a través de una equitativa distribución de los ingresos que asegure una vida digna para el conjunto de la población.
En concreto, se trata de asegurar la alimentación, el trabajo decente, la salud, la educación y la vivienda para todos. Al mismo tiempo, es clave para el presente y el futuro del país el ejercicio pleno de la soberanía, para insertarnos en el mundo contemporáneo a partir de una estrategia verdaderamente patriótica, con independencia y dignidad.
Este es, en principio, el escenario en el cual nos encontramos y frente al cual, como individuos preocupados por la sociedad, debemos intensificar nuestra creatividad y el protagonismo desde la cooperación. Las herramientas a utilizar para llevar a cabo tamaño emprendimiento son muchas y variadas, pero la esencial es lograr la alineación de todos aquellos sectores que, con unidad en la diversidad, (muy promocionada en estos días pero no puesta en practica), estén dispuestos a poner manos a la obra y trabajar por un estadio común.
Cuando decimos unidad o integración no significa que se pretenda eliminar las diferencias para concretarla, sino reconociéndolas y respetándolas, trabajar juntos por un proyecto que debe ser común. Mientras tanto lo esencial sería el continuar embarcados en la actividad principal que es la batalla cultural; nada se podrá lograr si el imaginario colectivo no recobra la capacidad de memoria y el interés por pensar.
La batalla cultural nos tiene que llevar a buen puerto si la ponemos en práctica cotidianamente, porque si somos capaces de modificar la manera de pensar, (si nos convencemos que el individualismo extremista que se pretendió inculcar a través del neoliberalismo exacerbado es nocivo porque  aun anida en sectores del espectro social), y afirmamos el derecho de las personas a su individualidad en un contexto de solidaridad, fraternidad y socialización, habremos recorrido la mitad del camino para llegar al cambio cultural.
Segundo Camuratti
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

lunes, 16 de junio de 2014

Cinco años en la Web



Hace exactamente cinco años, en junio de 2009, decidimos iniciar el  contacto con la sociedad incursionando vía de  la Web a través de un Blog, titulado "Sentido Solidario"cuya intención primordial era hacer conocer opiniones propias sobre el movimiento cooperativo, su origen, su esencia y su proficua tarea solidaria para resolver problemas de la sociedad en determinados sectores sociales y además, a la vez, acompañar la actividad de distintos movimientos sociales identificados con la economía social.

Entendemos que hemos transitado un año más aportando elementos, tal  como decíamos, con conocimientos ciertos sobre los temas esbozados en las 34 entradas realizadas hasta el presente, es decir, no tocando de oído sino exponiendo desde lo vivido como experiencia dentro de los diversos  movimientos cooperativos, tanto en el orden nacional como en el internacional, auscultando lo bueno y lo malo de lo realizado por ellos hasta el presente.

El objetivo fue y sigue siendo la intención de demostrar con fundamentos, que la pretensión no es solamente exponer críticas sobre lo que se hace mal, (sino además alertar desde el juicio constructivo sobre lo que no se hace) haciendo propuestas para resolver los problemas  pendientes que hoy en día  deben afrontar las cooperativas.

Nunca nos asaltaron aquellas dudas del famoso personaje de Shakespeare, el ser o no ser;  siempre estuvimos convencidos de lo que queríamos ser y hacer, en consecuencia por eso trabajamos;  supimos acompañar el proceso contando desde el inicio con la protección del  blindaje que nos   proporciona al actuar el genuino  acto cooperativo, enmarcado este en el amplio gesto  solidario de la cooperación.

Las fuerzas morales de las que nos hablaba ese gran maestro de la juventud argentina de nuestra época - haciendo honor al tiempo vivido – José Ingenieros, aún están vivas e intactas y nos involucran defendiendo los principios cooperativos, únicos preceptos que validan la cooperación como elemento transformador de la sociedad.

Si el movimiento cooperativo consiguió soportar durante tantos años el bombardeo del individualismo exacerbado, saliendo airoso en la cruzada para converger  la sociedad hacia un mismo fin: lograr establecer un sistema de actividades que llevasen a generar un mayor bienestar en la vida de los seres humanos.  

Al simple efecto de incorporar un marco adecuado a nuestras opiniones, en el tiempo a venir,  seguiremos tratando de analizar  todos aquellos temas o  actos que afecten, directa o indirectamente al proyecto solidario, y por lógica consecuencia por reflejo de los mismos, a la sociedad en su conjunto. Ojala podamos seguir con la idea de contribuir a construir un mundo con un sujeto humano único y fraternal, que se inscriba en los objetivos ideológicos por los que han luchado los cooperativistas de muchas generaciones.
 Segundo Camuratti

miércoles, 11 de junio de 2014

Pensando en futuro



Dentro del cooperativismo no existe la necesidad primaria de inventar nada nuevo; todo pasa por perfeccionar y desarrollar los elementos conducentes a cambiar el carácter pertinente, para colaborar e introducir la realidad del sentido de pertenencia en lo global a partir de la conciencia, para mejorar el andamiaje que lo consagre como elemento indispensable para consolidar el progreso y el crecimiento del factor solidario, como vía esencial  para modificar  el sistema social imperante y la calidad de vida del individuo.
No cabe ninguna duda que para completar una idea lo primario pasa en bucear sobre la génesis o la matriz de ese concepto, analizando que es lo se busca al pretender incursionar en otros niveles,  mejorando la red conducente que afiance los resultados que deben acompañar al proceso reivindicativo inicial.
Pero debemos ser concientes que desarrollar un proceso o ampliar la actividad del mismo no es una formula mágica que se ajusta por un método mecánico  lineal, porque los actores del programa cubren un amplio universo que concentra las más innumerable expectativas y ajustes que están involucrados por dos elementos fundamentales; los derechos humanos del individuo y la economía como soporte intangible de la subsistencia.
Partiendo del ensamble de la actividad colectora de los emprendimientos cooperativos y pasando por ese homogéneo  pensamiento, encolumnado dentro los principios concretos de la educación cooperativa constituidos como fuerza real y motor generador de energía solidaria.
Para unir con sólidos eslabones el sentido de pertenencia y el acto solidario de la cooperación, se hace  indispensable incorporar en la instrucción del individuo la versión cooperativa en el ámbito global del derecho  institucional, para que la educación publica y gratuita sirva para encausar el precepto  ideal del dar para recibir; expresado en el camino de ida para extender la mano del servicio, y luego recoger  la ayuda mutua de los frutos de la huella abierta como vuelta de ese hecho reciproco.
Ese basamento debe ser el medio más adecuado para transitar la metamorfosis social incorporando un modelo de economía superior con sentido armónico, que signifique  un freno para los tabúes provocados por el capitalismo economicista generado por el avance del dinero por sobre el hombre,  pretendiendo marcar  los parámetros históricos del comportamiento humano.
Poner las cosas en su lugar es el paso primordial para encauzar una metodología diferente ,que acumule  la energía subjetiva que permita modificar  el entramado social, para instaurar un patrón de gestión cooperativo que alimente a la sociedad con una distribución de la riqueza distinta y con mayor equidad.
Segundo Camuratti