miércoles, 14 de julio de 2010

Resoluciones Declaración de Guadalajara ACI 1ªParte

Cuando se producen declaraciones que hacen referencia a proyectos de organismos constituidos con responsabilidad, y estas están avaladas por el colectivo participante dándoles la calidad de unanimidad, las mismas no pueden ser solo un catalogo de buenas intenciones.

Es por eso que pretendemos que estas declaraciones sean conocidas por el imaginario común para que sirva como base de control en el seguimiento de que lo que se dice se lleva a la concreción; sino serían consideraciones solo para quedar bien.

Es por eso que de a poco, capitulo por capitulo daremos a conocer las proposiciones realizadas por la Declaración de Guadalajara, del mes de septiembre de 2009 de la Alianza Cooperativa Internacional para las Américas, que nos pueden servir de vademécum de lo que se propone hacer y lo que se hace en concreto.

Por lo tanto:

Manifestamos que las cooperativas son asociaciones autónomas de personas unidas voluntariamente para satisfacer sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales en común a través de una empresa de propiedad conjunta y de gestión democrática.
Reafirmamos que el movimiento cooperativo integrado en la Alianza Cooperativa Internacional para las Américas tiene un papel indiscutible e ineludible hacia el interior de sus organizaciones y en el escenario de cada uno de los respectivos países donde actúa.
Afirmamos que las cooperativas coadyuvan a la creación de empleos, la movilización de recursos y la generación de inversiones, mitigando los efectos de las crisis, así como a la contribución a las economías locales, regionales, nacionales e internacionales.
Manifestamos que las cooperativas promueven la participación de la población en su desarrollo económico y social por medio de la práctica de principios y valores cooperativos.
Afirmamos que una sociedad equilibrada precisa la existencia de sectores públicos, privados y de un fuerte sector cooperativo, mutualista, y otras organizaciones sociales y no gubernamentales.
Reafirmamos que la promoción de las cooperativas, guiada por sus valores y principios debe considerarse como uno de los pilares del desarrollo económico y social nacional e internacional.

Nos comprometemos a:

Promover una mayor integración cooperativa a nivel nacional, regional y continental para lograr una efectiva incidencia económica, social, política y cultural.
Promover la creación de redes para el desarrollo y fortalecimiento de los diversos sectores cooperativos. Desarrollar modelos de intercooperación para generar cadenas productivas y de valor, creación de trabajo y empleo, procesos de desarrollo local, mercados endógenos e impulsar la creación de fondos destinados a inversiones productivas innovadoras.
Promover el acceso a los servicios cooperativos a los sectores más vulnerables de la pirámide social.

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Segundo Camuratti

sábado, 3 de julio de 2010

88º Día Internacional de la Cooperación

No debemos olvidar nunca que el acto solidario de la cooperación, no es otra cosa que la expresión concreta de hacer prevalecer el concepto colectivo del nosotros por sobre el yo individualista. 3 de julio Día Internacional de la Cooperación 2010.

El calendario nos recuerda determinados días para evocar acontecimientos y es muy bueno que así sea porque traer hechos pasados a la memoria la mantiene siempre viva.

Pero esto solo no basta porque se pueden transformar en esparcimiento actitudes, que por su valor social y cultural, trascienden lo puntual de un día para convertirse en sucesos para ser vividos continuamente.

Lo decimos porque en el primer día sábado del mes de julio de cada año se celebra el Día Internacional de la Cooperación en la mayoría de los países donde tiene incumbencia la Alianza Cooperativa Internacional; un día donde además de rendir homenajes, recordar o celebrar, debería utilizarse por el universo cooperativo, especialmente sus dirigentes, para reflexionar hacia donde transita la cooperación y lo que se hace todos los días por ella.

Bueno es recordar en esta oportunidad para tenerlo presente, que en el mes de septiembre del año pasado se realizó la 1ª Cumbre Cooperativa de las Américas en la ciudad de Guadalajara, México, para analizar la situación del movimiento cooperativo en el orden continental, donde el día final de la misma se dio a conocer la Declaración de Guadalajara, digna de tener en cuenta por lo sustancioso y profundo de los análisis y las sugerencias realizadas en esa oportunidad; parte de las cuales damos a conocer a continuación.

“En la ciudad de Guadalajara, Jalisco, México, en el marco de la I Cumbre Cooperativa de las Américas, “El Modelo Cooperativo: Respuesta a las Crisis Mundiales”, se reunieron en el Hotel Hilton 1200 participantes del continente americano, a los efectos de analizar y definir la posición y retos de actuación del Sector Cooperativo, con respecto a las crisis mundiales y las interrelaciones con los Paradigmas de Desarrollo y el Nuevo Orden Económico, Crecimiento y Sostenibilidad y Organización Cooperativa para el Desarrollo Económico y Social.

La humanidad se encuentra en una encrucijada de crisis profunda y de múltiples dimensiones: económica, financiera, social, de valores y principios, cultural y ambiental. Estamos ante un punto de no retorno. El uso indiscriminado e irracional de los recursos energéticos, la búsqueda del lucro a expensas de la naturaleza y de las personas, los paradigmas en materia de producción y consumo, los abismos que separan a las naciones más desarrolladas de aquéllas que se encuentran en vías de desarrollo y postergadas, constituyen algunos de los signos más graves de la época histórica que atravesamos.

La coyuntura actual representa una oportunidad para el sector cooperativo, para fortalecer su papel de generador de cohesión e inclusión social”.

A partir de este detallado diagnostico se desarrollaron las propuestas que tentativamente deberían ejercer el papel de “Plan de gestión” que llevaría al sector cooperativo a cumplir los objetivos propuestos, por eso se decía como párrafo final; “Las organizaciones cooperativas afiliadas a la ACI-Américas, participantes en la I Cumbre Cooperativa de las Américas, aprobamos el contenido de esta Declaración de Guadalajara y nos comprometemos a ejecutar las acciones necesarias para su cumplimiento. Guadalajara, Jalisco, México, a 24 de Septiembre de 2009”

Lo que nos preocupa actualmente es como pasa el tiempo y todavía no es del dominio público que es lo que se está haciendo para poner en práctica los proyectos, ni a nivel de país ni continentalmente.

Conocemos que una importante delegación de dirigentes cooperativos de nuestro país, (en cantidad y calidad), participaron de dicho evento y sería bueno que la Declaración final, aprobada con compromiso de ejecución se comience a poner en marcha para bien del movimiento cooperativo continental.
SegundoCamuratti

domingo, 27 de junio de 2010

Un año en la Web

Hace exactamente un año, en junio de 2009, decidimos iniciar el contacto con la sociedad incursionando vía de la Web a través de un Blog, cuya intención primordial era hacer conocer opiniones propias sobre el movimiento cooperativo, su origen, su esencia y su proficua tarea solidaria para resolver problemas de la sociedad en determinados sectores sociales y además, a la vez, acompañar la actividad de distintos movimientos sociales identificados con la economía social.

Entendemos que hemos transitado un año aportando elementos, tal como decíamos, con conocimientos ciertos sobre los temas esbozados en las 35 entradas realizadas hasta el presente, es decir, no tocando de oído sino exponiendo desde lo vivido como experiencia dentro de los diversos movimientos cooperativos, tanto en el orden nacional como en el internacional, auscultando lo bueno y lo malo de lo realizado por ellos hasta el presente.

El objetivo fue y sigue siendo la intención de demostrar con fundamentos, que la pretensión no es solamente exponer críticas sobre lo que se hace mal, (sino además alertar desde el juicio constructivo sobre lo que no se hace) haciendo propuestas para resolver los problemas pendientes que hoy en día deben afrontar las cooperativas.

Nunca nos asaltaron aquellas dudas del famoso personaje de Shakespeare, el ser o no ser; siempre estuvimos convencidos de lo que queríamos ser y hacer, en consecuencia por eso trabajamos; supimos acompañar el proceso contando desde el inicio con la protección del blindaje que nos proporciona al actuar el genuino acto cooperativo, enmarcado este en el amplio gesto solidario de la cooperación.

Las fuerzas morales de las que nos hablaba ese gran maestro de la juventud argentina de nuestra época - haciendo honor al tiempo vivido – José Ingenieros, aún están vivas e intactas y nos involucran defendiendo los principios cooperativos, únicos preceptos que validan la cooperación como elemento transformador de la sociedad.

Si el movimiento cooperativo consiguió soportar durante tantos años el bombardeo del individualismo exacerbado, saliendo airoso en la cruzada para converger la sociedad hacia un mismo fin: lograr establecer un sistema de actividades que llevasen a generar un mayor bienestar en la vida de los seres humanos.

Al simple efecto de incorporar un marco adecuado a nuestras opiniones, en el tiempo a venir, seguiremos tratando de analizar todos aquellos temas o actos que afecten, directa o indirectamente al proyecto solidario, y por lógica consecuencia por reflejo de los mismos, a la sociedad en su conjunto. Ojala podamos seguir con la idea de contribuir a construir un mundo con un sujeto humano único y fraternal, que se inscriba en los objetivos ideológicos por los que han luchado los cooperativistas de muchas generaciones.

Segundo Camuratti

PD. Desde el próximo mes y los sucesivos, al final de los mismos, daremos a conocer un “Editorial” que marque la relevancia de aquellos hechos que se produzcan sobre temas de interés atinentes al sector de la economía social.

miércoles, 9 de junio de 2010

Un llamado de atención

Cuando se analizan determinados comentarios en la búsqueda de argumentos que permitan discernir la intencionalidad que estos conllevan, circunstanciales o no, hay que separar los temas y hacerlos detenidamente a través de todos los elementos que estos contienen, sin eludir ninguno, para no ser parciales en la apreciación y correr el riesgo de negar la dimensión subjetiva que implica lo real.

Cuando hablamos de la realidad no podemos obviarla, por mas que queramos, porque sino equivocaríamos las conclusiones a las que pretendemos llegar para encarrilar nuestro pensamiento.

Conocemos la diversidad del marco ideológico que hoy existe en nuestro país y además, tenemos claro los avances y retrocesos que se produjeron desde el 2001 a la fecha, donde la pulseada para modificar la matriz del sistema vigente sigue aun viva, y si los acontecimientos no empujan las decisiones adecuadas para cambiar el rumbo lo será por mucho tiempo más; dentro de este contexto no podemos pensar que el sistema baje la guardia fácilmente y calme los ataques a los sectores que le son adversos.

Los dos capítulos editados y puestos en pantalla por Canal 13 días pasados deben entenderse en buen romance como “un llamado de atención” porque perjudican “el buen nombre y honor” del movimiento cooperativo institucionalizado e incorporado en entidades de segundo y tercer grado en primer lugar, pero en segundo lugar muestra la distorsión que existe en el sector cooperativo denunciando en su encuadre a entidades matriculadas que nada tienen que ver con la esencia cooperativa bien entendida, cosa planteada que hasta ahora nadie se atreve a desmentir.

Si el movimiento cooperativo, lo decíamos en el blog anterior, no asume “un estado superior al conocido hasta el presente en la construcción de un nuevo esquema funcional, pasar de lo local a lo global”, veremos aparecer los eternos fantasmas para despotricar con medias verdades que se lanzan a rodar para ensombrecer las virtudes de la identidad cooperativa ajustada a derecho. No actuar en consecuencia teniendo en cuenta esto sería como darle más pasto a las fieras.

Es inútil que confesos y legítimos cooperadores bien intencionados, y entidades de renombre salgan a mostrar las aptitudes de las cooperativas asociadas con proclamas defensivas sobre los honestos intereses de honestas cooperativas; el imaginario colectivo no conoce donde radica el bien y el mal, solo piensa en la cooperativa en general sin hacer distingos, por lo tanto todos entran dentro de la misma bolsa y allí comienza a tomar cuerpo aquello de que “por algo será lo que se dice sobre ellas”, hecho que una vez instalado es muy difícil desmontar.

La credibilidd pública es la herramienta más importante que puede exhibir la identidad cooperativa para argumentar una gestión cristalina ante la sociedad.

El cooperativismo requiere seriedad en todas las etapas de su construcción: desde la organización de la cooperativa dentro de la ley respectiva, hasta su funcionamiento una vez instalada operando en la sociedad.

Por lo tanto si los organismos integrantes del estadio político gobernante, (tanto nacional como provinciales), que tienen a su cargo el control de las entidades cooperativas no actúan como deben en el control del estatus correspondiente a esas entidades, serán los responsables directos y tendrán que hacerse cargo de una equivocada gestión. La impronta de esos errores deben ser observados ante quienes corresponda por aquellos genuinos dirigentes que integran, a través de sus respectivas entidades, el movimiento cooperativo, (haciéndolo en función de carga pública), para que se ordene el sistema cooperativo y se investigue la falencia susodicha; a menos que la influencia de algunos subsidios insinúen acallar las voces de los reclamos. En ese caso, es seguro que si lo político consigue atravesar lo orgánico de las entidades abre las puertas a la corrupción.

Por eso decimos que el cooperativismo bien entendido, especialmente las cooperativas de grado superior, deberían asumir la responsabilidad que les corresponde generando un nuevo esquema funcional que trascendiendo lo local pase a actuar en lo global, para consolidar la buena salud del movimiento.

De no ser así, el movimiento mismo se haría cómplice de los sectores que se dedican a denostar la cooperación para defender sus espurios intereses.
Segundo Camuratti

lunes, 31 de mayo de 2010

El hombre solidario



Se suele decir por muchos que se debe lograr una mejor distribución de la riqueza y una mejor calidad de vida, pero esto como pensamiento en sí es abstracto porque la mayoría no se expresa en como y porqué esto no se hace.


Al manifestarse no tienen en cuenta que los medios existen, o lo que es peor no se animan a decirlo, porque las vías conducentes para lograrlo significa intervenir en intereses que, (dentro del actual sistema), aparecen como intocables.

La vía principal debería ser una ley que permita instrumentar a través de una “reforma tributaria” lo que se pregona, orientada ésta en la concepción de quién más gana más tribute pero nadie avanza en ello, a pesar de los distintos y variados encuadres políticos hoy instalados en función legislativa; ni la fragmentación de los diversos sectores de la izquierda como expresión del principismo dogmático en la búsqueda de otro país posible, ni de las derechas vernáculas sosteniendo el “estatus quo” que no es otra cosa que la defensa de sus propios intereses.

La otra vía sí es incumbencia de la sociedad en su conjunto en cuanto a encontrar las salidas a través de organizaciones colectivas que asuman la actividad económica con sentido social: verbigracia, la función cooperativa tanto en lo laboral como en lo empresario.

Para llevar a cabo esto, también el movimiento cooperativo deberá adecuarse para avanzar hacia un estadio superior al conocido hasta el presente en la construcción de un nuevo esquema funcional, proponiendo a los encolumnados en ella a pasar a través de lo local al ámbito global para encarrilar los problemas puntuales del individuo asociado a la cooperativa transformándolos en generales, incursionando en una fase superior que conlleve a resolver no solo el hecho particular de ese individuo, sino que lo incorpore estatutariamente al asociarlo en la búsqueda del cambio cultural en su sistema de vida como acto político, (que también es social), avanzando hacia un modelo distinto de sociedad que permita el nacimiento de un deseo sistemáticamente pregonado pero no alcanzado plenamente: El hombre solidario.

Debemos tener en cuenta que hay algo que es inmanente a la persona humana y que ni la revolución tecnológica ni el adelanto de la ciencia podrá reemplazar por no aportar valores subjetivos; a menos que este enclave logre sustituir en todos los órdenes al individuo transformándolo en un robot: la solidaridad.

Posiblemente para algunas corrientes de opinión de la cooperación esto suene como sacrílego, pero no es así, lo que debemos tener en cuenta es que estamos viviendo problemas diversos dentro de otro modelo de país. A quienes piensen que pretendemos cambiar el sentido de lo que hasta hoy vinimos sosteniendo podemos decirles que pueden quedarse tranquilos. No aspiramos a cambiar la esencia de la cooperación porque respetamos a rajatabla sus principios, es más, los reafirmamos dándoles más amplitud y posibilidades en su manera de actuar ante la realidad emergente para bien de la sociedad.

EL cooperativismo debe contribuir a resolver problemas tales como la salud, la educación, la alimentación, y el esparcimiento de los individuos como garantía de que al asegurar la libertad de su tiempo para pensar, esta le permita reorientar su trabajo imprimiéndole el rasgo utópico de su carácter altruista.
Segundo Camuratti

martes, 18 de mayo de 2010

Cooperativismo y Globalización - Final

“Cooperativismo, Globalización y problemas de desarrollo”

En sentido opuesto crece la convicción en la sociedad que resulta cada vez más necesario recurrir a políticas económicas que, además de buscar la ampliación de la base productiva contemplen la redistribución progresiva de los ingresos, no sólo por cuestiones de equidad, sino también como una forma concreta de impulsar el crecimiento económico.

En algunos países han surgido nuevos gobiernos que han comprendido esta necesidad, y, más allá de la estrategia económica global que cada uno se ha dado, han instalado como objetivo esencial el combate al hambre y a la pobreza.

La realidad económica recoge la necesidad de medidas urgentes tendientes a superar la complicada emergencia actual de un amplio sector de la sociedad, en el reconocimiento de que para lograrlo se requiere adoptar no sólo medidas inmediatas para mejorar significativamente la distribución del ingreso, sino también una modificación sustancial de todo el modelo económico.

Para transitar ese camino, es necesario delinear cambios en las actuales formas de acumulación y distribución, sin los cuales será imposible sostener el objetivo de eliminar la pobreza

En este contexto, no sólo no han sido resueltas, sino que se han agravado hasta límites preocupantes las situaciones de indigencia, marginación y exclusión social.

Justamente a causa de este agravamiento, declaramos que el cooperativismo hace posible, en una realidad que lo torna cada vez más necesario, el camino para la elevación del hombre en un contexto moral y de mensurable bienestar, en mérito al esfuerzo personal y colectivo, como resultado de la ayuda mutua, la educación, la justicia, la democracia y el progreso técnico al servicio de los ciudadanos, en tanto sujetos sociales y económicos, productores, usuarios y consumidores.

En las últimas décadas el papel del Estado y sus organismos adoleció, salvo contadas excepciones, de graves fallas como ineficiencia, corrupción, burocracia, sobre dimensionamiento, clientelismo y colusión con los intereses del poder económico. Son estas graves deficiencias que la ideología liberal, el denominado Pensamiento Único, utilizó para impulsar el desmantelamiento de ciertas áreas y regulaciones del Estado.

Esta ideología, que aún perdura en los sectores más derechizados de la sociedad, condujo a la aplicación de políticas de privatización y desregulación de las empresas y áreas potencialmente rentables, que profundizaron la concentración y extranjerización de la economía así como la injusta distribución del ingreso y el aumento del desempleo hasta niveles nunca antes conocidos en estos países.

Una de las bases de la propuesta para modificar esta situación es la creación de un amplio sector de la economía, que denominaremos “economía social”, cuyo accionar no sean los objetivos de lucro, sino los de satisfacción de las necesidades sociales, como alimentación, salud, educación, vivienda, cultura y esparcimiento.

Para que este sector de la economía social pueda alcanzar sus objetivos en forma eficiente y desprovista de todos los vicios que caracterizaron a los sectores públicos resulta crucial establecer mecanismos apropiados de participación y gestión popular.

La participación del pueblo no debe limitarse a las decisiones políticas sino también a la gestión de los recursos públicos, aquellos que pertenecen al conjunto de la comunidad, aunque para ello se haga necesario reformas constitucionales en algunos países.

Se hace indispensable, entonces, diseñar y poner en práctica las formas de gestión participativa y democrática que hagan posible utilizar los recursos que se generan en la economía en beneficio del universo social y, en particular, de quienes más lo necesitan por la crítica situación que atraviesan.
Segundo Camuratti


Cooperativismo y Globalización - Pra. parte

“Cooperación, Globalización y Problemas de Desarrollo”

Muchas veces el colectivo imaginario se va encontrando con nuevas acepciones dialécticas que colocan en la discusión palabras distintas, aplicadas a lo social, político ó económico, que van apareciendo dentro de la sociedad como hechos nuevos, para muchos incomprensibles, uno de ellos es la palabra “Globalización”.

Pero este término no es nuevo, muy por el contrario, a mediados del siglo XIX, cuando Gran Bretaña transitaba etapas de la era industrial, (para ser realistas y entender las cosas que nos pasan y buceando en el ideario de personas que tuvieron trascendencia en su época y porque no decirlo, aún hoy), encontramos que revolucionarios creadores de la economía política como Carlos Marx y Federico Engels ya habían previsto un capitalismo masivamente globalizado.

De eso podemos entrever, porque los hechos y la historia lo fueron demostrando y por lo tanto confirmando, que la Globalización es una consecuencia intrínseca del capitalismo.

De mucho tiempo a esta parte, largo si se quiere, la instalación de medidas económicas y políticas devenidas aun antes de la caída del muro de Berlín, trataron de generar un único poder en el mundo, hegemónico, que como consecuencia da surgimiento a la llamada globalización neoliberal, dando nacimiento a lo que dio en llamarse el pensamiento único.

¿Como definimos esto?, diciendo que la globalización neoliberal es un proceso enfocado a un terreno puramente económico. Tiene que ver con la apertura de los mercados, la ruptura de las fronteras económicas para dejar libre la entrada y salida de capital extranjero, favorecidos estos por la agilidad de los medios de comunicación generados por el avance tecnológico, sin tener en cuenta las consecuencias que ello puede provocar y con un solo objetivo, producir el mayor beneficio para los inversores.

Al haber hecho desaparecer los controles en las operaciones financieras, se deja mano libre a la especulación, llegando a desestabilizar la economía de los países invadidos económicamente.

El objetivo de la Globalización neoliberal es sacar el mayor beneficio en el menor tiempo posible, a cualquier precio, muy alejado de la idea de invertir para crear riqueza y abrir posibilidades en las gentes, en una actitud alienante que no admite el desarrollo de la subjetividad.

Como corolario de esto podemos decir que luego de más de una década de imposición de las políticas emanadas del Consenso de Washington en América Latina y otros países dependientes, ha sido notorio el fracaso de este modelo, cuyo inicio podemos ubicar a partir de la década del setenta para llegar a su apogeo en la década de los años noventa.

El balance indica que los países no han crecido, mientras que se ha incrementado hasta límites intolerables la pobreza, la indigencia, la desocupación y la marginación de amplios sectores de la población de los países dependientes.

Los debates recientes sobre los determinantes del desarrollo en esos países se han centrado en dos problemáticas centrales: una de ellas es el de nivel de intervención del Estado versus libertad de mercado, y la otra - más significativa aún - el crecimiento versus distribución equitativa del ingreso.

Respecto al primer tema, el proceso de desmantelamiento de ciertas funciones del Estado así como el proceso de desregulación de los mercados han conducido a una mayor concentración económica y a una distribución todavía más inequitativa de los ingresos y la riqueza.

En relación con el segundo tema, hoy resulta incontrastable que la llamada “teoría del derrame”, según la cual las políticas económicas que benefician a los ricos terminarán por “derramar” hacia los pobres, tal como lo hace una copa cuya capacidad ha sido colmada, no ha funcionado en absoluto, aunque hay quienes siguen sosteniendo una defensa ideológica de esta teoría que sirve muy bien a sus intereses.

Segundo Camuratti
(Continuará)